La administración debe formar a las instituciones y los técnicos para fomentar la rehabilitación

Publicado el: 22 de julio de 2014 a las 10:24
Síguenos
La administración debe formar a las instituciones y los técnicos para fomentar la rehabilitación

A nivel popular rehabilitar un edificio todavía se asocia con un resultado principalmente estético, pero ¿cuál es el impacto de la rehabilitación en el consumo energético de un edificio?
La realidad es que casi el 60% de los edificios existentes fueron construidos antes de que existiera cualquier normativa que exigiera mínimos de eficiencia energética. La normativa ha ido apareciendo desde 1979, incorporando lentamente exigencias que en algunos casos han sido mínimas. En este contexto, la actuación en rehabilitación sobre el parque edificado, siempre que se plantee con objetivos de eficiencia energética, tiene un potencial enorme de reducción del consumo.

¿Puede llegar un edificio antiguo a tener un comportamiento energético tanto bueno como uno de nueva construcción que cumpla con los estándares más elevados? ¿O este es un objetivo imposible aunque se invierta mucho?



Es un objetivo asumible pero que inevitablemente estará ligado, por un lado, a las características del edificio en el que se esté interviniendo y al estado en que se encuentre, y por otra parte los objetivos en términos de prestaciones o condiciones de habitabilidad que se quieran obtener, como por ejemplo el confort. Las dos variables condicionan de forma significativa la inversión de recursos.

¿Aislamientos, iluminación, ascensores, calderas? ¿Cuáles son los elementos clave en los que hay que incidir para mejorar el comportamiento energético a la hora de rehabilitar?
Todos estos son elementos clave, pero indudablemente la prioridad debería ser reducir las necesidades a cubrir; en definitiva reducir la demanda. Por poner un ejemplo sencillo, antes de cambiar la caldera por una más eficiente, habría que ver si es posible evitar la propia caldera, o a parte de poner una más eficiente que también sea de menor potencia. Esto se consigue actuando primero desde las estrategias pasivas como son mejorar la piel del edificio (muros, cubiertas, ventanas, etc.).



Si tuviera que hacer un diagnóstico global sobre la situación actual del Parque de edificios de Cataluña en el momento actual en relación a la energía, sería un diagnóstico más bien positivo o más bien negativo?
Lamentablemente sería más negativo que positivo. Al igual que a nivel estatal el volumen de edificios construidos antes de la existencia de normativa térmica es muy elevado y la calidad de la rehabilitación realizada hasta ahora no ha sido la mejor posible.
Las estadísticas de la certificación energética de edificios corroboran que sí hay un interés por mejorar la situación, y prueba de ello son los esfuerzos para implantar la propia certificación en la que Cataluña ha sido una comunidad que ha tirado del carro, aunque la calidad de los certificados o su utilidad sea manifiestamente mejorable.

¿Cómo valora el impacto que el Código Técnico de la Edificación ha tenido en este ámbito? ¿Nos ha hecho avanzar o ha sido insuficiente?

Indudablemente ha supuesto un avance respecto a lo que había antes, pero el rigor en la aplicación y el nivel de exigencia comparado con los países de nuestro entorno hacen que este avance sea realmente insuficiente. Los objetivos que se han marcado desde Europa, y que se sitúan en la línea de los edificios de consumo energético mínimo, son un buen referente que debería marcar las tendencias futuras de nuestras normativas.

¿Qué tipo de medidas habría que tomar por parte de la administración para que hubiera más iniciativas en el terreno de la rehabilitación?
Lo primero que puede hacer la administración es facilitar en lugar de obstaculizar. Tenemos iniciativas que vienen de la propia administración y lo que hay que hacer es simplemente facilitar su puesta en práctica. Por ejemplo, la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbana aprobada el año pasado, «abre juego» en el sentido de incorporar la eficiencia energética como criterio de rehabilitación, eliminando barreras y facilitando la implementación. Es necesario que la administración forme las instituciones y los técnicos que han de poner esta norma en práctica para que se interprete y aplique de acuerdo con los objetivos que la inspiran. No es necesario que el impulso que la administración se traduzca sólo en subvenciones o ayudas, aunque también son necesarias, por supuesto!

¿Qué país o modelo podríamos copiar porque funciona bien en este ámbito?
Más que copiar a nadie quizás lo más sencillo sería aprovechar los impulsos que la Unión Europea se da en esta materia. No se puede justificar que las directivas europeas de eficiencia energética se trasladen de la manera que se está haciendo a nivel estatal, con enormes retrasos, sin rigor y sin una estructura de seguimiento y retroalimentación clara. España tuvo un retraso de más de 6 años en la transposición de la directiva EPBD de 2002, de hecho se terminó de trasladar a la legislación estatal cuando ya había sido superada por la directiva EPBD 2010, esto ha supuesto la aplicación tardía y difusa de temas tan importantes como la certificación energética de edificios. Otros temas como la definición e implementación de los edificios de consumo casi nulo-NZEB parecen estar condenados a la misma dinámica.

¿Cómo ha influido y está influyendo la crisis en la mejora energética del parque de edificios existentes? ¿El coste de rehabilitar es realmente tan elevado como muy a menudo se afirma?
La crisis ha «servido» para poner en valor la cultura del ahorro, de la austeridad. Antes de la crisis parecía que la energía era gratis o que el suministro energético era inagotable. El coste de la rehabilitación, como tantas cosas de la vida cotidiana, se percibe diferente según el modo en que se cuenta. Si sólo se cuentan los costes de inversión, probablemente rehabilitar sea más caro que empezar de cero, pero si se consideran todas las fases que contempla el ciclo de vida de un edificio, los costes de construcción, explotación, mantenimiento y todos los recursos y residuos que se comprometen en cada fase, si se cuenta todo esto, la rehabilitación es una opción más que viable, sería probablemente de las más competitivas

¿Podría describir una o dos rehabilitaciones de edificios que se hayan hecho en Cataluña en los últimos años y que sean ejemplares desde el punto de vista energético?
Antes de responder creo que es importante mencionar que faltan datos estadísticos consolidados y accesibles sobre el consumo de los edificios en Cataluña y su evolución en el tiempo. Dicho esto me parece interesante destacar un par de ejemplos. En el ámbito de la vivienda, creo que es importante el esfuerzo de la Agencia de la Vivienda de Cataluña para llevar a cabo actuaciones de rehabilitación con criterios de eficiencia energética. El caso de las viviendas de Can Jofresa, Terrassa, creo que es un ejemplo notable con resultados muy positivos, a pesar de las dificultades que supone una actuación de esta escala. En el ámbito de los edificios terciarios, pienso que los trabajos de rehabilitación del recinto del Hospital de Sant Pau han producido algunos ejemplos de actuaciones en los pabellones que son realmente interesantes, en un contexto de mucha complejidad por las características específicas de estos edificios y el nivel de protección que tienen. Cabe recordar en este sentido que son Patrimonio de la Humanidad. En ambos casos me parece interesante resaltar no sólo la actuación y los resultados concretos alcanzados, sino su carácter de referencia en cuanto a la forma de abordar este tipo de intervenciones.

Deja un comentario