Qué hace un tiburón en las aguas heladas de la Antártida: el vídeo histórico que cambia lo que sabíamos

Publicado el: 10 de marzo de 2026 a las 08:04
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Tiburón durmiente nadando en aguas del océano Antártico, el primer ejemplar grabado en vídeo cerca de las islas Shetland del Sur.

En las profundidades oscuras del océano antártico, con el agua apenas por encima de la congelación y sin rastro de luz solar, una silueta enorme se cruzó delante de una cámara científica. Era un tiburón. Y según el equipo que analizó las imágenes, se trata del primer tiburón grabado en movimiento dentro del océano Antártico, cerca de las Islas Shetland del Sur.

La escena se registró en enero de 2025 durante una expedición del Minderoo-UWA Deep-Sea Research Centre. El grupo había desplegado una cámara de fondo con cebo a casi 490 metros de profundidad, en aguas que rondaban 1,3 grados centígrados, para estudiar la fauna de la zona. Tras revisar unas 400 horas de metraje apareció la sorpresa, un tiburón grande, moviéndose despacio sobre un fondo casi vacío.



El director del centro, Alan Jamieson, reconoce que nadie esperaba ver algo así. En sus palabras, el equipo bajó la cámara sin contar con tiburones porque existe esa regla no escrita de que en la Antártida no hay tiburones. Añadió que el animal no era precisamente pequeño y lo describió como un tanque que se desliza por el fondo.

Un tiburón durmiente en un mar que creíamos vacío

Por su forma alargada, sus aletas pequeñas y su forma de nadar, los investigadores creen que se trata de un tiburón durmiente, de la familia Somniosidae, probablemente un tiburón durmiente del sur, Somniosus antarcticus. La longitud estimada se sitúa entre tres y cuatro metros. Sin embargo, solo con el vídeo no pueden confirmar la especie con total seguridad y por eso han recogido muestras de agua para analizar ADN ambiental y comparar con otras poblaciones conocidas de tiburones durmientes.



Los tiburones de esta familia son depredadores de aguas profundas, de crecimiento muy lento y que pueden vivir, según cálculos del propio centro y estudios previos, en torno a doscientos cincuenta o incluso trescientos años. Se alimentan de calamares, peces de aleta y carroña, e incluso de restos de mamíferos y aves marinas cuando llegan al fondo.

Su presencia en aguas tan frías se explica por una combinación de factores. Igual que sus parientes del Ártico, estos tiburones acumulan en los tejidos sustancias como TMAO y urea que funcionan como un anticongelante natural y les permiten soportar temperaturas cercanas a cero. Además, el animal se movía en una capa intermedia ligeramente más templada que el agua superior e inferior, un pasillo donde la temperatura ronda los dos grados y que funciona como corredor para especies de aguas profundas.

Qué nos cuenta este hallazgo sobre el océano Austral

Hasta ahora solo se había documentado un puñado de especies de tiburón en el océano Austral y siempre en zonas subantárticas, mucho más al norte de donde se ha grabado este ejemplar. Nunca se había filmado un tiburón en su entorno natural tan al sur y en aguas tan cercanas al punto de congelación.

Por eso los científicos hablan de un cambio de guion. Este animal demuestra que el océano Antártico no está tan vacío de grandes depredadores como se pensaba. Al mismo tiempo, el hallazgo encaja con otra realidad menos visible, la falta de observaciones en profundidad en esta región. Hay muy pocas cámaras operando a esas profundidades y solo durante unas semanas al año, así que muchas especies pueden llevar ahí décadas sin que nadie las haya visto.

La gran pregunta es inevitable. ¿Tiene esto que ver con el cambio climático y el calentamiento de los océanos o simplemente estamos mirando por fin donde antes no mirábamos? Algunos expertos señalan que el calentamiento de las capas superiores podría estar empujando a ciertos tiburones hacia aguas más frías, pero también recuerdan que los datos cerca de la Antártida son todavía escasos y que harían falta series largas de observaciones para detectar un desplazamiento real de las zonas de distribución.

Mientras llegan esos datos, este tiburón durmiente funciona como un aviso. Si un depredador de varios metros ha pasado desapercibido hasta ahora, es muy probable que los ecosistemas profundos de la Antártida escondan aún muchas sorpresas. Entender quién vive allí, cómo se mueve y de qué se alimenta será clave para proteger el océano Austral en un contexto de cambio climático y de posible presión pesquera futura.

El artículo de referencia con los detalles técnicos de la grabación y las declaraciones del equipo de investigación ha sido publicado en DIVE Magazine.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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