Greenwashing: ¿cómo combatir el ‘lavado verde’ de las empresas

  • La mayoría de las personas intentan vivir de la forma más ecológica posible, lo que significa buscar marcas y empresas que sean amigables con el medio ambiente. Pero, ¿cómo se puede comprobar que las empresas son realmente tan ‘verdes’ y sostenibles como parecen o ‘dicen’ ser?

Comparte esta noticia!

¿Qué es el greenwashing?

El lavado verde o ecológico (presentar algo como ecológico o sostenible cuando eso no es completamente cierto o directamente es una mentira) induce a error a los consumidores y los hace pensar que están ayudando al planeta al elegir esos productos y las empresas deberían rendir cuentas cuando hacen este tipo de ‘publicidad engañosa’, pero hay pautas para huir del greenwashing.

Comprobación de datos

Si una empresa sostiene que vende el más verde de los productos, debe demostrar que está diciendo la verdad. Y no vale con que en un anuncio figure un cierto porcentaje, que debería avalar la letra pequeña que aparece durante un brevísimo tiempo al pie del mismo. En su web o RRSS deben estar los estudios y certificaciones, que corroboren su cifras y dichos.

Lo mismo sucede con los etiquetados, las afirmaciones de sus publicistas en diferentes medios o los artículos que alaban su grado de ecologismo y ensalzan lo ‘verde’ que es su producto. Quienes pueden demostrar lo que dicen, no tienen nada que esconder, por lo que la información para comprobarlo es muy fácil de encontrar. Por el contrario, cuando hallarla es difícil o imposible, ya sabemos de qué va el tema: greenwashing.

Palabras, solo palabras

Cuando nos encontramos con exceso de palabrerío referente a cuán verde, ecológico orgánico, vegano, amigable con el medioambiente o bio es un producto, también deberíamos sospechar. Las características nombradas tienen que estar avaladas por la certificación correspondiente, por lo que ésta hablaría por sí misma.

Si a una empresa le hace falta repetir una y otra vez este tipo de conceptos, sólo porque la gente se siente atraída por ellos, es una buena muestra de que se les podría aplicar el viejo y conocido refrán español: ‘dime de qué presumes y te diré de lo qué careces’. Quien es verdaderamente ‘verde’ se remite a aportar pruebas de ello, sin tanto bla, bla, bla.

Las empresas suelen emplear estas palabras o mencionar el concepto de sostenibilidad (que en realidad poca gente sabe lo que realmente significa, pero suena ‘bien’), para hacer que su negocio parezca que no daña el medioambiente, pero cuando lo hacen con demasiado énfasis y repetición, rara vez se refieren a estándares científicos reales y comprobables.

PUBLICIDAD

Medias verdades

Hay procesos intermedios que pueden ser muy sostenibles, pero eso no hace que el producto final lo sea. Un buen ejemplo de ello es la comida. Por muy ecológico que resulte el producto final y muy orgánico que sean sus ingredientes, si el origen de alguno de ellos conlleva mano de obra esclava o se cultiva a miles de kilómetros y se trae en avión, se cae en el greenwashing, puesto que se miente, aunque ‘no en todo’.

Si hay datos que se nos ocultan deberíamos desconfiar. Los productos que realmente cumplen con todas las normativas tienen algo llamado trazabilidad. Es decir, que se puede hacer un seguimiento desde sus más primitivos orígenes (materias primas, condiciones de manufactura, etc.) hasta el momento en que lo adquirimos.

¿Compensación de carbono?

Un gobierno, empresa o individuo puede intentar equilibrar sus propias emisiones eliminando cantidades equivalentes de gases de efecto invernadero de la atmósfera o pagando, para que otro que emite menos asuma como suyo dicho exceso. Los grupos ambientalistas argumentan que estas formas de ‘compensación del carbono’ son nefastas para el planeta, porque en realidad las emisiones no disminuyen, solo se mitigan las culpas.

Comentario/s

Deja tu comentario