No es solo el agua: la tapa y el cuello de la botella podrían estar contaminando tu bebida con miles de partículas invisibles

Publicado el: 20 de enero de 2026 a las 18:45
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Niño pequeño bebiendo agua de una botella de plástico, potencial fuente de microplásticos.

Abrir una botella de agua de plástico, darle un trago rápido y tirarla a la papelera parece un gesto inocente. Pero la ciencia empieza a decir otra cosa. Una nueva revisión publicada en Journal of Hazardous Materials advierte de que las botellas de agua de un solo uso no solo generan residuos, también son una fuente constante de nano y microplásticos que terminan en nuestro organismo.

Los autores han analizado más de ciento cuarenta estudios sobre agua embotellada y salud. Su conclusión principal es clara. Una persona media ingiere entre treinta y nueve mil y cincuenta y dos mil partículas de microplástico al año. Si toda el agua que bebe viene de botellas de plástico de un solo uso, esa cifra suma hasta noventa mil partículas adicionales. Quien elige solo agua del grifo se queda en torno a cuatro mil al año.



Cuántos microplásticos hay en una botella de agua

Los trabajos revisados encuentran una enorme variabilidad en el contenido de plástico. En algunas marcas aparecen apenas dos partículas por litro. En otras, más de seis mil seiscientas por litro. Y cuando se analizan tamaños aún más pequeños, los nanoplásticos, las cifras crecen mucho más.

Aquí entra un detalle importante. Cuanto más pequeñas son las partículas, más fácil lo tienen para atravesar barreras del cuerpo humano. Los estudios citados señalan que las partículas por debajo de un micrómetro pueden cruzar la pared intestinal y llegar a la sangre. Las que están en la escala nanométrica incluso pueden atravesar la barrera hematoencefálica o la placenta en un pequeño porcentaje.



En buena medida por eso los expertos insisten en que el problema no es solo cuántas partículas hay, sino qué tamaño tienen y dónde acaban.

De la botella al vaso cómo se libera todo ese plástico

La revisión también repasa de dónde salen exactamente estos microplásticos. Una parte proviene del propio material de la botella, sobre todo del cuello de polietilén tereftalato y del tapón de polietileno de alta densidad. El gesto de abrir y cerrar la tapa muchas veces genera fricción y pequeñas abrasiones que liberan fragmentos.

Acciones cotidianas como apretar la botella al beber aumentan todavía más ese desgaste. También lo hace dejarla durante horas en el coche, al sol, o cerca de una fuente de calor. La radiación ultravioleta y las altas temperaturas aceleran la degradación del plástico y favorecen que se desprendan partículas que acaban flotando en el agua que luego nos bebemos.

Los estudios de laboratorio que han sometido botellas a luz solar, congelación o estrés mecánico coinciden en algo. Cuanto más maltratamos la botella, más plástico se desprende.

Lo que se sabe de los riesgos para la salud, y lo que falta por saber

La parte más inquietante de la revisión llega cuando los autores cruzan los datos de exposición con los estudios toxicológicos. La exposición prolongada a nano y microplásticos se ha relacionado en la literatura científica con inflamación crónica, alteraciones del sistema inmunitario, problemas respiratorios, efectos sobre la fertilidad, cambios metabólicos como obesidad o diabetes, posibles daños neurológicos y un aumento del riesgo de ciertos cánceres.

En muchos casos estas evidencias proceden de experimentos en animales o en cultivos celulares, y a menudo se usan partículas de poliestireno como modelo. Los propios investigadores recuerdan que faltan estudios a largo plazo con distintos tipos de plástico, en especial con el mismo material de las botellas de agua. Pero la señal de alerta está ahí.

Además, el plástico no llega solo. Suele ir acompañado de aditivos como los ftalatos, conocidos disruptores endocrinos. Esa mezcla de partículas sólidas y sustancias químicas añade capas de complejidad a los posibles efectos sobre la salud.

El problema de medir lo que no se ve

Puede parecer que bastaría con analizar una muestra de agua y contar partículas. En la práctica es bastante más complicado. Los trabajos revisados emplean técnicas muy distintas, desde microscopía y espectroscopía Raman hasta métodos más recientes como la imagen SRS o la espectroscopía Raman mejorada en superficie.

Cada técnica detecta tamaños diferentes y tiene sus propias limitaciones. Por eso dos estudios pueden dar resultados muy distintos aunque analicen productos similares. Hoy por hoy ni la Organización Mundial de la Salud ni las agencias nacionales disponen de un método estándar para medir nanoplásticos en el agua, y esa falta de reglas claras dificulta tanto la comparación de estudios como la futura regulación.

Qué puedes hacer como consumidor

Los autores no dicen que nunca debamos usar una botella de plástico. Reconocen que en emergencias y en lugares sin acceso seguro al agua del grifo pueden ser una tabla de salvación. La propia autora principal, Sarah Sajedi, lo resumía así en una entrevista. “Beber agua de botellas de plástico está bien en una emergencia, pero no es algo que deba usarse en la vida diaria”. En el día a día, hay margen para reducir bastante la exposición:

  • Cuando el agua del grifo es segura, usarla como opción principal implica ingerir muchas menos partículas que depender siempre de botellas de un solo uso.
  • Llevar una botella reutilizable de acero inoxidable o de vidrio evita que el envase desprenda plástico con cada uso.
  • Si tienes que usar una botella de plástico, intenta no apretarla, no abrir y cerrar el tapón más de lo necesario y no dejarla horas al sol o en el interior del coche.

Son gestos sencillos, pero suman. Y envían una señal al mercado y a los reguladores. Mientras llegan normas específicas para limitar los nano y microplásticos en el agua embotellada y se refuerzan las infraestructuras de agua potable, el consumo responsable es una de las pocas palancas directas que tenemos en la mano.

El estudio completo ha sido publicado en la revista Journal of Hazardous Materials.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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