En un escenario de sequía recurrente,embalses bajo mínimos y olas de calor cada vez más largas, muchos agricultores ya no se pueden permitir perder ni una gota. Por eso, en fincas de España, América y otras zonas áridas está ganando terreno un sistema que trabaja “a la sombra”. Enterrar las tuberías de riego entre 20 y 40 centímetros lleva el agua directamente a las raíces, reduce casi a cero la evaporación y, en determinados cultivos, recorta el consumo de agua entre un 25 y un 50 por ciento frente al riego superficial o por inundación.
Qué es exactamente el riego por goteo subterráneo
El riego por goteo subterráneo, conocido como SDI, funciona con cintas o tuberías de goteo enterradas bajo la superficie del suelo, alineadas con las hileras del cultivo. El agua sale por emisores de muy bajo caudal y se reparte en un bulbo húmedo alrededor de las raíces.
La profundidad típica se mueve entre tres rangos, según recoge una guía técnica ampliamente utilizada por el sector. Superficial hasta 10 centímetros, media entre 10 y 25 centímetros y profunda entre 25 y 40 centímetros, que es la que se emplea de forma permanente en cultivos extensivos como maíz, caña de azúcar, alfalfa o algodón.
En la práctica, el agricultor deja de mojar la superficie y riega “desde abajo”. La planta recibe agua y fertilizante justo donde los puede aprovechar mejor y el suelo de arriba se mantiene casi seco.
Cuánta agua se ahorra de verdad
Aquí es donde los números empiezan a importar. No se trata de una simple sensación.
Un ensayo con clementinos en la Comunidad Valenciana comparó riego por goteo en superficie y riego por goteo enterrado. El resultado fue claro, los árboles regados con goteo subterráneo ahorraron de media un 23 por ciento de agua sin perder producción ni calidad de fruta. En los tratamientos más eficientes, el ahorro llegó a rozar el 28 por ciento.
En un metaanálisis global publicado en 2022, que reunió 984 comparaciones de cultivos, hortalizas y frutales, el riego subterráneo mejoró el rendimiento y la productividad del agua respecto al goteo superficial, con incrementos medios de entre un 4 y un 7 por ciento en productividad por unidad de agua aplicada.
Cuando la comparación es con sistemas tradicionales de inundación, el salto es todavía mayor. Un estudio experimental en arroz con riego subterráneo tipo “sheet pipe” recortó el volumen de riego entre un 37,5 y un 50,5 por ciento frente al arroz encharcado, aumentando además la eficiencia del uso del agua hasta en un 70 por ciento, aunque con algo de pérdida de rendimiento si se exprimía demasiado el ahorro.
Revisiones científicas recientes coinciden en ese rango. Varios trabajos sitúan el potencial de ahorro del goteo subterráneo entre el 25 y el 50 por ciento frente al riego superficial clásico, según el tipo de cultivo, suelo y manejo.
Menos evaporación, menos malas hierbas y suelos más estables
¿Por qué se nota tanto en la factura de la luz y en la del bombeo? Porque el sistema ataja al enemigo silencioso del riego en climas calurosos, la evaporación. En aspersión o pivot, una parte importante del agua se pierde en el aire en forma de microgotas, sobre todo en días de calor seco y viento. Se han medido pérdidas por evaporación y deriva del chorro de hasta un 25 por ciento en determinadas condiciones.
Al llevar el agua bajo tierra, la superficie permanece seca. Eso tiene varios efectos que los agricultores notan enseguida. Germinan menos malas hierbas, por lo que baja la competencia por agua y nutrientes y se reduce el uso de herbicidas. En ensayos con tomate en California se ha utilizado el goteo subterráneo como herramienta directa de manejo de malas hierbas.
Además, al no haber láminas de agua escurriendo por la parcela, disminuye la erosión y se evita la formación de costras superficiales. A medio plazo, estudios en cítricos y otros leñosos han observado suelos con mejor estructura, más materia orgánica estable y un sistema radicular más profundo, características que hacen a la planta más resistente a periodos de estrés hídrico.
Costes, limitaciones y dónde tiene sentido
Nada de esto sale gratis. Enterrar la instalación obliga a planificar muy bien la red de riego, invertir en tuberías específicas, buen filtrado y maquinaria para el soterrado. Los riesgos también existen, obturación de goteros, intrusión de raíces o acumulación de sales si el diseño no es correcto.
Por eso, los expertos insisten en que es una tecnología pensada para explotaciones con horizonte de largo plazo, donde la inversión se amortiza en varias campañas gracias a lahorro en agua, fertilizantes, fitosanitarios y mano de obra. Manuales técnicos del sector indican, por ejemplo, ahorros cercanos al 15 por ciento incluso respecto al goteo superficial, junto con menores costes de energía al trabajar a presiones más bajas.
En España ya se ha probado con éxito en maíz y alfalfa en Huesca, en cítricos en la Comunidad Valenciana y en cultivos leñosos de regadíos mediterráneos. La misma tecnología se usa desde hace años en Israel, Estados Unidos o Argentina en zonas donde el agua es escasa o muy cara.
Algo más que agua, menos emisiones de gases de efecto invernadero
Hay un último dato que conecta esta red enterrada con el cambio climático. Un ensayo de campo en maíz comparó goteo superficial y goteo subterráneo enterrado a 30 centímetros. El riego subterráneo redujo las emisiones de metano en torno a un 80 por ciento y las de dióxido de carbono en torno a un 40 por ciento respecto al sistema en superficie, manteniendo la producción.
Menos agua bombeada, menos energía, menos emisiones y suelos más estables. En conjunto, un paquete que encaja con la necesidad de producir alimento con una huella climática cada vez menor.
Al final, la pregunta práctica para quien mira el cielo y el contador de riego es sencilla. ¿Compensa enterrar las tuberías para asegurar la cosecha en un clima más seco y extremo? Los datos apuntan a que, en muchas zonas, la respuesta será cada vez más un sí matizado.
La revisión científica más reciente que resume el potencial del riego por goteo subterráneo para ahorrar entre un 25 y un 50 por ciento de agua frente al riego superficial se ha publicado en la revista Archives of Current Research International.





















