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domingo, septiembre 24, 2023

ASOCIACIÓN VIDA SANA Sin ánimo de lucro

La Asociación Vida Sana se formó a finales de los años 70. Un grupo de consumidores decidió que ya era hora de dejar de comer alimentos saturados de productos químicos. Eso fue el germen de todo. Se constituyó una asociación sin ánimo de lucro, que, con el tiempo, fue declarada “de utilidad pública”.

La historia de esta asociación es la historia de una entidad comprometida con el bien común que ha sabido encontrar formulas eco-nómicas para sortear los baches de la mejor manera posible.

Hablamos con Ángeles Parra, que milita en la Asociación Vida Sana desde sus inicios. En estos momentos de crisis, la fórmula creada hace unos 30 años por Vida Sana para tirar hacia delante se presenta como una alternativa válida, justa y factible. Nos quieren hacer creer que sólo hay una forma de hacer las cosas, pero no es así. Y, en este sentido, el trabajo de la Asociación es emblemático. Esta entidad sin ánimo de lucro trabaja, desde sus principios, con una lógica pragmática, casi como si fuera una empresa al uso. Da trabajo directo a 12 personas y a otras muchas de forma indirecta. Todos los beneficios se reinvierten. Nadie se lleva dividendos, si es que los hubiera. El trabajar con esta lógica empresarial, pero no de “neoliberales tiburones”, ha permitido a la entidad ser siempre independiente frente a posiciones políticas y/o empresariales, viniesen desde donde viniesen. Además, en un tiempo en que los recortes de las subvenciones han obligado a alguna ONG a desaparecer, corrobora que esta fórmula es más efectiva y necesaria que nunca.

¿Empezasteis a funcionar con esa lógica pragmática para ser independientes de las presiones de los grupos políticos?
-En un principio, todos éramos voluntarios en la asociación. Así que el tema económico no era una prioridad para nosotros. Cada uno tenía su trabajo y nos dedicábamos a la entidad en nuestros ratos de tiempo libre y, por qué no decirlo, poniendo dinero de nuestro bolsillo para la causa. Nuestro principal objetivo era no caer nunca ante la presión de los grupos políticos, mediáticos y empresariales. 

-Pero, con BioCultura, cambiaron las cosas…
-Una noche, cenando con don Tierno Galván, “El Profesor”, este visionario y gran hombre nos dijo que teníamos que hacer llegar el asunto de los alimentos biológicos al mayor número de personas. Que no podíamos guardárnoslo para nosotros. Realmente, ese era y es todavía nuestro objetivo. Empezamos a trabajar con la idea y finalmente se nos ocurrió que la mejor manera de dar a conocer esta forma de alimentación y de vida era montar la estructura de una feria. Y, don Enrique, alcalde de Madrid, nos dio una pequeña subvención para ello, nos cedió gratuitamente el pabellón y nos puso todas las facilidades del mundo. Las primeras ferias las hicimos como voluntarios, todavía. Pero, con el tiempo, la cosa se fue ampliando y tuvimos que profesionalizarnos, no tanto por deseo nuestro, sino porque las circunstancias lo requerían. Aunque la mayoría de personas de la asociación continuaron con sus trabajos y contratamos a otras personas que hoy, casi treinta años después, continúan con nosotros.

OTRO MODELO ECO-NÓMICO
-El éxito de la feria y el crecimiento del sector tiró de la asociación o fue al revés?

-Las dos cosas. Por un lado, nuestro ímpetu nos llevó a hacer lo necesario para que la feria tuviera éxito, porque ello conllevaba que los alimentos ecológicos llegaran a más personas. Por otra parte, ese éxito de BioCultura ha conllevado el éxito de iniciativas de empresas de alimentación ecológica y de sectores afines que han conseguido, a través de la feria, fidelizar el compromiso entre productores y consumidores, distribuidores, etc. Por otro lado, llegó un momento en que nuestra profesionalización fue realmente inevitable, pues en Vida Sana no sólo nos ocupamos de la organización de BioCultura, sino de muchas otras cosas: llevamos a cabo una actividad docente notoria, editamos The Ecologist, hacemos cursos, organizamos MamaTerra, elaboramos varias webs, editamos un boletín de noticias del sector semanal…

-¿En qué consiste ese “otro modelo eco-nómico” del que hablas a veces?
-No somos una ONG que vive pendiente de subvenciones. Eso no nos interesa. Tampoco nos interesó, en su momento, crear una empresa y, llegado el momento, llevar a cabo el reparto de dividendos de las presuntas ganancias. Somos una ONG muy humilde pero completamente independiente. Funcionamos, un poco, como una familia, con las cuentas de la abuela. Todos tenemos un suelo muy modesto. El que cobra más no pasa de 1.600 euros. Y el que cobra menos cobra más de 1.100. Aquí nunca ha habido despilfarro, ni locuras, ni viajes a ninguna parte que no estuvieran muy, muy justificados… Todo, siempre, con mucha modestia, humildad y contando cada peseta/euro. Esto es lo que nos ha permitido salir adelante. 
Hoy, defendemos un modelo eco-nómico no lucrativo que fomenta un trabajo digno ajeno a contratos basura, precariedad laboral y otras perlas del neoliberalismo…Pero eso sí, nuestras cuentas son transparentes, y cotizamos, y pagamos impuestos… y somos supervisados por la administración pública por voluntad propia: como dice el refrán, “no sólo hay que ser bueno sino también parecerlo”…

UN TRABAJO CONSCIENTE
-Por otro lado, podéis presumir de tener un puesto de trabajo “consciente”…

-Cuando creamos la asociación, hace ahora tres décadas, nosotros ya defendíamos que no valía la pena estar trabajando en algo que te pudiera dar dinero… a costa de crear miserias medioambientales o sociales. En una ecosofía consciente, no se puede ganar dinero a cualquier precio, y nunca mejor dicho. La cosa es trabajar en algo que sea bueno para uno mismo y que también lo sea para los demás y para el planeta. Es la “eco-no-mía del bien común”. En algo de lo que se pueda estar orgullosos y vivir con la cabeza bien alta, en fin, que nos sintamos a gusto contándoselo después a nuestros hijos y nietos….Y la alimentación ecológica cumple de sobras este requisito. Cuando nosotros empezamos, no había ni una sola hectárea cultivada como ecológica certificada en nuestro país. Tanto era así, que nosotros mismos creamos la documentación de requisitos para poder avalar alimentos y cultivos como biológicos. Pero hoy, con Andalucía a la cabeza, España es el primer estado de la UE en producción orgánica. Claro que esto no es debido sólo a nosotros, por supuesto. Ha colaborado muchísima gente anónima y no tan anónima. Pero el asunto es que, con pasión y convencimiento, y con algo de conocimiento, se pueden conseguir cosas. Se tienen que llevar a cabo las iniciativas sin esperar grandes resultados, pero el tiempo, el paso del tiempo, siempre da buenos frutos. Durante los años 2000 y principios de la actual década, antes de la crisis, había mucha gente que hablaba mucho de la necesidad de un gran cambio vital. Nosotros venimos trabajando en eso desde el principio…

LOS POLÍTICOS…
-¿Una ONG puede vivir de forma independiente de subvenciones? ¿Es posible, de verdad?

-Sí. Aunque, para ser más precisos, lo que tengo que decir es que nosotros sí hemos recibido subvenciones en alguna ocasión. Y espero que sigamos recibiendo alguna más en el futuro. También tenemos proyectos co-financiados por fondos sociales europeos… Lo que decimos con claridad es que la tarea de una ONG no puede depender exclusivamente de las subvenciones. Hay una gran diferencia. 
En la feria de BioCultura Valencia, como postura anunciada en todos los medios de comunicación, llevamos a cabo la inauguración de la feria sin ningún político presente. Fueron los representantes del mundo ciudadano más activo y luchador los que llevaron a cabo el acto simbólico de cortar la cinta.

Antonio Pancorbo es periodista independiente

UNA VISIÓN PIONERA
Hay cosas a las que se apunta todo el mundo. Pero, a principios de los años 80, las vanguardias estaban demasiado ocupadas en la frivolidad de la “movida” como para pensar en actitudes críticas y comprometidas. Todo tenía que tener mucha pluma, mucha diversión y mucho “mariconerío”, con perdón. ¡Si se demonizaba la vida rural cómo iban los líderes de aquel movimiento tan chovinista a pensar en algo que no fuera urbano! Se endiosó a Madrid de una forma patética. Ahora, hasta Almodóvar alardea de “compromiso social” y pronto serán muchos los que presuman de comer alimentos ecológicos con tal de seguir chupando cámara. Pero no vayan ustedes a engañarse. El único compromiso válido es el que está sellado por un trabajo individual labrado día a día, con una cotidianeidad consciente y coherente. Desde hace 30 años, muchos son lo que, tres décadas después, siguen diciendo lo mismo: la revolución empieza en uno mismo. Si quieres que el mundo cambie, cambia primero tú mismo y todo lo que tienes a tu alrededor. No es posible ninguna dualidad. La actitud tiene que ser coherente en cada uno de los ámbitos de nuestra existencia.
EcoActivistas

EL FUTURO…
Y EL RELEVO…

-¿Cómo ves el futuro de la asociación y de sus actividades?

-Pronto tendrán que ser los jóvenes los que empiecen a tomar el relevo, aunque, eso sí, custodiados por la experiencia de los mayores, como en una sociedad tradicional, pero con nuevas ganas y savia rejuvenecida. El trabajo siempre será el mismo: hacer todo lo posible por promocionar la agricultura y la ganadería ecológicas. Cambiarán los matices, los formatos, las formas… No concibo una asociación que no tenga por fin último el trabajo grupal y personal por una sociedad más justa en lo medioambiental y en lo social. Aunque esto, ya se sabe, conlleva una gran guerra interior. 
Siempre se escuchan cantos de sirena, gentes que quieren modificar tu camino, “gurus” de medio pelo muy peligrosos, personas que dicen trabajar por el mismo fin y que ves que son un “camelo”… En fin, es un trabajo duro, constante y muy interior. Ahí estamos y espero que nuestros jóvenes sepan seguir estas consignas y que sean realmente exigentes al respecto.

http://www.vidasana.org/ECOticias.com

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