Con este post vamos a inaugurar una serie de blogs para hablar de cómo el Mundial de Qatar o FWC2022 para los amantes de los acrónimos en inglés es otra oportunidad perdida más para imaginar y hacer realidad el camino que debemos tomar para salir de este desastre. A continuación un pequeño aperitivo:

Crisis Social

Según Amnistía Internacional, la situación de los abusos contra los derechos humanos relacionados directamente o no con la Copa del Mundo es una verdadera crisis social.

  • Derechos laborales. Durante los últimos 12 años, la gran mayoría de los trabajadores migrantes en Qatar han tenido que “pagar para trabajar” en el país, con importantes tarifas de contratación ilegal para asegurar sus trabajos, y muchos miles han sido objeto de un robo salarial generalizado.
  • Derechos de las mujeres. Las mujeres seguían estando discriminadas en la ley y en la práctica. En virtud del sistema de tutela masculina, continuaban estando ligadas a su tutor varón, habitualmente su padre o un hermano, abuelo o tío o, en caso de estar casadas, su esposo.
  • Derechos LGBTI. El Código Penal de Qatar seguía tipificando las relaciones homosexuales como un delito punible con hasta siete años de prisión.

Crisis energética

La FIFA otorgar este escenario mundial a un país que vive de vender combustibles fósiles para lavarles la cara y meternos aún más en la crisis energética. No es ningún secreto que la riqueza del país, que paga este show, proviene en gran medida de que Qatar es el segundo exportador del mundo de gas natural licuado o GNL (106,1 miles de millones de metros cúbicos en 2020).

También es un secreto a voces que, en plena crisis energética sin precedentes, los gobiernos europeos han ido invitando al emir de Qatar, Tamin Bin Hamad Al Thani, a “té con pastas” con la intención de que les venda el gas que no les llega de Rusia. Pedro Sanchez, Emmanuel Macron, Olaf Scholz etc.

Parece que no se han enterado de que depender de un combustible fósil como el gas, que además está en manos de regímenes como el qatarí, es como un perro con diferente correa. Quemar gas venga de donde venga nos ahonda aún más en la crisis climática y nos hace más vulnerables energéticamente en lugar de apostarlo todo a las energías renovables y autóctonas.

Crisis climática

Una realidad incómoda de este tipo de eventos es que provoca grandes emisiones. Por un lado, implica gran cantidad de infraestructura nueva. Las afirmaciones de la FIFA sobre un evento neutral en carbono son cuestionables y podrían ser engañosas por varias razones, la más importante es que el enfoque contable subestima enormemente las emisiones de una fuente principal de emisiones, la infraestructura y la construcción de estadios.

Por otro lado, ocasiona muchísimos movimientos intercontinentales por avión. La FIFA alienta a los aficionados y participantes a compensar sus emisiones. La experiencia ha demostrado que un número muy bajo de pasajeros de vuelo compensa voluntariamente sus emisiones.

Por regla general, las promesas de neutralidad de carbono con compensaciones son promesas vacías y una distracción peligrosa de la acción climática real: la única forma de garantizar un clima más seguro y combatir el calentamiento global, es dejar de quemar combustibles fósiles ahora.

¿Qué pedimos?

  • La Copa del Mundo de 2022 y toda la indignación que ha creado en torno a los abusos de los derechos humanos deberían ser una llamada de atención. Pedimos a Qatar y a la  FIFA que promuevan cambios transformadores reales en línea con un mundo justo y pacífico.
  • Los combustibles fósiles nos están llevando a la crisis climática y energética. No podemos dejar que países que viven casi completamente de ello se laven la cara. Y se presenten al mundo como socialmente aceptables. Necesitamos regulación que no permita el lavado verde (greenwashing). Y que fomente eventos deportivos que muestren al mundo, que pueden ser 100% renovables.
  • Las afirmaciones de Qatar y la FIFA sobre la neutralidad del carbono son erróneas y engañosas. Y pueden considerarse lavado verde/lavado deportivo. Demandamos que este tipo de medidas no sean consideradas en los informes de emisiones. Qatar 2022: fútbol a todo gas.

Fuente: Greenpeace – Francisco del Pozo Campos