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sábado, enero 28, 2023

La COP15 de la Convención de la Diversidad Biológica

Comienzo ayer en Montreal (Canadá), y debe adoptar una hoja de ruta mundial para revertir la pérdida de biodiversidad antes de 2030.

La COP15 de la Convención de la Diversidad Biológica. Según está poniendo de manifiesto el IPBES (Panel Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, organismo científico mundial equivalente al IPCC de cambio climático), en sus últimos informes, el impacto humano sobre los ecosistemas está llevando a la naturaleza a un colapso dramático.

El colapso se manifiesta tanto en forma de extinción masiva de especies (se considera que una de cada ocho especies de plantas, animales, hongos o microorganismos existentes en la Tierra están amenazadas de extinción en el corto plazo) como de degradación de los ecosistemas y, con ellos, la pérdida de las funciones ecológicas que llevan a cabo.

Por ejemplo, según el informe del IPBES presentado el pasado mes de junio en Bonn, la aceleración de la crisis de la diversidad hace que más de un millón de especies se encuentren en peligro de extinción, lo que amenaza el sustento de las personas que dependen de ellas.

Degradación de los ecosistemas

Pero, además, la degradación de los ecosistemas conlleva un importante riesgo para la propia salud humana: el 75 % de las enfermedades infecciosas nuevas o emergentes tienen origen animal. La ciencia lleva décadas registrando un incremento de brotes vinculados a enfermedades zoonóticas, como la COVID–19, y alerta de que el riesgo de nuevas pandemias será cada vez mayor.

Se reclama la adopción de objetivos especialmente ambiciosos para hacer frente a los cambios estructurales necesarios para detener la pérdida de biodiversidad y el fin de la crisis ecológica en 2030, y en concreto al Gobierno de España a ser valiente en las medidas para cumplir con estos compromisos, ya que la advertencia de la ciencia es clara: nos estamos quedando sin tiempo, pronto nos lamentaremos de una crisis irreversible.

En este sentido, se pide al Gobierno de España un compromiso decidido para:

  • Recuperar especies y ecosistemas degradados. La restauración ecológica y otras soluciones basadas en la naturaleza pueden ayudar a alcanzar un tercio de la mitigación necesaria para 2030 y mantener el Planeta por debajo de los 1,5 °C de aumento de la temperatura, a la vez que se contribuye a la adaptación al cambio climático.
  • Detener la deforestación tropical. Hoy mismo hemos registrado una iniciativa parlamentaria para exigir al Gobierno una mayor ambición en las normas ambientales globales, aunque esto implique dejar de proteger al sector financiero. España es el tercer país de la Unión Europea que más contribuye a la deforestación tropical, por lo que proteger a la banca y sus negocios cómplices con la deforestación no va a ayudar a abandonar este lamentable.
  • Hacer frente a los riesgos que destruyen la biodiversidad. Las amenazas más importantes son la fragmentación y destrucción de hábitat, debido a actividades como la agricultura intensiva o la construcción de infraestructuras de transporte, la sobreexplotación de recursos, la contaminación, la introducción de especies exóticas y el cambio climático. Por eso, se reclama al Gobierno especialmente una mayor ambición en los objetivos de la ley de cambio climático, y un compromiso, tal y como ya hemos planteado en diversas iniciativas, para impulsar la agricultura y ganadería sostenible frente a la industrial, garantizando al menos el 25% de la superficie agrícola para su cultivo bajo los parámetros de la agricultura ecológica y agricultura de regeneración.
  • Aumentar la superficie de espacios protegidos, tanto en tierra como en el mar. En concreto, reclamamos medidas para alcanzar la protección efectiva de al menos el 30 por ciento del mar Mediterráneo, para el 2030, tal y como recomienda la comunidad científica.
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