Naturaleza

Hasta ahora era un alga invasora que arrasaba las playas de Andalucía pero un estudio de la Universidad de Málaga la ha convertido en un aliado para la acuicultura sostenible

La peligrosa alga invasora de Andalucía da un giro inesperado al convertirse en un recurso para una acuicultura más sostenible.

Hasta ahora era un alga invasora que arrasaba las playas de Andalucía pero un estudio de la Universidad de Málaga la ha convertido en un aliado para la acuicultura sostenible

La Rugulopteryx okamurae no es una invitada más en las costas andaluzas. En apenas una década, esta macroalga asiática ha pasado de ser una rareza a cubrir fondos marinos y llegar a playas en cantidades que obligan a retiradas costosas, con impacto sobre ecosistemas, pesca y turismo.

Ahora, una investigación liderada por la Universidad de Málaga abre una puerta inesperada. El mismo alga que amenaza la biodiversidad del litoral puede tratarse con biotecnología y usarse como ingrediente en piensos de acuicultura, con resultados prometedores en lisas o mújoles. En los peces alimentados con una dieta que incluía un 5 % del alga tratada se observó más proteína, menos grasa muscular y mayor presencia de omega 3.

De plaga a recurso

La idea no consiste en presentar el alga invasora como una solución mágica. El problema ambiental sigue ahí. Pero sí cambia la forma de mirarlo, porque una parte de esa biomasa retirada podría dejar de ser solo un residuo difícil de gestionar.

La Junta de Andalucía reconoce que esta especie ya está ampliamente propagada en el litoral andaluz y que, al menos a medio plazo, no se considera posible su erradicación. Su población ha superado la fase de naturalización, mantiene una población autosostenida y se propaga por distintos sustratos del litoral.

Ahí entra en juego la economía circular azul. En lugar de retirar toneladas de alga para tratarlas como un problema sin salida, los investigadores plantean aprovecharlas como materia prima para fabricar piensos más sostenibles.

Por qué importa en acuicultura

Cada vez más pescado llega al plato desde piscifactorías. Y eso no es malo por sí mismo, pero tiene una letra pequeña. Muchos peces de acuicultura siguen alimentándose con harinas y aceites elaborados a partir de otros peces salvajes.

«Pescar especies salvajes para alimentar a otros ejemplares de piscifactoría es insostenible», advierte Salvador Arijo, investigador de la Universidad de Málaga y uno de los autores del estudio. Su mensaje es claro. O se buscan alternativas a esa proteína animal, o se apuesta por especies con dietas más herbívoras.

Por eso los científicos eligieron lisas o mújoles. Aunque en algunas zonas tienen mala fama por asociarse a puertos o aguas contaminadas, son peces omnívoros, más predispuestos a consumir algas, y con interés nutricional para diversificar la acuicultura.

Cómo trataron el alga

El equipo no trituró el alga y la echó directamente al pienso. Antes sometió la biomasa a un tratamiento biotecnológico con bacterias y levaduras beneficiosas para mejorar su digestibilidad y sus propiedades nutricionales. También se buscó reducir los compuestos defensivos que explican, en parte, por qué muchos organismos marinos la rechazan.

Con esa materia prima elaboraron dos piensos experimentales. Uno incluía un 5 % de Rugulopteryx okamurae tratada y otro un 15 %. Después los compararon con una dieta control sin el alga.

La prueba duró 66 días y se realizó con ejemplares comerciales de Chelon labrosus, la lisa o mújol de labios gruesos. No es poca cosa, porque los investigadores querían saber si el alga podía provocar efectos negativos en animales destinados al consumo.

Lo que pasó en los peces

El primer resultado fue tranquilizador. Los peces alimentados con alga no perdieron peso ni mostraron un deterioro general. Según el artículo científico, no hubo diferencias significativas de crecimiento entre los grupos durante el ensayo.

«Nos sorprendió obtener cambios positivos en ciertos parámetros», reconoce Daniel Álvarez, primer autor del estudio. La frase resume bien el hallazgo. El éxito inicial era que el alga no causara problemas, pero el equipo encontró algo más.

Los ejemplares que recibieron el pienso con un 5 % de alga mostraron un músculo con más proteína y menos grasa. Además, los peces alimentados con las dietas que incluían el alga presentaron retención selectiva de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, como EPA y DHA, dos tipos de omega 3 asociados al valor nutricional del pescado.

Microbiota y

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