Greenpeace ve «desproporcionado» acusar de piratería a sus activistas

La ejecutiva internacional de Greenpeace ha calificado de «extrema y desproporcionada» la acusación formal de piratería presentada este miércoles por las autoridades rusas contra dos de los activistas de la organización ecologista que fueron detenidos el pasado mes de septiembre durante un acto de protesta contra las exploraciones petroleras en el Ártico.

   Los dos encausados son la tripulante brasileña Ana Paula Alminhana y el cámara de vídeo ‘freelance’ británico Kieron Bryan. Ambos figuran entre el total de 30 personas que fueron detenidas a finales del pasado mes de septiembre por protagonizar un acto de protesta junto a la plataforma petrolera de Prirazlomnaya, en el Ártico ruso. Los dos acusados habían intentado escalar a la plataforma.

   En Rusia los delitos de piratería están castigados con penas de entre cinco y quince años de prisión. «Son unos cargos extremos y desproporcionados», ha declarado el director ejecutivo de Greenpeace International, Kumi Naidoo.

   «Se ha presentado un cargo de piratería contra hombres y mujeres cuyo único delito es estar concienciados», ha proseguido. «Esto es un ultraje y representa nada menos que un ataque a los principios de la protesta pacífica», ha agregado.

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   Los cargos han sido presentados por un tribunal de la ciudad de Murmansk, en el norte, que ha ordenado que los 30 activistas permanezcan en prisión durante dos meses a la espera de nuevas investigaciones. Los cargos contra los 28 ecologistsa restantes podrían presentarse en breve.

   El Comité de Investigación ruso, organismo estatal responsable de la investigación de delitos graves, ya había informado el pasado 24 de septiembre de que había abierto una investigación por piratería contra los detenidos. El propio presidente ruso, Vladimir Putin, admitió al día siguiente que los activistas no deberían enfrentarse a cargos de piratería, pero advirtió de que sí habían «violado el Derecho Internacional».  

  Al respecto, Amnistía Internacional ha recordado que el Derecho Internacional define la piratería como «todo acto ilegal de violencia o de detención, o todo acto de depredación cometido con un propósito personal». Asimismo, la legislación penal rusa define la piratería como «la captura de otro barco y el uso, o la amenaza de uso, de la violencia».

   La sección rusa del grupo ecologista ha declarado que «Greenpeace es una organización no violenta» y que «sus activistas son los únicos que arriesgan su salud y su vida en este tipo de acciones». Asimismo, ha informado de que los miembros de Greenpeace reciben una formación especializada antes de participar en actos de este tipo en la que «aprenden a comportarse sin recurrir a la violencia, a excluir cualquier tipo de amenaza y a impedir riesgos para terceras personas».

ECOticias.com – ep

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