Desaladoras: el ejemplo canario

Los métodos de investigación para reducir el consumo energético han constituido desde hace tiempo un foco preferente de atención en el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), un centro investigador patrocinado por el gobierno regional de las Islas Canarias. Y los científicos del centro están yendo más allá: investigan cómo producir agua dulce a partir de agua salada sin utilizar absolutamente ninguna clase de combustibles fósiles.

«Aquí tenemos abundancia de sol, viento y agua marina. Es un lugar excelente para promover estos sistemas», manifiesta Gonzalo Piernavieja, director de agua y energía del ITC. «También es el lugar ideal para simular las condiciones existentes en muchos países en vías de desarrollo».

El proceso de ingeniería requerido para cubrir las necesidades energéticas de una planta desalinizadora con energías renovables puede ser relativamente simple: los generadores de energía solar o eólica pueden conectarse a tal efecto a una red que suministre electricidad a la planta.

El reto en acoplar directamente la desalinización con energías renovables como la solar o la eólica reside en la variabilidad inherente a su generación. Las membranas utilizadas en ósmosis inversa deben mantenerse húmedas y los sistemas que componen una planta de desalinización se han concebido para una corriente constante de agua. Pero la energía solar es abundante sólo cuando brilla el sol y, la eólica, sólo cuando sopla el viento.

Los investigadores de las Islas Canarias han dedicado la última década a desarrollar pequeñas plantas autónomas capaces de abastecer de agua a entre 100 y 300 familias, el tamaño de un pueblo pequeño en un país en desarrollo. Los proyectos del ITC se realizan en colaboración con otros institutos de investigación internacionales o compañías multinacionales.

En unos laboratorios de pruebas de las Islas Canarias se utilizan paneles fotovoltaicos conectados a una batería, que a su vez suministra electricidad de forma estable a una pequeña planta desalinizadora. «Pero las baterías no son la solución idónea, pues han de sustituirse cada, pongamos, cinco o diez años, y luego hay que deshacerse también de ellas», señala Piernavieja. «Es mejor diseñar desde el primer momento un sistema que no necesite baterías».

Otras soluciones probadas en el laboratorio de las Islas Canarias recurren a la energía eólica. En una de ellas, un pequeño convertidor de energía eólica alimenta una planta de ósmosis inversa para la desalinización de agua marina, diseñada para operar teniendo en cuenta que habrá momentos de viento y otros de calma. En otra de ellas, un pequeño parque eólico suministra energía a una pequeña red eléctrica independiente que alimenta la planta desalinizadora.

La isla canaria de El Hierro, con 10.000 habitantes, aspira a ser un modelo de cómo se vivirá en el futuro en una isla. ITC participa en un proyecto que prevé cubrir el 100% de las necesidades energéticas de la isla mediante energías renovables; éstas, a través de una red, alimentarán también las plantas desalinizadoras que abastecerán a la isla tanto de agua potable como de agua para regadío.

El grupo de investigación del ITC es uno entre varios centrado en el diseño y prueba de instalaciones en las que turbinas eólicas alimentan directamente el proceso de desalinización, sin verter previamente la energía a una red de distribución.

Aunque todos estos sistemas pueden utilizarse en países desarrollados, el objetivo principal del ITC es desarrollar plantas que pudieran abastecer de agua potable aunque tan sólo fuera a una fracción de los miles de millones de personas de todo mundo que tienen necesidad de ella. «Muchas de ellas viven en áreas en las que abundan fuentes de energía renovable pero carecen de red eléctrica, y de hecho quizás nunca lleguen a conectarse a una red. Esta es la filosofía que subyace a nuestro proyecto», señala Piernavieja.

Los resultados de la investigación del ITC, que busca acoplar la desalinización con las energías renovables, ya están aplicándose fuera de las Islas Canarias. El ITC ha instalado cuatro pequeñas plantas desalinizadoras junto a una población de pescadores africanos que viven en las lindes del parque nacional Banc D’Arguin, en Mauritania. En 2006, las plantas de desalinización que funcionaban con diesel se convirtieron para utilizar una combinación de energías eólica, solar y diesel. En Marruecos se están instalando plantas de ósmosis inversa alimentadas por energía eólica, y está prevista otra que funcione con energía solar en Túnez.

Aun así, son muchos los obstáculos que han de superarse. En palabras de Medina: «Los sistemas de este tipo requieren mantenimiento. Si se instalan estas plantas en un lugar remoto y se produce un fallo, podría llevar meses enviar a una persona capaz de arreglarlos».

Hay aplicaciones para este tipo de plantas autónomas también en países industrializados. El ITC está en negociaciones con el estudio de ingeniería MTorres, del norte de España, para combinar la tecnología desarrollada en las Islas Canarias con las que está desarrollando MTorres: plataformas flotantes de desalinización en mar abierto alimentadas con energía eólica. MTorres, que cuenta con amplia experiencia en energía eólica, tiene proyectos que conectan distintos campos.

http://www.spaintechnology.com/

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