La flota atunera a favor de la sostenibilidad de esta pesquería

La flota comenzó a desarrollar este proceso inversor, de manera sectorial, en 2012, tras observar y analizar la evolución de algunas especies en ciertas aguas en las que faena, y con el objetivo de crear e implantar una política de pesca sostenible y minimizar al máximo las capturas incidentales existentes en esta pesquería.

La flota atunera española ha invertido cuatro millones de euros en distintas medidas unilaterales para favorecer la sostenibilidad de esta pesquería. Con ello, esta flota es actualmente una de las más responsables y sostenibles del mundo y, como señala el secretario general de CEPESCA y presidente de Europêche, Javier Garat, “una de las más concienciadas sobre la gestión responsable de esta pesquería, ya que, entre las actuaciones llevadas a cabo, se ha contemplado la formación de las tripulaciones sobre buenas prácticas”.

La flota comenzó a desarrollar este proceso inversor, de manera sectorial, en 2012, tras observar y analizar la evolución de algunas especies en ciertas aguas en las que faena, y con el objetivo de crear e implantar una política de pesca sostenible y minimizar al máximo las capturas incidentales existentes en esta pesquería.

Exigir una gestión sostenible

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Con el objetivo de asegurar la sostenibilidad, la flota atunera demanda, además, la puesta en marcha de dos iniciativas que entiende serían de gran efectividad. Por un lado, acometer un análisis de la capacidad de pesca, océano por océano, y reducir el número de buques en aquéllos donde quede demostrada la sobrecapacidad. Igualmente, también solicita la prohibición total de los transbordos en alta mar de la flota asiática de palangre. Esta práctica está prohibida desde hace tiempo para la flota de cerco europea.

Cabe destacar que el grueso de las capturas de dos de las especies que podrían encontrarse en situación de sobreexplotación en el océano Pacífico: rabil (yellowfin tuna o YFT) y patudo (bigeye tuna o BET), se realiza por parte de otros países, fundamentalmente asiáticos.

En este sentido, y según Julio Morón, gerente de la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (OPAGAC), “estos países, además de incrementar sustancialmente sus flotas en los últimos años, lo han hecho con una gestión de la pesquería absolutamente irresponsable con respecto a la sostenibilidad. Además, los cálculos apuntan a que, de no ordenarse el número de buques que explotan estas especies, en el plazo de un lustro los barcos atuneros podrían ascender desde los 650 actuales hasta los 800, a escala global”.

Cabe señalar también que la flota atunera europea es una de las mejor dimensionadas del mundo, ya que, lejos de crecer, se ha reducido de manera sustancial en los últimos años debido a las exigencias normativas para la construcción de nuevos buques en el ámbito europeo, exigencias que no se aplican en el resto de flotas.

Con 86 buques (29 españoles, 22 franceses y 35 de la flota asociada), la flota atunera europea representa tan sólo el 12% de la pesquería atunera mundial y captura un total de 496.182 Tn de túnidos (253.531 Tn por la flota española, 105.181 Tn por la francesa y 137.470 Tn por la de pabellón extranjero). La mayor parte de estas capturas corresponden al atún listado (skipjack tuna o SKJ) con un 60%; seguido del rabil (yellowfin tuna o YFT) y el patudo (bigeye tuna o BET), con un 35% y 5% de las capturas, respectivamente.

Según Garat, “algunas flotas asiáticas suponen una competencia desleal para la europea, comprometida desde hace décadas con la pesca sostenible, con el respeto de las condiciones sociales y la seguridad laboral de sus tripulantes y sometida, además, a una regulación y control estrictos”.

El mito FAD

Buena parte de las inversiones realizadas por la flota atunera española a favor de la sostenibilidad se han destinado a la sustitución paulatina de FADs tradicionales (Dispositivos de Concentración de Peces o Fish Aggregating Device) por nuevos modelos respetuosos con el ecosistema marino. A pesar de que la utilización de estos objetos se identifica, por parte de los grupos de presión ecologistas, como factor causante de la sobrepesca de túnidos, se trata de un argumento, en opinión de los atuneros españoles, sencillamente falso, ya que la posible sobrepesca de algunas especies puede atribuirse, y de manera directa, al aumento de la flota.

Los dispositivos FAD, usados desde tiempos inmemoriales, fueron promovidos, paradójicamente, a principios de la década de los 80 del siglo pasado, por organizaciones como Greenpeace. Además, su introducción a partir de mediados de los 90, cambió significativamente el patrón de explotación y mejoró la productividad, ya que estos objetos facilitan la agregación de listados adultos y otros atunes juveniles, preservando así a los ejemplares de los que depende la reproducción y garantizando el equilibrio de los stocks. Según la flota atunera, la eliminación de los FADs tendría, por tanto, un efecto contraproducente porque se perdería gran parte de las capturas de listado y se trasladaría la presión pesquera únicamente a las poblaciones adultas, garantes de la reproducción de la especie, rompiéndose así el esquema de explotación equilibrada.

Además, y en opinión de la flota atunera, hay una campaña interesada en eliminar el uso de FADs que ha promovido la comercialización de productos “FAD Free” en los supermercados europeos. Según la flota, certificar si un atún es FAD Free es actualmente imposible ya que los barcos atuneros pueden pescar con estos dispositivos o no, por lo que el pescado se mezcla en los buques y no existe todavía ningún sistema que pueda garantizar su clasificación.

La flota atunera aboga, por tanto, por la extracción equilibrada (Balanced Harvest) como la fórmula más adecuada para satisfacer la creciente demanda de alimentos y garantizar, al mismo tiempo, la sostenibilidad de los recursos. Por otra parte, en los últimos años se ha logrado reducir significativamente cualquier potencial efecto nocivo de estos dispositivos sobre especies no objetivo, gracias a la inversión en I+D para desarrollar FADs no enmallantes, siendo mínimo el número de tortugas capturadas mediante el cerco, la mayoría de las cuales se liberan vivas. Valga como ejemplo que al año la captura incidental de tortugas se reduce a 12 ejemplares en todo el Pacífico Oriental, en una zona donde operan 280 cerqueros.

Según Juan Pablo Rodríguez-Sahagún, gerente de la Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros (ANABAC), “la posible sobreexplotación de especies como el patudo no se debe a la utilización de FADs sino a la captura de ejemplares adultos por parte de la flota palangrera asiática que no está controlada porque los transbordos que realiza en alta mar facilitan el blanqueo de capturas. La pesca con FADs –añade Rodríguez-Sahagún– debe estar regulada como cualquier otra técnica de pesca y, de hecho, la mayoría de las Organizaciones Regionales de Pesca ya lo están haciendo, si bien el eco en la implantación de estas medidas es desigual debido a la situación que estamos denunciando”.

Una inversión de 4 millones en medidas de mejora y control

Al margen de estas inversiones en el desarrollo de nuevos FADs, la flota ha llevado a cabo, entre otras iniciativas, un “Código de Buenas Prácticas para la Pesca Atunera de Cerco Responsable”, ha embarcado voluntariamente observadores en todos sus buques, excediendo así las exigencias normativas existentes, y ha desplegado sistemas electrónicos de control (Observador Electrónico A Bordo).

Cabe destacarse también los planes de formación y prevención de accidentes para las tripulaciones, así como la Iniciativa Transparencia Atunera (TTI), en colaboración con el Consejo Consultivo Regional de la Flota de Larga Distancia en Aguas no Comunitarias (LDRAC) y la Conferencia Ministerial de Cooperación Pesquera entre Estados Africanos del Atlántico (COMHAFAT).

Según Javier Garat, “exigir a los países que no respetan la normativa internacional la reducción del número de buques atuneros es la medida más eficaz para garantizar una competencia leal. Ello es imprescindible para una industria que emplea en nuestro país a más de 13.000 personas y ha generado más de 25.000 empleos directos, ocupados en un 80% por mujeres, y asociados a la pesca, las actividades portuarias y la industria conservera, a través de inversiones en 11 países, incluidos Seychelles, Madagascar, Costa de Marfil, Senegal o Ecuador”.

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