Dar la bienvenida a tu primer perro suele empezar con una imagen muy bonita. Paseos largos, casa con más vida y esa sensación de que todo encaja en cuanto cuelgas la correa junto a la puerta. Pero luego llega el día a día, y ahí es donde muchas familias descubren que “querer” no siempre significa “poder”.
En España, el contexto importa, y mucho. En 2024, los refugios acogieron más de 173.000 perros y más de 118.000 gatos, la cifra más alta de los últimos cinco años según la Fundación Affinity. No todos son abandonos, también hay animales perdidos, pero el volumen deja claro que elegir con cabeza no es un capricho, es prevención.
Elegir bien también es bienestar
La primera decisión responsable no es el nombre, ni la cama, ni el comedero. Es encajar el perro con tu vida real, la de los turnos, los niños, el ascensor roto y la lluvia de un martes. Cuando eso falla, crecen los problemas de convivencia y, en demasiados casos, el final acaba en una protectora.
Y hay otro detalle que lo cambia todo, la identificación. Un comunicado del Ministerio de Derechos Sociales apunta que el 95% de los gatos y el 70% de los perros que llegan a centros de recogida no llevan microchip, y lo califica como “la medida más eficaz” para facilitar devoluciones rápidas cuando hay extravíos.
Akita Inu
El Akita impresiona por presencia y por historia, pero no es un perro sencillo para empezar. El American Kennel Club lo describe como inteligente y leal, pero también con una naturaleza independiente y de fuerte carácter, y subraya que en perros grandes y potentes el adiestramiento es vital.
En la práctica, esto significa constancia desde el primer día y una socialización bien hecha, sin atajos. Si te imaginas un perro “fácil” con visitas en casa, encuentros tranquilos con otros perros o paseos relajados por zonas concurridas, este perfil puede frustrarte rápido. Y un primer tutor frustrado es una combinación que conviene evitar.
Border Collie
El Border Collie es el alumno brillante de la clase, pero también el que se aburre antes. Fuentes veterinarias y de bienestar animal recuerdan que muchos disfrutan de juegos que combinan ejercicio con estimulación mental, y que actividades como agility o flyball encajan muy bien con la raza.
El problema llega cuando solo hay paseos cortos y rutina plana. Un perro criado para trabajar en colaboración constante puede “inventarse” tareas en casa si no las tiene, y ahí aparecen destrozos, ladridos o conductas obsesivas. ¿Vives en piso y tu plan es una vuelta rápida antes de irte a trabajar? Entonces piénsatelo dos veces, por su bienestar y por el tuyo.
Perro lobo checoslovaco
La estética de lobo engancha, y por eso se compra con demasiada ligereza. El AKC lo presenta como un can “primitivo”, muy inteligente, poderoso y activo, y con rasgos de lealtad hacia su persona. Esa mezcla puede ser fascinante, pero no es un pack para principiantes.
Su manejo suele exigir experiencia, tiempo y un entorno muy controlado. No hablamos solo de ejercicio, también de aprendizaje, convivencia y seguridad, desde vallados adecuados hasta saber leer señales y anticipar situaciones. Si tu experiencia con perros empieza de cero, este no es el punto de partida más amable.
Chow Chow
El Chow Chow tiene un aura de “perro aristócrata” y no va desencaminado. El AKC señala que es muy inteligente, pero puede ser testarudo, y recomienda evitar métodos duros para construir una relación de confianza.
Además, necesita socialización temprana y constante. Guías de cuidado insisten en que puede mostrarse poco sociable con desconocidos y que el entrenamiento funciona mejor con refuerzo positivo y paciencia, no con tirones o castigos. Si esperas un perro complaciente que haga todo “porque sí”, aquí puedes llevarte un choque.
Husky siberiano
El Husky es de esas razas que parecen hechas para vídeos, pero la vida no es un vídeo. El AKC lo describe como un perro activo y atlético que necesita mucho ejercicio, y recuerda que es un perro de trabajo que está más feliz cuando tiene una función.
Y luego está el factor fugas, que no es un mito. El propio AKC advierte de que pueden ser auténticos “escape artists”, y recomienda no soltarlos en zonas sin vallar y llevar microchip por si se pierden. Si vives en una zona con mucho tráfico o tienes poca experiencia, este punto por sí solo ya debería hacerte frenar.
La Ley de Bienestar Animal te pone deberes
En España, tener un perro ya no se entiende como algo “privado” sin más. La Ley 7/2023 insiste en la responsabilidad durante toda la vida del animal, incluyendo su identificación y su integración en el entorno. Traducido a la vida diaria, no basta con quererlo, también hay obligaciones y gestión.
Además, la norma prevé formación para la tenencia responsable. En un proyecto de desarrollo normativo publicado por la Dirección General de Derechos de los Animales (junio de 2025), se plantea que el curso sea gratuito y que se exija a partir de un plazo ligado a la puesta en marcha de una plataforma telemática. Es importante seguir la información oficial porque el detalle práctico depende del desarrollo reglamentario y puede cambiar.
Pregúntate esto antes de adoptar
Antes de enamorarte de una raza, mira tu calendario y tu casa como si fueras un inspector. ¿Cuántas horas estará solo, cuánta actividad puedes darle de verdad y cuánto margen tienes para aprender con un educador si hace falta? Ese “ya veremos” suele salir caro, y no solo en dinero.
Si adoptas, aprovéchalo a tu favor. Pregunta por el nivel de energía, por cómo lleva la correa, por su relación con otros perros y por su tolerancia a ruidos y visitas, porque eso es lo que te va a acompañar cada día. Y si hay opción de acogida previa o periodo de adaptación, mejor, reduce sustos.
Cuando un perro acaba suelto, también lo nota la fauna
A veces se habla del abandono solo como un drama humano y animal, que lo es. Pero hay un impacto ambiental que se suele quedar fuera del debate, los perros sin control también pueden afectar a la biodiversidad. Una revisión científica señaló que los perros domésticos amenazan al menos a 188 especies amenazadas en todo el mundo, con impactos que incluyen depredación, molestias, transmisión de enfermedades y competencia.
En España, investigadores han advertido de que los perros asilvestrados pueden suponer un grave problema de conservación para especies como la ardilla roja y otras presas potenciales. Por eso, además de elegir bien, hay gestos básicos que cuentan, identificación, control, y correa donde toca, especialmente cerca de fauna o en espacios sensibles.
El informe más reciente de la Cátedra Fundación Affinity sobre abandono y adopción, “Él nunca lo haría” 2025, ha sido publicado en la web oficial de la Fundación Affinity.










