Los parásitos también se extinguen. En el segundo estuario más grande de los Estados Unidos, los científicos han descubierto y catalogado una mortandad masiva entre los organismos marinos que dependen de parasitar a ciertos huéspedes para sobrevivir.
En los últimos 140 años, desde 1880 hasta 2019, la cantidad de parásitos en Puget Sound se redujo en un 38% por cada grado Celsius de calentamiento global que afecta a la superficie del mar. Este descubrimiento fue realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Washington (UW).
Un estudio impresionante
Dicho estudio es el conjunto de datos más grande, importante y mejor recopilado sobre la abundancia de parásitos que se haya ejecutado en cualquier parte del mundo. Y los resultados son incluso peores de lo que temían algunos científicos. Dado que los parásitos son los hilos invisibles que ayudan a unir las redes alimentarias. No está claro cómo se las arreglarán los ecosistemas para sobrevivir sin ellos.
Si se observara el mismo grado de pérdida entre mamíferos o aves, seguramente se desencadenaría un aluvión inmediato de acciones de conservación. De hecho, las aves en América del Norte han disminuido algo más del 6%, por década, entre 1970 y 2017. Por lo que ocupan un lugar destacado en los planes de conservación.
En comparación, a nadie parece importarles los parásitos. Que las criaturas que se alimentan a partir de otras disminuya, suele ser visto como algo positivo. Pero esa es una visión obsoleta y casi infantil de las relaciones ‘normales’ que se encuentran en la naturaleza. Que además no contempla la magnitud real del problema.
Parásitos muy necesarios
Hoy en día, muchos científicos están de acuerdo en que el cambio climático hace que la Tierra se acerque a una increíble velocidad hacia un evento de extinción masiva. Pero el escenario empeora cuando se considera que realmente no hemos tenido en cuenta cuánto dependen las formas de vida en la Tierra de los parásitos. Tan poca importancia se les da que la mayoría no han sido siquiera descritos.
Hasta ahora, muy pocos estudios ecológicos consideran la existencia y necesidades de los parásitos. Por tanto, los esfuerzos de conservación casi siempre pasan por alto su papel conectivo en un hábitat. A pesar de conocer que su rol es esencial para el mantenimiento del equilibrio ecológico. Solo cuando los parásitos proliferan y se convierten en un problema, se les suele prestar atención.
La mayoría de los parásitos parece estar sufriendo la actual crisis climática y están desapareciendo más rápido de lo que podemos contarlas. Según los últimos hallazgos, los parásitos con tres o más huéspedes, que constituyen más del 50% de los muestreados en Puget Sound, parecían ser particularmente vulnerables al calentamiento de las aguas.
Los científicos creen que es posible que las temperaturas más altas puedan poner a los parásitos en riesgo fisiológico directo. Pero también es posible que el calentamiento de las aguas sea el culpable de manera indirecta. Puesto que está afectando la disponibilidad y viabilidad de sus huéspedes. Los parásitos también se extinguen.
Un pronóstico muy oscuro
El hecho es que de los 10 parásitos identificados y extinguidos en 1980, nueve de ellos tenían ciclos de vida que dependían de tres o más huéspedes. Y cuantos más necesite un parásito para llevar a cabo sus ciclos vitales, peor será el efecto que el cambio climático tenga en su supervivencia.
En la naturaleza es normal encontrar especies ganadoras y perdedoras. Pero lo que preocupa a los científicos es que se hallaron muchos más perdedores de los esperados. Por lo que, si estos muestreos son representativos del resto de los ecosistemas del planeta, la tasa de extinción de los parásitos podría ser sorprendentemente alta. E incluso superar a las de otras especies.
La consideración que se le tiene en la actualidad a los parásitos es casi la misma que se les tenía a especies como los lobos o los osos, cincuenta años atrás. Y que llevó a algunas de ellas al borde de la extinción y a la desaparición de ciertas áreas de las que eran un elemento clave. Con el consiguiente desequilibrio ecológico que ello conllevó.
Entonces se dieron cuenta de que este tipo de criaturas eran necesarias. Y hubieron de reintroducirlas y protegerlas de los que aún no entendieron el funcionamiento de los ecosistemas o solo les preocupan sus intereses. Los científicos sostienen que están justo en el momento en el que es fundamental valorar el rol que los parásitos tienen en el fluir de la naturaleza. Los parásitos también se extinguen. 
Lista Roja de parásitos
En 2017 se estudiaron 457 especies de parásitos, de las que según los expertos el 10% podría extinguirse en poco menos de 50 años. Los autores del estudio fueron los creadores de la primera ‘Lista Roja’ de parásitos en peligro de extinción. Y dejaron claro que el punto de partida para empezar a protegerlos es dejar de combatirlos solo por ser ‘parásitos’.
Lo siguiente es sin dudas recopilar datos, analizarlos y sintetizarlos. De hecho, el laboratorio de la UW es pionero en el empleo de muestras de peces de museos que les permita crear la cronología histórica de la existencia y cuantía de los parásitos marinos. Es una forma de viajar en el tiempo y saber a qué se enfrentan a futuro. Los parásitos también se extinguen.





















