Cada vez son más las empresas que se suman a procesos de diseño y elaboración de productos químicos sostenibles. Se trata de compañías que utilizan materias primas renovables, apuestan por la eliminación de residuos, eluden los disolventes y evitan el uso de reactivos tóxicos y nocivos.
En España, empresas como Repsol, Tecnan o Axeb Biotech se han embarcado en este tipo de procesos sostenibles. Cada una en su terreno y en su campo de acción, pero todas con un denominador común: elaborar productos o desarrollar soluciones tecnológicas compatibles con la actividad industrial y la preservación del medio ambiente.
Repsol, una de las principales compañías mundiales del sector petroquímico, con cerca de 40.000 empleados en todo el mundo, ha comprendido perfectamente la importancia que tiene seguir unos procesos de fabricación más eficientes desde el punto de vista energético y menos intensivos en emisiones CO2. De ahí su afán en seguir una política basada en reutilizar, reciclar y recuperar.
Por lo que se refiere a la reutilización, explica Pilar Lafuente, investigadora de Repsol, «evaluamos posibles materias primas renovables como alternativas a las fuentes de origen fósil, reduciendo así el consumo de petróleo y la huella de carbono. Adicionalmente, y con la misma premisa de procedencia renovable, abordamos el desarrollo de nuevos materiales que generen residuos mínimos y sean aprovechables una vez terminado su ciclo de vida». O incluso que su desaparición sea lo más rápida posible, como ocurre con el polipropileno oxobiodegradable. Este material se puede utilizar para envasar alimentos, fabricar carátulas flexibles para CDs, cuerdas, ropa interior térmica o hasta componentes de automoción. Y tiene la particularidad de que con el aire se oxida más rápido y se degrada mejor.
PLÁSTICOS VERSÁTILES
Los plásticos en toda su gama y variedad se han convertido en elementos omnipresentes e indispensables en la vida diaria. Su uso, como explica Pilar Lafuente, permite múltiples aplicaciones que repercuten no solo en el bienestar sino también en la salud y en la seguridad, además de hacer posible una vida más sostenible, ya que proporcionan un importante ahorro energético y son eco-eficientes.
Repsol también está desarrollando plásticos con mayores prestaciones en propiedades mecánicas. Se trata de poliolefinas con un espesor menor que sustituyen a otras más pesadas. De esta manera, «al tener cada vez menos espesor y ser más ligeros, como ocurre en el caso de los envases y embalajes que conservan los alimentos durante más tiempo, se consume menos carburante en el transporte», señala Pilar Lafuente.
El uso de poliolefinas para productos concretos es otro de los campos en el que la petroquímica está apostando con fuerza. Se trata de aplicaciones con más valor añadido y con un alto nivel tecnológico. Esto sucede con las tuberías de presión para el transporte de agua y gas, el aislamiento de cables de energía o las placas fotovoltaicas.
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