Tras 100 años desaparecido el loro nocturno regresa por Australia

Publicado el: 8 de enero de 2026 a las 09:04
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Loro nocturno (Pezoporus occidentalis) en el desierto de Australia

Durante décadas, el loro nocturno fue casi un fantasma de la ornitología. Muchos expertos pensaban que se había perdido para siempre. Ahora, un nuevo estudio confirma que esta ave misteriosa no solo sigue viva en el corazón del Gran Desierto Arenoso, en Australia, sino que allí se esconde la mayor población conocida hasta la fecha. Un pequeño milagro en mitad de la arena.

El hallazgo llega desde el país Ngururrpa, un área protegida gestionada por comunidades indígenas en el noroeste de Australia. Entre 2020 y 2023, guardabosques locales y científicos han documentado hasta unos cincuenta loros nocturnos gracias a un trabajo paciente que combina conocimiento tradicional y tecnología moderna. Se trata de un salto enorme para una especie que apenas contaba con unas pocas decenas de individuos confirmados en todo el país.



Un ave mítica que casi se da por perdida

El loro nocturno, de nombre científico Pezoporus occidentalis, es una pequeña ave de tonos verdes y amarillos, nocturna y extremadamente discreta. Durante buena parte del siglo veinte apenas hubo registros fiables, lo que alimentó la idea de que podía haberse extinguido. Hoy figura en la lista roja de la UICN como especie en peligro crítico, con una población global muy reducida y en claro declive.

Visto así, que un rincón remoto del desierto albergue decenas de ejemplares cambia el tablero. No significa que el problema esté resuelto, pero sí que existe un refugio clave que merece toda la atención.



Cómo han encontrado a este loro tan esquivo

Los equipos de Ngururrpa colocaron grabadoras de audio resistentes en treinta y un puntos separados entre sí más de dos kilómetros. El loro nocturno tiene cantos muy característicos, así que las grabaciones funcionaron como una especie de mapa sonoro. En diecisiete de esos puntos aparecieron sus llamadas, lo que confirmó que no se trata de un ave aislada, sino de una población distribuida en una franja amplia del desierto.

Después llegaron las cámaras trampa para ver qué otros animales compartían el territorio y la recogida de excrementos de depredadores, con el fin de saber qué estaban comiendo. Al mismo tiempo, el equipo revisó cuatro décadas de imágenes de satélite para entender cómo queman los incendios este paisaje árido.

Los detalles dan vida a la escena. Uno de los cantos del loro se describe como “didly dip, didly dip”, casi como un teléfono antiguo. Otro suena “dink dink”, parecido a una campana pequeña. No es la típica banda sonora del desierto, pero está ahí, escondida entre la hierba.

Spinifex viejo, fuego bien manejado

Cuando siguieron las pistas hasta los refugios diurnos, todos los caminos llevaban a la misma planta. Las aves descansan dentro de matas densas y viejas de bull spinifex, o Triodia longiceps, una gramínea que forma auténticas cúpulas vegetales donde el loro puede permanecer fresco y oculto durante el día.

El problema llega con el fuego. En el Gran Desierto Arenoso los rayos y las sequías alargadas favorecen incendios que avanzan rápido. Si las llamas regresan cada pocos años, el spinifex no tiene tiempo de envejecer y se queda en una fase joven y rala que ya no sirve como refugio. En esta región, los análisis de imágenes indican ciclos de fuego de entre seis y diez años en las llanuras arenosas, lo que convierte al fuego en una amenaza mayor que en las zonas de Queensland donde también vive la especie.

La buena noticia es que hay margen de maniobra. Las quemas frías y bien planificadas en la estación más fresca pueden crear un mosaico de áreas con distinta edad de la vegetación, lo que corta la continuidad del combustible y reduce la probabilidad de que un solo incendio arrase de golpe los parches de spinifex viejo que el loro necesita. Eso sí, hace falta planificación fina y escuchar a quienes mejor conocen el territorio, que en este caso son los propios guardabosques indígenas.

Dingos, gatos y un equilibrio muy delicado

Las cámaras captaron con frecuencia dingos en el entorno de los refugios. A primera vista puede sonar a mala combinación, perro salvaje junto a un pájaro pequeño, pero el análisis de las heces dibuja un cuadro distinto. En muchos excrementos aparecían restos de gato asilvestrado, mientras que los propios gatos apenas se veían en las imágenes de las cámaras.

En la práctica esto significa que los dingos están ayudando a mantener a raya a los gatos, que son depredadores muy eficaces de aves que anidan en el suelo. Para una especie tan escasa, que los pollos sobrevivan sus primeras semanas puede marcar la diferencia entre aguantar o desaparecer.

Por eso el estudio advierte de que los programas de control de depredadores deben diseñarse con cuidado. Reducir de forma indiscriminada la presencia de dingos podría abrir la puerta a más gatos y aumentar el riesgo para el loro nocturno.

Qué implica este hallazgo para el futuro del loro nocturno

Con los datos de audio y la intensidad de los cantos, el equipo estima que en el país Ngururrpa viven entre cuarenta y cincuenta loros nocturnos. Es la mayor concentración conocida en todo el continente y, en buena medida, el corazón de la esperanza para la especie.

Pero una fortaleza no es un blindaje absoluto. Un incendio especialmente severo, nuevas pistas de vehículos que faciliten la entrada de gatos, la llegada de malezas que cambien la forma de arder del paisaje o el pastoreo intenso podrían inclinar el sistema en la dirección equivocada.

El siguiente paso pasa por afinar todavía más la información. La recuperación de ADN a partir de plumas y otros restos puede ayudar a calcular con mayor precisión el tamaño de la población. Pequeños emisores de seguimiento podrían revelar hasta dónde se desplazan estas aves en sus salidas nocturnas y qué zonas son críticas en los años más secos.

Al final, este trabajo muestra algo muy sencillo y muy poderoso a la vez. Cuando la ciencia se alinea con el conocimiento de quienes viven sobre el terreno, es posible rescatar del olvido a una especie que muchos daban por perdida y, sobre todo, aprender qué necesita para seguir ahí.

El estudio completo se ha publicado en la revista Wildlife Research.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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