Como cada año, el 29 de noviembre se celebra el Día Mundial del Oso Hormiguero. Esta es una efeméride que busca recordar que incluso las criaturas más inesperadas desempeñan un papel vital en el equilibrio de la naturaleza y que son necesarias en cada uno de los ecosistemas en los que habitan.
La mayoría de las personas nunca verá uno de estos ejemplares, pero los lugares donde viven dependen completamente del trabajo silencioso que realiza a diario el oso hormiguero, ya que su rol es vital para el equilibrio ecosistémico local.
El problema al que se enfrenta el oso hormiguero es que sus hábitats se están reduciendo rápidamente y los peligros se multiplican. Y no son solo ellos los afectados. Las consecuencias se están extendiendo por los bosques, selvas y sabanas en las que viven y a la larga, afectan a todos los habitantes del planeta.
Oso hormiguero: ¿por qué hoy, en su Día Mundial, el planeta mira a esta especie clave?
Los osos hormigueros son verdaderos arquitectos de los ecosistemas a los que pertenecen. Al alimentarse de cantidades impresionantes de hormigas y termitas, evitan que las poblaciones de estos insectos se disparen y lo desestabilicen todo. Además, sin su intervención, el suelo podría degradarse gravemente.
De hecho, al excavar la tierra para encontrar alimento, la airean y facilitan la circulación de los nutrientes. Esta simple acción crea pequeñas áreas con una mejor calidad del suelo, lo que beneficia a las plantas del entorno, a los microorganismos locales y a los animales más pequeños.
Características únicas: lengua imposible, garras poderosas y un olfato prodigioso
El oso hormiguero tiene un característico hocico alargado que esconde una lengua que puede extenderse hasta 60 centímetros y se mueve a una velocidad increíble, casi 150 veces por minuto. Ella le permite engullir miles de insectos cada día gracias a su saliva pegajosa.
Si bien el oso hormiguero no tiene dientes, emplea las paredes musculares de su estómago y algunos granos de arena que traga por el camino, para deshacer su comida y hacerla un poco más digerible, aunque sus jugos gástricos que son muy potentes, hacen el resto del trabajo.
El oso hormiguero tiene poderosas garras para perforar incluso los termiteros más resistentes y un pelaje espeso, duro y largo que los protege de las picaduras. Su vista no es muy buena, pero lo compensan con creces con un olfato y un oído excepcionales.
De gigante a sedoso: las distintas especies de oso hormiguero y sus hábitats
El oso hormiguero es una criatura bastante solitaria. Solo se comunican mediante suaves gruñidos u olfateos, cuando es absolutamente necesario. Para desplazarse, caminan de puntillas, un andar un tanto extraño que también les sirve para proteger sus preciadas garras.
Un dato llamativo es la diferencia de tamaño entre las especies: el oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla) que vive en América del sur y Central puede alcanzar más de dos metros de longitud, incluyendo la cola, mientras que el oso hormiguero sedoso o pigmeo (Cyclopes didactylus) solo se encuentra en la Amazonía y es apenas más grande que una ardilla.
Amenazas crecientes: deforestación, caza furtiva, carreteras, incendios y cambio climático
El Día Mundial del Oso Hormiguero es una oportunidad para hablar sobre las amenazas que se ciernen sobre estas especies. Su mayor enemigo es la actividad humana, que destruye sus hábitats para la agricultura, la ganadería o la construcción de diferentes infraestructuras, lo que fragmenta su territorio y dificulta enormemente la búsqueda de alimento.
Las carreteras son verdaderas trampas mortales, especialmente para los osos hormigueros gigantes que intentan cruzarlas. También son víctimas de la caza furtiva y los incendios forestales que arrasan todo a su paso. A ello se suman las nefastas consecuencias del cambio climático, que también dificultan su supervivencia.
Cada especie cuenta: proteger al oso hormiguero es proteger los ecosistemas que nos mantienen vivos
El Día Mundial del Oso Hormiguero 2025 sirve para educar y concienciar del peligro que representa la pérdida de sus hábitats, como el Pantanal, la Amazonia o la Mata Atlántica y para alertar de que estas especies son víctimas de la caza furtiva, para venderlos como mascotas o aprovechar su carne y piel.
Proteger a los osos hormigueros es, en esencia, mucho más que salvar a un animal. Es preservar los paisajes de los que todos dependemos y un pequeño gesto para mantener el delicado equilibrio de nuestro planeta. Seguir leyendo en ECOticias.com














