“El término sostenibilidad implica el uso de los recursos de manera que este empleo no exceda la capacidad de que sean reemplazados. En cuanto a los alimentos, se puede considerar que un sistema sostenible abarca una serie de cuestiones que permitan la provisión indefinida de los mismos.”
Entre ellas se encuentran: la seguridad del suministro de alimentos, la salud, la asequibilidad, la calidad, una industria alimentaria sólida en términos de empleo y crecimiento y, al mismo tiempo que su producción no afecte al Cambio Climático, la biodiversidad, el agua y la calidad del suelo.

¿Qué impulsa el sistema alimentario europeo?
El sistema alimentario es altamente complejo y está impulsado por muchos factores económicos, culturales y ambientales. Una mejor comprensión de estos factores y de su interacción podría ayudar a mejorar las políticas públicas en pro de la sostenibilidad. Entre ellos se encuentran:
Las tendencias mundiales de población y riqueza: se prevé que la población mundial aumentará a casi ocho mil millones en 2030 y más de 9.000 millones para 2050, con una clase media que demandará una dieta variada y de alta calidad al tiempo que una proporción significativa de la población mundial sufrirá subnutrición y hambre.

Precios de los alimentos: la FAO ha clasificado el tiempo actual como una «nueva era del aumento de los precios de los alimentos y la propagación del hambre», señalando que la volatilidad y la manipulación de los mismos debe ser detenida de inmediato.
Cambios en la dieta: en las últimas décadas se ha observado una tendencia hacia dietas menos sostenibles, donde los ciudadanos europeos comen demasiado, en especial de lo que es menos saludable: grasas, azúcares, sal, etc.
Residuos alimentarios: se ha estimado que entre un tercio y la mitad de todos los alimentos producidos en todo el mundo no se recicla, por lo que se pierde o se tira. En la UE, se prevé que a menos que se tomen medidas para detener esta tendencia. los desperdicios de alimentos se triplicarán en 2020, respecto a la del año que se toma como parámetro: 2006.

Cambios en la cadena de suministro: el sistema alimentario ha cambiado del predominantemente impulsado por la oferta, a uno que funciona por la demanda. Además, el poder de negociación se ha concentrado en el sector mayorista, con los productores primarios asumiendo un papel económico subordinado.
Pérdida de la biodiversidad: la actual tasa de extinción mundial es de 5000 veces superior a la de los niveles naturales y se considera que el 75 % de los peces de importancia comercial en aguas europeas, alrededor del 75%, están fuera de los límites biológicos de seguridad».

¿Qué hace la UE?
La Estrategia Europa 2020 que apunta a la sostenibilidad mediante el uso eficiente de los recursos dice que: «se deben encontrar nuevas formas de reducir insumos, minimizar los residuos, mejorar la gestión de las reservas, cambiar los patrones de consumo, optimizar los procesos de producción y mejorar la logística”.
La Hoja de Ruta subraya que: “la base de los recursos naturales está siendo erosionada por la creciente demanda mundial, destacando el sector alimentario como ámbito prioritario para la adopción de medidas en cuanto a producción y consumo para 2020”.






















