Reflexiones desde Galicia sobre los hábitos de consumo y el reciclaje

Publicado el: 9 de abril de 2015 a las 09:34
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Reflexiones desde Galicia sobre los hábitos de consumo y el reciclaje

A ello habría que añadir los altos costes que acarrean los atascos en la red ocasionados por estos residuos, que son depositados directamente en el inodoro, ocasionando graves trastornos técnicos y logísticos que requieren de grandes desembolsos económicos.

Hace pocos días, diferentes medios de comunicación a nivel nacional se hacían eco del impacto que, sobre el medio ambiente, están ocasionando las toallitas húmedas que se consumen habitualmente en los hogares, constituyendo el peor enemigo de los sistemas de alcantarillado en las ciudades.



A ello habría que añadir los altos costes que acarrean los atascos en la red ocasionados por estos residuos, que son depositados directamente en el inodoro, ocasionando graves trastornos técnicos y logísticos que requieren de grandes desembolsos económicos.

Para hablar de esta cuestión, Isidro García Téllez, Director General de Sogama, fue entrevistado recientemente por la Radio Galega, en el marco del programa de fin de semana “Somos quen”, desvelando que “los hábitos de consumo de la ciudadanía han cambiado tanto, que residuos como las toallitas higiénicas, pañales de bebés y bastoncillos de algodón son habituales en las redes de alcantarillado, cuando su destino debería ser, en el caso del modelo Sogama, el contenedor verde convencional, destinado a acoger la fracción resto. “Los sistemas de saneamiento funcionan por gravedad, a muy baja velocidad, lo que hace que restos como las toallitas se vayan acumulando, formando una especie de tapón”, al tiempo que recordó el papel fundamental que, en este sentido, desempeñan las campañas de concienciación. “Si se separa bien en origen, el porcentaje de recuperación de desechos será elevadísimo”.



MÁS CONCIENCIACIÓN

Es por ello que apeló a la necesidad de promover la cultura del reciclaje, en la que todavía debemos continuar trabajando. “El problema al que nos enfrentamos es el de la comodidad”, ya que nos resulta más sencillo depositar todo tipo de basura en un único contenedor que clasificarla por tipologías e introducirla en recipientes diferenciados para que pueda recibir una gestión y tratamiento independiente”, apostilló.

A pesar de todo, es optimista y asegura con contundencia que “la conciencia de la población va mejorando”, aunque lejos todavía de países tales como Alemania, Holanda y Dinamarca.

Si bien algunas ciudades han aprobado reformas de sus ordenanzas de saneamiento en las que se prohíbe tirar al inodoro toallitas higiénicas que no sean biodegradables, García Téllez se muestra escéptico respecto al éxito de esta medida, ya que “no es posible ejercer un estricto control sobre la misma”. Para él, la clave reside en la educación y, por supuesto, en las políticas informativas de los fabricantes, que deben reseñar si las toallitas que adquieren los consumidores son o no biodegradables y si éstas pueden o no pueden ser arrojadas al váter.

EL PAPEL DE SOGAMA

Asimismo, explicó que la gestión de Sogama arranca en las 37 plantas de transferencia repartidas por el conjunto del territorio gallego, de las que 20 se encuentran bajo su titularidad. “Allí compactamos la basura urbana hasta 20-21 toneladas y luego la trasvasamos a contenedores cerrados y herméticos que automáticamente se trasladan a Cerceda para recibir tratamiento”.

Apuntó, no obstante, que el sistema que sigue la ciudad de A Coruña y área metropolitana es diferente, ya que cuentan con un contenedor pequeño de color verde destinado a albergar la materia orgánica y uno amarillo para la fracción mezcla. En el caso de Sogama, en el verde se hace acopio de la fracción resto, y en el amarillo (con trampilla en la parte superior) se depositan los envases ligeros, esto es, los envases de plástico, las latas y los briks.

Confirmó que la Sociedade Galega do Medio Ambiente recupera lo que llega a sus instalaciones, incluso los materiales susceptibles de ser reciclados que vienen mezclados en la basura en masa debido a que no fueron separados previamente por la población. Es el caso del acero, el aluminio y el vidrio.

Explicó que con la parte no reciclable, la compañía prepara un combustible derivado de residuos (CDR) que alimenta una planta termoeléctrica para generar energía eléctrica; un proceso que lleva a cabo desde el máximo respeto medioambiental.

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