Relaja: mobiliario urbano sostenible para el Prat de Llobregat

Relaja es en primera instancia un banco para sentarse, pero detrás hay un concepto que va más allá de la estricta funcionalidad: se trata de un sistema modular de mobiliario urbano que valoriza los residuos pétreos del entorno próximo y contribuye a la integración social. En este sentido, la producción corresponde a una asociación que da trabajo y formación a personas en riesgo de exclusión laboral. Sus creadores, los diseñadores Jon Marín y Alex Jiménez, de la empresa Nutcreatives, se han querido alejar del mobiliario urbano convencional que tiende a replicar las mismas fórmulas independientemente de la ubicación.

Flexibilidad y adaptabilidad
Este banco es el fruto de un diseño flexible que permite la adaptación a las necesidades específicas de un lugar, mediante la combinación de diferentes piezas, lo que ayuda a crear espacios diferentes en cada ocasión. La estructura viene definida por una serie de módulos cerrados en unas jaulas de acero que se llenan con residuos de material pétreo, tal como vienen del centro de producción. Con ello se obtiene un elemento resistente, duradero, con una estética innovadora y a un coste asequible.

Actualmente ya se puede ver y utilizar un conjunto de este nuevo mobiliario -de momento, cinco bancos diferentes -en el Camino del Arenal, que discurre a lo largo del margen derecho del río en el Prat del Llobregat. Esta primera instalación ha sido posible a partir de un convenio firmado a cuatro bandas entre Nutcreatives, el ayuntamiento del Prat, la empresa Mármoles Cutillas y la asociación Saó-Prat. De esta manera, Nutcreatives diseña y gestiona el proyecto, la materia prima la proporciona Mármoles Cutillas, y la Asociación Saó-Prat lo fabrica. Esta asociación está orientada a los jóvenes que, por diferentes razones, han dejado los estudios y se han puesto a trabajar. De esta manera reciben una oportunidad de formación profesional en el mundo de la construcción que, en este caso concreto, incorpora un plus de creatividad.

Visión ambiental y social
Los diseñadores explican a Sostenible que la gestión de los residuos pétreos genera dos problemas principales, el transporte y la ocupación de espacio: «Al ser un material pesado, requiere de una considerable gasto energético cuando se mueve. Por tanto, una vez uno se encuentra en un lugar, es mejor que no se desplace demasiado. Por otra parte, estos residuos suelen ir al vertedero. Usándolos, evitamos que se llenen estos espacios con un material que ha costado tanto de extraer de la naturaleza «.

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El aspecto social forma parte de una determinada visión que quiere superar la clásica consideración de reducir el impacto ambiental. «Nutcreatives ha crecido desde sus inicios con el pensamiento de que los proyectos deben tener también un impacto positivo sobre el medio económico, social y ambiental. Esto es consecuencia de nuestra interdisciplinariedad (biología, ecología industrial, ingeniería y diseño). Pensamos que no hay un buen proyecto de diseño si los impactos positivos no prevalecen sobre los negativos desde el principio», argumentan.

De Canarias al Prat
La historia de Relaja comienza a miles de kilómetros del Llobregat. En 2007, Jon Marín y Alex Jiménez, participaban en un campus de creatividad en Santa María de Guía, en la isla de Gran Canaria. En un sistema cerrado como puede ser una isla, es más costoso energéticamente y económicamente mover materiales. La observación de aquel contexto, que incluía una empresa de manufactura de mármoles con un grave problema de gestión de residuos, una demanda de mobiliario urbano por parte de la Administración, y un alto nivel de paro juvenil, hizo nacer el concepto Relaja. «Después nos dimos cuenta de que esta solución era perfectamente extrapolable a otros lugares con características similares. Después de un período de maduración, hace un año se firmó el convenio entre las partes. Los bancos se crearon durante el verano y ahora ya están instalados para ser disfrutados por la ciudadanía.

El mobiliario cumple su misión con eficacia. Sin embargo, sus creadores insisten en que «no es sólo un banco para sentarse». El hecho de que cierre círculos y que ayude la economía de proximidad dando trabajo trabajo a gente del municipio es, en su opinión, «un motivo para promover la reflexión». La presencia del Relaja es austera y esto también tiene implicaciones más allá de la estética. «Los materiales y los procesos son sencillos y queremos que los usuarios entiendan porque son así, con que están hechos y por quién están hechos», apuntan.

Los diseñadores de Nutcreatives apuestan por una relación diferente entre los productos y las personas que los utilizan: «Si conociéramos, como usuarios, la historia que se esconde detrás de los productos, seríamos más conscientes de lo que es bueno y lo que no y podríamos consumir con más responsabilidad». Reclaman también un cambio de paradigma «repensando todos los elementos del escenario urbano» y exhortan a la administración a dar un paso adelante «promoviendo una compra verde que resuelva problemáticas de presente y de futuro».

www.sostenible.catECOticias.com

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