El Pleno del CSN aplaza la decisión respecto a la renovación de la central nuclear de Garoña

En la reunión de este miércoles han «analizado en detalle» los «diferentes» expedientes administrativos asociados al proceso de renovación de la autorización de explotación de la central nuclear Santa María de Garoña.

El Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha acordado aplazar la «toma de decisión» respecto a la renovación de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) solicitada por su titular, Nuclenor, al pedir un aplazamiento la consejera Cristina Narbona, según han informado a Europa Press fuentes del regulador.

El asunto estaba en el orden del día para «toma de decisión» pero según el artículo 34 del Estatuto del CSN, cualquier consejero podrá solicitar aplazar la deliberación sobre algún asunto concreto hasta la próxima sesión. El presidente puede denegar la petición cuando el asunto haya sido tratado ya en dos sesiones anteriores, por lo que como mucho, para que el regulador tome su decisión definitiva pueden faltar una o dos semanas, pues el pleno puede pedir un máximo de dos aplazamientos.

Así, el CSN ha informado de que el órgano colegiado, es decir, el presidente y los cuatro consejeros «no ha adoptado decisión alguna» respecto a estos expedientes pues se ha solicitado aplazar «el debate y toma de decisión», de modo que el pleno proseguirá con el estudio y toma en consideración de estos expedientes en su próxima sesión.

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En la reunión de este miércoles han «analizado en detalle» los «diferentes» expedientes administrativos asociados al proceso de renovación de la autorización de explotación de la central nuclear Santa María de Garoña.

La renovación de la central nuclear de Santa María de Garoña comenzó a ser informada el pasado miércoles, 25 de enero, en el pleno del CSN. Si bien, los consejeros tenían ya a su disposición para estudiar la documentación relativa al expediente de la central desde el pasado 20 de diciembre.

Se trata de 167 informes realizados por técnicos de 16 áreas del regulador en los que se han empleado 30.000 horas. La documentación incluye también 20 actas de inspección y 23 actas de reunión que soportan las evaluaciones realizadas en el expediente administrativo que corresponde a la solicitud de renovación de la autorización de explotación de la planta burgalesa, que dejó de producir electricidad en diciembre de 2012, algo más de siete meses antes de que expirase su licencia, el 6 de julio de 2013.

El 2 de junio de 2014, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, solicitó un informe preceptivo al CSN según lo previsto en el artículo 28.1 del Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas –modificado el año anterior–.

El 30 de julio de 2014, el CSN acordó remitir al titular de la central la Instrucción Técnica Complementaria (ITC) de referencia CSN/ITC/SG/SMG/14/01, sobre la documentación y requisitos adicionales para la renovación de la autorización de explotación de la central nuclear Santa María de Garoña.

En concreto, el trabajo de los técnicos a lo largo de 30.000 horas ha incluido el análisis de la Revisión Periódica de la Seguridad (RPS), relativa al intervalo de tiempo comprendido entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2012. En ella se revisó la experiencia operativa propia y ajena, la experiencia relativa al impacto radiológico, los cambios en reglamentación y normativa, el análisis del comportamiento de equipos, las modificaciones de la instalación, el análisis Probabilista de la Seguridad (APS), los programas de evaluación y mejora de la seguridad, el control de la configuración de la central y el programa de vigilancia y control hidrogeológico.

De acuerdo con la nueva normativa, el CSN tiene que analizar el cumplimiento del titular en la Revisión Periódica de Seguridad y la que esté condicionada a una selección previa por parte del regulador. También apunta que Nuclenor debe realizar un estudio de las debía realizar el titular un estudio de las mejoras que podría conllevar, lo que se conoce como Normativa de Aplicación Condicionada (NAC), para actualizar el conjunto de normas que constituyen la base de licencia de Santa María de Garoña.

En ese contexto, el CSN identificó en el proceso de evaluación varios ejemplos en la normativa internacional en materia de guías de seguimiento para evaluar interferencias en evaluaciones electromagnéticas y de radiofrecuencia relacionadas con la seguridad; la cualificación de la seguridad del cableado o la guía de diseño de los residuos radiactivos, entre otras.

Asimismo, el regulador destaca que en la evaluación se han analizado las propuestas de los Documentos Oficiales de Explotación, que acompañan a la solicitud de la renovación de la Autorización de explotación y las posteriores revisiones remitidas por el titular, como resultado del proceso evaluador realizado.

En concreto se trata del Estudio de Seguridad, el Reglamento de Funcionamiento, las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento Mejoradas, el Plan de Emergencia Interior, el Manual de Garantía de Calidad, el Manual de Protección Radiológica, el Plan de Gestión de Residuos Radiactivos y Combustible Gastado, y el Plan de Protección Física de la central.

Respecto a la autorización de protección física, el CSN señala que la autorización se otorgará «en su caso, por el mismo plazo de validez» por el que se conceda la autorización de explotación. Esto forma parte de los expedientes que se han revisado e incluido en la toma de decisión en el orden del día de la sesión del pleno celebrada este miércoles.

En cuanto a la evaluación de la revisión del Plan de Protección Física, se ha presentado como soporte a la solicitud de renovación de la autorización de protección física e incluye la incorporación del Almacén Temporal Individualizado (ATI).

MODIFICACIONES DE DISEÑO

En la sesión plenaria de este 1 de febrero, el pleno ha examinado también las evaluaciones realizadas sobre modificaciones de diseño de la central para las que se ha establecido un proceso de licencia específico, como un nuevo Sistema de Tratamiento de Gases de Reserva (SBGTS), que fue requerida como una condición derivada del proceso de la revisión de la normativa de aplicación condicionada (NAC) en el informe que emitió el CSN en 2009 y que figura en el punto 20 de la ITC/14.01.

En este expediente, el CSN ha evaluado también las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento Mejoradas (ETFM) y del Estudio de Seguridad (ES) asociadas a esta modificación de diseño.

En concreto, Garoña deberá construir un nuevo edificio con muros de hormigón armado de clase sísmica 1 que alberga este sistema de tratamiento de gases y un montaje del sistema de reserva de tratamiento de gases. Del mismo modo, Nuclenor tendrá que instalar un sistema de ventilación del nuevo edificio clasificado como «no relacionado con la seguridad» e instalar los servicios auxiliares.

También se incluye en el orden del día para la toma de decisión «como expediente específico», la modificación y sustitución del cableado eléctrico y la reubicación en un nuevo edifico de un centro de control de motores y panel de control del sistema de inyección al reactor de agua a alta presión (HPCI).

En el orden del día, entre otros asuntos relativos a Garoña figuraba también la apreciación favorable a la puesta en servicio parcial de las modificaciones de diseño sobre la división eléctrica y del programa favorable de las modificaciones post-Fukushima, que incluye implantar el Centro Alternativo de Gestión de Emergencias (CAGE), de un Sistema de Venteo Filtrado de Contención (SVFC) y la implantación de los Recombinadores pasivos autocatalíticos de Hidrógeno (PAR). El CSN requirió que este programa deberá haber sido «completado antes de la carga de combustible».

De la decisión de los consejeros del CSN depende el futuro de la central nuclear más antigua de España, que comenzó a operar en 1971 y que dejó de producir electricidad en diciembre de 2012 –meses antes del fin de su licencia– casi 43 años después.

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