Permaneció olvidada en un frasco por más de 60 años… hasta que científicos descubrieron que esta diminuta rana era una especie jamás registrada

Publicado el: 26 de enero de 2026 a las 20:44
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Rana cohete Dryadobates erythropus descubierta en Brasil a partir de un único ejemplar de museo

Una rana del tamaño de una uña, guardada en un frasco desde 1963, se ha convertido en el último símbolo de la crisis que viven los anfibios. Se llama Dryadobates erythropus, pertenece al grupo de las ranas cohete del Bosque Atlántico de Brasil y acaba de ser descrita como especie nueva en la revista científica Zootaxa. El giro amargo es que, según los propios autores, casi con toda seguridad ya no existe en la naturaleza.

Una rana olvidada en un frasco

El único ejemplar conocido fue capturado en enero de 1963 en Tarumã, entonces una zona rural en las afueras de Curitiba, en el estado de Paraná. Las zoólogas del Smithsonian Doris Cochran y Doris Blake recogieron aquella diminuta rana cobriza durante una campaña por el Bosque Atlántico, la conservaron en alcohol y la enviaron a la colección del Museo Nacional de Historia Natural de Estados Unidos. Allí quedó etiquetada como USNM 148487 y pasó más de seis décadas casi invisible entre miles de frascos.



Solo en 2024, mientras revisaban ranas preservadas en la colección, los herpetólogos Taran Grant y Paulo Pinheiro se fijaron en aquel animal de vientre claro y franja pálida en el costado. Compararon su anatomía con la de otras ranas cohete y revisaron el diario de campo de Cochran para confirmar el lugar exacto de captura. Concluyeron que se trataba de una especie desconocida hasta ahora.

El nombre erythropus alude a “pie rojo”, el apodo popular “pé vermelho” con el que se conocía a los trabajadores rurales de Paraná que trabajaban descalzos sobre la tierra rojiza de la zona.



Una especie nueva que ya llega tarde

La rana mide alrededor de catorce milímetros desde el hocico hasta la parte posterior del cuerpo, algo similar a una goma de borrar pequeña o a la uña del dedo meñique. Presenta un tímpano oculto, una ligera hinchazón en uno de los dedos y una franja oblicua clara bien definida que recorre el flanco. Estos detalles permiten incluirla en Dryadobates, un género de pequeñas ranas venenosas neotropicales que viven en bosques húmedos y cursos de agua limpios.

Con la descripción de Dryadobates erythropus, el grupo suma siete especies reconocidas de forma oficial. Cuatro habrían desaparecido entre mediados de los años sesenta y mediados de los ochenta, en un periodo que coincide con una intensa pérdida de hábitat, expansión urbana y eventos climáticos extremos en el Bosque Atlántico.

En el caso concreto de esta especie, el panorama es claro en gran medida. Desde 1963 nadie ha vuelto a encontrar ranas cohete en el estado de Paraná, a pesar de campañas científicas repetidas en bosques y arroyos de la región durante más de medio siglo. Hoy la zona de Tarumã es un barrio residencial y comercial de Curitiba, con edificios, grandes avenidas y uno de los mayores centros comerciales de la ciudad. El mosaico de campos, humedales y arroyos que describía Cochran ha desaparecido.

Por eso el equipo considera que D. erythropus está “probablemente extinta”. No se han encontrado otros ejemplares en la naturaleza ni en colecciones de museos, y el hábitat original ha sido reemplazado casi por completo.

Qué está matando a las ranas del Bosque Atlántico

Las causas exactas de su desaparición no se pueden reconstruir con total seguridad, pero los trabajos recientes apuntan a un cóctel peligroso. La fragmentación del paisaje por carreteras, urbanizaciones y campos agrícolas que deja a las poblaciones aisladas. La enfermedad fúngica quitridiomicosis, responsable de declives masivos de anfibios en todo el mundo. Y un clima más inestable, con sequías, olas de calor, heladas y otros extremos que pueden borrar poblaciones enteras en cuestión de días.

En la práctica, todo esto se traduce en un riesgo muy simple. Una especie puede desaparecer antes de que nadie llegue a estudiarla, como ha ocurrido con esta rana cohete que conocemos solo porque alguien la recogió hace más de sesenta años.

Quizá te preguntes qué tiene que ver una rana de Brasil con la vida diaria de quien mira estas noticias desde Europa. Los anfibios son centinelas de la calidad del agua y de la salud de los ecosistemas. Cuando faltan ellos, suelen llegar después problemas de insectos, cambios en la vegetación y, al final, impactos en la agricultura y en los recursos hídricos que utilizamos a diario. Que una rana del tamaño de una uña desaparezca de un barrio que hoy está lleno de carreteras, bloques de pisos y aparcamientos nos recuerda que el desarrollo sin límites siempre tiene letra pequeña.

El valor de un frasco en un estante

La historia de Dryadobates erythropus también pone el foco en un actor que suele pasar desapercibido para el gran público. Las colecciones de los museos. Los investigadores intentaron extraer ADN del viejo ejemplar usando técnicas de “museómica”, pero el tejido estaba tan degradado que solo aparecía ADN humano y de bacterias. Aun así, la anatomía del animal ha bastado para diferenciarlo de sus parientes y reconocerlo como una especie propia.

Como resume el herpetólogo Taran Grant, “las especies vivientes de este género son pequeños sapos diurnos, bastante abundantes, que serían fáciles de encontrar en la naturaleza. Dado que el hábitat de D. erythropus fue destruido y que ningún otro espécimen fue colectado en relevamientos extensivos durante los últimos sesenta años, lo más probable es que esté extinta”.

Sin ese frasco conservado en Washington, nadie sabría que esa rana existió alguna vez. Y sin colecciones así resultaría mucho más difícil detectar qué grupos se están perdiendo, priorizar áreas de conservación o reconstruir la historia ambiental de regiones enteras.

Los autores insisten en que aún hay margen de reacción. En el mismo Bosque Atlántico siguen describiéndose nuevas ranas cohete y otros anfibios, algunos en situación delicada pero todavía presentes en fragmentos de bosque. Proteger lo que queda, restaurar corredores de vegetación entre manchas aisladas y mantener programas de seguimiento de anfibios son piezas clave para evitar que otras especies sigan el camino silencioso de Dryadobates erythropus.

El estudio completo ha sido publicado en la revista científica Zootaxa.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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