Los científicos no dan crédito ante el hallazgo de un animal fantasma gigante del tamaño de un autobús en el Atlántico

Publicado el: 18 de febrero de 2026 a las 08:06
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Medusa fantasma gigante Stygiomedusa gigantea filmada a 250 metros de profundidad en el Atlántico argentino.

Una medusa fantasma gigante del tamaño aproximado de un autobús escolar ha aparecido en la oscuridad del Atlántico frente a la costa de Argentina. El animal fue filmado a unos 250 metros de profundidad durante una expedición científica a bordo del buque de investigación R/V Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, que recorrió todo el perfil del Mar Argentino. La escena duró apenas unos minutos, pero deja un mensaje claro. Las profundidades marinas del país son bastante más ricas y complejas de lo que se pensaba.

El encuentro no es una anécdota cualquiera. Desde que se describió esta especie a finales del siglo XIX se han confirmado poco más de cien avistamientos en todo el planeta, pese a que se cree que está presente en todos los océanos salvo el Ártico. Verla a plena cámara frente a Argentina, en una inmersión planificada y documentada, es casi como ganar la lotería científica.



Un encuentro casi imposible

Durante una de las inmersiones de finales de 2025, el vehículo operado a distancia SuBastian se deslizaba por la pared del cañón submarino Colorado Rawson cuando, de repente, apareció la silueta rojiza de la medusa. La campana recordaba a un gran paraguas oscuro que respiraba a golpes lentos. De ella colgaban cuatro brazos en forma de cintas, que pueden alcanzar hasta diez metros y que el animal usa para envolver plancton y peces pequeños en una especie de cortina mortal.

La jefa científica de la expedición, María Emilia Bravo, investigadora de la Universidad de Buenos Aires y de CONICET, describió la escena como «una presencia etérea y delicada en un entorno extremo». Según explicó después, el equipo no esperaba encontrar semejante diversidad en estas profundidades y la sorpresa se mezcló con la incredulidad mientras la medusa pasaba frente a las cámaras.



Quién es la medusa fantasma gigante

La protagonista del vídeo pertenece a la especie Stygiomedusa gigantea, conocida popularmente como medusa fantasma gigante. Su campana puede superar el metro de diámetro y sus brazos bucales se estiran hasta el equivalente a un autobús escolar. A diferencia de muchas otras medusas no tiene tentáculos urticantes. En su lugar confía en esos brazos gelatinosos para atrapar a sus presas y llevarlas hasta la boca mientras flota en la oscuridad.

Lo habitual es que este animal habite la llamada zona de medianoche del océano, entre mil y cuatro mil metros de profundidad, donde la luz del sol ya no llega y la presión sería suficiente para aplastar cualquier submarino turístico. Que un ejemplar aparezca a solo 250 metros, a medio camino entre la superficie y ese abismo, da una oportunidad poco frecuente para observar su comportamiento sin recurrir a equipos extremos.

Un tesoro oculto en el Mar Argentino

La medusa fantasma fue solo una pieza de un rompecabezas mucho mayor. La misma campaña documentó el mayor arrecife conocido de coral de aguas frías Bathelia candida, con una extensión de al menos 0,4 kilómetros cuadrados, una superficie similar a la de la Ciudad del Vaticano. Estos corales profundos crecen muy despacio y sirven de refugio a peces, crustáceos y otros invertebrados, por lo que se consideran indicadores de ecosistemas marinos vulnerables.

El equipo también registró veintiocho posibles especies nuevas para la ciencia y el primer «whale fall» profundo descrito en aguas argentinas, los restos de una ballena que se hundieron hasta casi cuatro mil metros y que ahora alimentan a todo un vecindario de carroñeros, gusanos y microbios. Son escenas que rara vez asociamos con un mar que solemos imaginar como una lámina azul tranquila vista desde la playa.

Biodiversidad y amenazas en el mismo plano

Entre las imágenes espectaculares también aparecieron redes de pesca abandonadas, bolsas de plástico y hasta una cinta de vídeo VHS con etiqueta en coreano, en un estado casi perfecto gracias al frío y a la falta de luz. Esa mezcla de vida exuberante y basura muy humana recuerda que la huella de nuestras actividades llega mucho más allá de la costa y de la factura de la luz. También a lugares donde la ciencia apenas está empezando a mirar.

Los corales de aguas profundas y los fondos ricos en vida que ha recorrido el Falkor (too) son especialmente sensibles a prácticas como el arrastre de fondo y al calentamiento del océano. Bravo y su equipo insisten en que comprender cómo se conectan estos sistemas es clave para decidir qué zonas proteger y cómo hacerlo. «Abrimos una ventana a la biodiversidad de nuestro país y descubrimos que quedan muchas más por abrir», resumió la investigadora.

Qué significa este hallazgo para el futuro del océano

En la práctica, la aparición de una medusa fantasma gigante frente a Argentina sirve como embajadora involuntaria del océano profundo. Pone rostro a un tipo de biodiversidad que suele quedar fuera de los debates sobre conservación, centrados muchas veces en playas, humedales costeros o especies carismáticas de superficie. Los expertos recuerdan que el océano profundo concentra la gran mayoría del espacio habitable del planeta y que su salud tendrá un papel decisivo en la regulación del clima y en la pesca del futuro.

Cada nuevo vídeo que llega de esas profundidades corrige un poco la idea de que allí abajo solo hay oscuridad y silencio. La medusa fantasma, con sus brazos en forma de cortina y sus movimientos lentos, deja claro que todavía desconocemos buena parte de la vida que sostiene el planeta. Y eso, en tiempos de crisis climática y pérdida de biodiversidad, no es poca cosa.

El comunicado oficial sobre la expedición y el avistamiento de la medusa fantasma gigante se ha publicado en la nota Argentina’s Deep Sea Is More Biodiverse Than Scientists Thought del Schmidt Ocean Institute.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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