Cuando el océano se calienta, los arrecifes son de los primeros en notarlo. En pleno cuarto episodio global de blanqueamiento, los científicos buscan maneras de ganar tiempo antes de que el “color” se apague del todo.
En las Seychelles, una alianza entre Nature Seychelles, Coral Spawning International y Canon EMEA acaba de dar un paso llamativo al conseguir un desove de coral en un laboratorio terrestre. El dato clave impresiona, unos 800.000 embriones producidos de forma controlada y 65.000 juveniles ya asentados, pero la pregunta importante es otra, qué significa esto para el mar que rodea las islas.
Un desove fuera del mar
Reproducir corales en tierra firme no es lo habitual, y menos en África y el océano Índico occidental. Por eso el primer desove logrado en el nuevo laboratorio, instalado en la isla de Praslin dentro de la instalación Assisted Recovery of Corals (ARC), se lee como un hito regional.
Desde su puesta en marcha en noviembre de 2025, el equipo ha trabajado con 14 colonias parentales de Acropora tenuis cf. macrostoma. De ese esfuerzo han salido aproximadamente 800.000 embriones y ya se ha observado el asentamiento de unos 65.000 corales jóvenes. (canon.es)
El director ejecutivo de Nature Seychelles, el doctor Nirmal Shah, lo resume así, “presenciar nuestro primer desove con éxito en el laboratorio ha sido enormemente gratificante”. La clave, según explica, es que las crías superen las etapas más frágiles.
Por qué no basta con clonar
Durante años, la restauración se ha apoyado mucho en la llamada “jardinería de corales”. En pocas palabras, se cortan fragmentos, se hacen crecer y se trasplantan, un método rápido pero que puede producir colonias muy parecidas entre sí.
El laboratorio de Seychelles apuesta por algo más difícil, la reproducción sexual controlada. En el fondo, esto significa generar descendencia con más diversidad genética, un punto importante cuando el agua sube de temperatura.
Hay pistas de que esa vía puede marcar diferencias. Un estudio en PLOS ONE, centrado en el Caribe, observó que juveniles obtenidos por reproducción sexual asistida tuvieron impactos de blanqueamiento cercanos al 10%, frente a valores mucho más altos en poblaciones adultas comparadas.
La tecnología que marca el calendario
Lograr un desove no consiste en “meter corales en un tanque” y esperar. Los corales sincronizan su reproducción con señales del entorno, luz, estaciones y ciclo lunar, y replicar ese reloj en un edificio requiere precisión.
El proyecto explica que recrean esas pistas para que el coral crea que es su momento natural de desovar, aunque sea de día. Ese ajuste fino se conoce como phasing y es parte del corazón del sistema. No es poca cosa.
Aquí entra también la tecnología de imagen. Jamie Craggs, cofundador de Coral Spawning International, subraya que les ha permitido ver procesos “con una claridad con la que antes solo podíamos soñar”. Ver más ayuda a medir mejor, y medir mejor es lo que permite repetir el éxito.
Del tanque al arrecife
La parte más delicada empieza ahora, sacar esos corales del laboratorio y colocarlos en el mar. En 2026, el equipo quiere empezar a trasplantar juveniles cultivados y seguir su supervivencia tras el salto al entorno natural.
Esto importa en un lugar donde la vida cotidiana está pegada al agua salada. En una crónica del proyecto, un pescador seychelés, Marcus Dubel, lo dice sin rodeos, “el cambio en los corales está dificultando mucho la pesca”.
Y el historial pesa. Un caso de estudio sobre Seychelles recuerda que el episodio de blanqueamiento de 1998 redujo la cobertura de coral vivo hasta en un 97% en algunas zonas, dejando muchos arrecifes convertidos en escombros.
Lo que debe vigilar el lector
La noticia es esperanzadora, pero conviene mirar el cuadro completo. NOAA calcula que entre 2023 y septiembre de 2025 el estrés térmico de nivel blanqueamiento afectó a alrededor del 84,4% del área mundial de arrecifes, con casos masivos en al menos 83 países y territorios.
Por eso, la restauración tiene límites si no baja el termostato global. El IPCC proyecta que los arrecifes tropicales podrían disminuir del 70 al 90% incluso si el calentamiento se contiene en 1,5 ºC, y las pérdidas superarían el 99% con 2 ºC.
La pregunta final es sencilla. ¿Podrán estas nuevas generaciones sobrevivir, crecer y reproducirse en el mar real, con olas de calor y presión humana? El reloj corre, y la ciencia necesita datos en campo.
El comunicado oficial sobre este avance se ha publicado en el centro de prensa de Canon.












