Food for Soul, una iniciativa social pionera para combatir el desperdicio alimentario

Publicado el: 4 de septiembre de 2018 a las 14:14
Síguenos
Food for Soul

Todo comenzó en la Expo Milán 2015, cuando, con la colaboración de sus amigos chefs, se propuso cocinar con los excedentes del evento, estableciendo su primer comedor en el barrio de la clase obrera Greco, en Milán.

Regenta un restaurante tres estrellas Michelin en Módena (Italia), distinguido por ser el mejor del mundo en 2016 y 2018, pero, más allá de sus habilidades con la cocina de alto nivel, la fama de Massimo Bottura viene de la mano de su compromiso en la lucha contra el desperdicio alimentario y la exclusión social.



Harto de ver la cantidad de comida que cada día acaba desechada, creó, junto con su esposa, Lara Gilmore, una organización sin ánimo de lucro que lleva por nombre “Food for Soul” (Comida para el alma); una experiencia que decidió compartir en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible a fin de inspirar y motivar más acciones contra el desperdicio alimentario.

Todo comenzó en la Expo Milán 2015, cuando, con la colaboración de sus amigos chefs, se propuso cocinar con los excedentes del evento, estableciendo su primer comedor en el barrio de la clase obrera Greco, en Milán. De esta forma logró alimentar a las personas más vulnerables, incluyendo la creciente población migrante de Italia. Su propuesta no era abrir un comedor de beneficiencia, sino gestar un entorno agradable en el que las personas pudieran sentirse bien acogidas y tuvieran la oportunidad de disfrutar de un rato agradable.



Desde entonces, su proyecto comenzó a expandirse por el mundo y, además de Milán, ya cuenta con centros en Boloña, Río de Janeiro, París y Londres, previendo abrir uno en Nápoles el próximo 30 de septiembre. Hasta el momento, “Comida para el Alma” ha aprovechado 45 toneladas de alimentos con las que ha podido dar de comer a 150.000 personas, contando para ello con el inestimable apoyo de 830 voluntarios y 340 chefs.

No obstante, su iniciativa pretende ir más allá y crear conciencia social al demostrar que las sobras y productos descartados por razones estéticas o con fechas arbitrarias de vencimiento, pueden convertirse en apetitosos y nutritivos platos. No duda en asegurar que “un tomate demasiado maduro, algunas migas de pan y calabacines se convierten en ingredientes normales en manos de un chef”.

Crear conciencia social, principal objetivo

Bottura apela a la sensibilización de la ciudadanía en este ámbito, convencido de que la reutilización de alimentos no resolverá el problema por sí mismo. Consumir de forma responsable, comprar sólo lo que necesite y aprovechar las sobras constituyen los tres principales mandamientos para evitar y reducir el desperdicio alimentario en los hogares.

No obstante, las buenas prácticas deben extenderse a todos los eslabones de la cadena, desde el propio cultivo y fabricación hasta la distribución y comercialización de los artículos. Se trata, en todo caso, de recuperar el valor de la comida y hacer frente a los sistemas alimentarios insostenibles.

El director de ONU Medio Ambiente, Erik Solheim, considera que Massimo Bottura y otros están inspirando a la gente a cambiar. La entidad recuerda que un tercio de los alimentos producidos en el mundo para el consumo humano se desperdician, dando lugar a un problema con un alto coste económico, ambiental (energía, agua y emisiones de CO2 a la atmósfera), social y mismo moral. En los países desarrollados, los consumidores desperdician cada año alrededor de 222 millones de toneladas de alimentos, cantidad que equivale a la producción neta de África subsahariana.

Deja un comentario