La toxicidad de los plaguicidas amenaza los objetivos globales de biodiversidad

Publicado el: 9 de febrero de 2026 a las 12:33
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Toxicidad de los plaguicidas en agricultura intensiva

La toxicidad de los plaguicidas utilizados en la agricultura mundial está aumentando de forma alarmante. Y amenaza directamente los compromisos internacionales para frenar la pérdida de biodiversidad.

Un estudio científico advierte que el objetivo de reducir estos riesgos en un 50 % para 2030 está gravemente comprometido, mientras insectos, suelos y ecosistemas acuáticos sufren el impacto silencioso de esta tendencia.



Toxicidad de los plaguicidas y amenaza directa a la biodiversidad

Un estudio en Science alerta de que la toxicidad de los plaguicidas avanza justo en la dirección contraria a los compromisos climáticos.

Los investigadores utilizaron una novedosa métrica global para evaluar las tendencias en la toxicidad de los plaguicidas, combinando datos de uso con el potencial de daño ambiental de 625 ingredientes activos.

El análisis muestra que las trayectorias actuales distan mucho de cumplir el objetivo de la ONU de reducir a la mitad el riesgo de los plaguicidas para 2030. Los científicos llevan años advirtiendo de este peligro y haciendo un llamado a la acción urgente y coordinada.



El fracaso global del compromiso ambiental de la ONU

La creciente toxicidad de los plaguicidas que se utilizan sobre todo en la agricultura amenaza los objetivos de conservación de la biodiversidad. Los mimsos se establecieron en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica en el año 2022 en Canadá.

Las naciones se comprometieron en aquella cumbre a reducir los riesgos asociados al uso de plaguicidas en la agricultura en un 50 por ciento para el año 2020. Pero un estudio realizado por investigadores de la universidad alemana de Kaiserslautern-Landau revela que este objetivo global se encuentra “gravemente amenazado”. Los resultados de su trabajo se publicaron en la revista Science.

Los investigadores, según informa el resumen facilitado por la revista, han utilizado un novedoso método analítico. El mismo se emplea para evaluar las tendencias de la toxicidad de los plaguicidas a nivel mundial.

Y han comprobado que las trayectorias actuales distan mucho del objetivo para 2030. Por lo que han urgido una acción inmediata y coordinada en casi todos los países para revertir la tendencia y cumplir con el compromiso de la ONU.

Han analizado datos globales sobre el uso de pesticidas, comparando la cantidad de cada ingrediente activo aplicado en la agricultura con su toxicidad ambiental. Esta es una métrica que permite una evaluación más precisa de la amenaza global. O los posibles impactos que los pesticidas representan para la biodiversidad.

Insectos, suelos y peces entre los más afectados

Para calcular la toxicidad global aplicada, el estudio presenta por primera vez un conjunto de datos completo de 625 plaguicidas. Y los resultados revelan un aumento sustancial de la toxicidad aplicada durante el período analizado.

El aumento se debe, según los investigadores, a la mayor cantidad de plaguicidas aplicados, debido a la expansión de las tierras de cultivo y a la intensificación de las prácticas agrícolas. Y en parte también a la creciente toxicidad de los propios ingredientes activos, en particular los insecticidas.

Los aumentos fueron especialmente pronunciados en el caso de los insectos terrestres, los organismos del suelo y los peces. Se observaron también tendencias positivas en el caso de los invertebrados acuáticos, los insectos polinizadores y las plantas terrestres. Y solo dos grupos (plantas acuáticas y vertebrados terrestres) mostraron descensos.

Agricultura intensiva y expansión de la toxicidad de los plaguicidas

Todos los grupos principales de plaguicidas (herbicidas, insecticidas y fungicidas) contribuyeron al aumento de la toxicidad aplicada. Aunque solo unos 20 ingredientes activos fueron decisivos para diferentes grupos de animales y plantas.

Según el equipo de investigación, se debería priorizar la sustitución de estas sustancias altamente tóxicas por alternativas menos tóxicas para proteger mejor la biodiversidad. Y han señalado que, aunque en algunos casos pueden ser necesarias soluciones específicas, el enfoque general debería centrarse en la eliminación gradual de los compuestos más dañinos.

Brasil, China, Estados Unidos e India fueron los principales contribuyentes a la toxicidad aplicada global durante el período de estudio (2013-2019), mientras Nigeria mostró niveles comparativamente bajos de toxicidad aplicada, pero los investigadores han advertido que esto podría cambiar, incluso en África, a medida que se acelera la intensificación agrícola y se adoptan ingredientes activos más tóxicos.

Solo un país cumple los objetivos climáticos

A nivel mundial, las frutas, las verduras, el maíz, la soja, los cereales y el arroz representaron aproximadamente el 80 por ciento de la toxicidad total aplicada por plaguicidas.

Los investigadores han apuntado que solo Chile cumpliría con la meta de la ONU para 2030, y aunque China, Japón y Venezuela muestran una tendencia a la baja en la toxicidad aplicada durante el período de observación, la mayoría de los demás países, incluida Alemania (de donde es el equipo que ha hecho el trabajo), deben revertir su trayectoria actual.

Todos los tipos principales de plaguicidas (herbicidas, insecticidas y fungicidas) contribuyeron a esta tendencia creciente. Aunque un pequeño número de ingredientes activos explica gran parte del impacto. Las frutas, verduras, cereales, soja y arroz juntos representan alrededor del 80 % de la toxicidad total de los plaguicidas aplicados a nivel mundial.

Actualmente, solo Chile está en camino de alcanzar el objetivo de reducción de riesgos de la ONU para 2030. Mientras que la mayoría de los países productores deben revertir sus tendencias de creciente toxicidad para proteger la biodiversidad global. Seguir leyendo en NATURALEZA

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