GREENWASHING, engañar en ‘verde’, por Jordi Company Armengol

El ‘verde’, el ‘lavado verde’, vende, tapa, camufla y distorsiona. Muchos productos y servicios e incluso ideas políticas, utilizan el ‘greenwashing’ en sus discursos o estrategias empresariales sobre el respeto al medio ambiente y su responsabilidad social aparente, que no real.

Toda la artillería del marketing mueve por televisión, prensa, radio, redes sociales, e incluso ‘bloggers’ mercenarios a sueldo para crear opinión entre la ciudadanía, con el objetivo último de que el consumidor final tenga la percepción de que tal o cual producto o servicio no perjudica al medio ambiente, o incluso los más descarados que lo llegan a beneficiar, y que todo el proceso es ‘sostenible’.

La información es ‘vital’ en esta cuestión, y deberíamos consultar medios de referencia, solventes, contrastados y constatados, con una línea editorial ‘independiente’, seria y rigurosa.

El problema es que el consumidor quiere y necesita creer que esta ‘milonga’ de utilizar el ‘verde’ irresponsablemente es cierta, ¿cómo va a comprar una prenda de alguna marca muy popular que todos conocemos y salir del establecimiento pensando que se ha producido en condiciones de semi-exclavitud, con vertidos tóxicos incontrolados en los ríos o mares de los países donde se confeccionan, y no tener cierto remordimiento?.

- Advertisement -

¿Hasta dónde hay un ‘lavado verde’ y hasta qué punto somos cómplices del engaño?

El respeto al medio ambiente debería formar parte ineludible de la responsabilidad de todos los negocios, por ética, no se debería utilizar el ‘greenwashing’ si no se ajusta a la realidad, lamentablemente existen quienes desde un enfoque comercial ven un argumento en lo sostenible como una excelente herramienta de venta, y al final lo que vemos es un abuso inaceptable de la publicidad en color verde, mostrando, por ejemplo, molinos de viento en paisajes ‘bucólicos’ cómo alguna gran electrica también de todos conocida, cuando la mayoría de su negocio son las térmicas y las centrales nucleares.

Es aquí donde tenemos que tener cuidado, hay que analizar, filtrar la publicidad y la información, y discernir de lo ecológico, verde, y sostenible, de lo que no lo es.

Lamentablemente la práctica del ‘greenwashing’ se ha convertido en una práctica común resultando muy complicado saber quién realmente aplica prácticas para reducir sus impactos ambientales y quién simplemente se está colgando una inmerecida medalla de sostenibilidad de forma fraudulenta.

British Petroleum invirtió más de un millón de dólares semanales en publicidad en ‘lavado de imagen’ tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, que causó el mayor vertido de petróleo hasta entonces conocido en el Golfo de México. Los anuncios mostraban a ‘supuestos’ empleados de BP participando en el esfuerzo de limpieza del desastre y explicando lo que estaba haciendo la compañía para evitar que las zonas afectadas por el vertido no quedarán ‘estériles’ durante décadas, que es realmente lo que ha pasado. Lo que demuestra que algunos medios de comunicación no les importa transmitir mentiras siempre que pasen por ‘caja’ o difundir medias verdades que todos nosotros al final ‘casi’ nos podríamos creer.

Otra práctica habitual es utilizar el ‘ engañoso, etiquetas supuestamente ecológicas o ‘slogans’ que en realidad son falsos pero publicitariamente son atractivos, muchas empresas los utilizan a su libre albedrio y sin ningún respaldo consistente y demostrable: ‘eficiencia energética’, ‘amigables con el medio ambiente’, ‘producto biodegradable’ o ‘producto 100% natural’, esto debe ser denunciado cuando no se ajusta a la realidad, y el peor castigo para quien lo practica es ‘no comprar’ sus productos o servicios, y ‘exigir’ una y otra vez que se cumpla el código deontológico de los medios de comunicación y las agencias de publicidad, y de algunas campañas del todo ‘impresentables’.

Hay que adoptar hábitos de consumo responsables: reducir, reutilizar y reciclar…y rechazar productos que no necesitamos o que nos pretenden engañar.

‘Sostenibilidad’ viene del latín ‘sustentare’ y quiere decir algo así como producir lo necesario, pero ¿necesario es lo mismo que suficiente?, la vorágine consumista nos da la respuesta, hay que vender y cuanto más mejor, lo demás NO importa en absoluto.

Los partidos políticos que añaden alegremente la palabra ‘verde/s’ a sus siglas son mayoritariamente un fraude, utilizan ese término y acaban votando a favor de las subvenciones a las explotaciones deficitarias de carbón en España, para después quemarlo en las centrales térmicas, lo social (empleo) algunas veces no ‘casa’ con el medio ambiente y de ahí sus contradicciones ideológicas.

Antes de comprar cualquier cosa, piensa si en realidad lo necesitas y si este mundo soportará esta forma de consumo por mucho tiempo, sé responsable y solo consume productos éticamente justos, y medioambientalmente ‘verdes’, pero de verdad, sin lavados, ni campañas de ‘greenwashing’

Jordi Company Armengol – CEO Grupo ECOticias

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés