Atún vs marca España

Greenpeace en España lleva varios días hablando de la pesca sostenible con motivo del tour del Arctic Sunrise ¡y lo que nos queda! Aunque hoy vamos a hablar de pescadores sostenibles de aquí y de allá.

La mala gestión ha permitido que haya sobrepesca y que las flotas industriales se desplacen en busca de los peces mientras las flotas artesanales quedan con unos recursos esquilmados.

Un ejemplo lo tenemos en las pesquerías de atún, en las que España tiene mucho que decir: es líder en capturas y producción en Europa y ocupa los primeros puestos a nivel mundial. Exportamos la marca España ¿pero qué marca? ¿La de la sostenibilidad o la de la sobrepesca?

En España tenemos pescadores sostenibles, que pescan bonito u otros atunes de forma selectiva. Pero la flota industrial, la que se desplaza a otros mares, no pesca del mismo modo. La principal forma de pesca de la flota atunera española es el cerco y en su mayoría con FAD, unos dispositivos flotantes que además de atunes adultos capturan juveniles que no se han reproducido y otras especies como tiburones. De hecho, en el Índico el 80% de las capturas españolas de cerco es con FAD.

Pero como venimos diciendo, la pesca sostenible no es solo cuestión de peces, también de personas.

Por ejemplo, uno de esos países es Kiribati, una pequeña isla del Pacífico que suele tener su espacio anual en las noticias ya que es la primera que celebra el año nuevo en el mundo. Pues si, ¡hasta ahí nos vamos a pescar atún!

Esta pequeña isla depende en gran medida de la pesca: el 80% de los hogares participan en esta actividad. También son importantes los ingresos que reciben de la venta de licencias de pesca a flotas de otros países, en parte gracias a acuerdos pesqueros como el de la UE. Pero estos acuerdos deben ser sostenibles ambiental y socialmente, ya que si fomentan la sobrepesca, es pan para hoy y hambre para mañana. Sobre todo para los pescadores locales.

Kiribati forma parte de la PNA, un grupo de ocho países isleños del Pacífico que decidieron unirse para gestionar conjuntamente sus pesquerías y que, al unir sus aguas, gestionan el 25% del atún global y el 50% del atún listado. ¡Una sabia decisión! Además, saben de la importancia de mantener sus recursos para el futuro y han adoptado medidas para combatir la sobrepesca. Y esas medidas, reconocidas oficialmente, deben ser respetadas.

El actual acuerdo de la UE, del que España es la principal beneficiaria, no lo hace. En lugar de usar el sistema de la PNA para gestionar cuánto se pesca (por días de pesca), lo hacen por toneladas de captura. El resultado es la sobrepesca. Se han superado los días de pesca asignados a Kiribati y por lo tanto se ha pescado más de lo que la PNA había regulado. Esto está generando tensiones entre los países que respetan las normas acordadas y Kiribati, y poniendo en riesgo las iniciativas de gestión sostenible de la zona. Y en todo esto han entrado en juego nuestros barcos.

Ahora parece que alguien en la UE ha sacado una tarjeta roja y la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo ha emitido un borrador con una opinión negativa a que se renueve el acuerdo en esos términos.

Ya que vamos a otros mares a explotar los recursos marinos, qué menos que hacerlo de forma sostenible, respetando a los pescadores locales, y las normas de gestión que buscan el futuro de esos recursos. Esa sí que sería una buena marca España.

Elvira Jiménez (@elvirajn) es responsable de la campaña de Océanos en Greenpeace
Imagen: © Paul Hilton / Greenpeace

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