Innovador material de efecto termoeléctrico no tóxico ni contaminante

Un reciente avance de los ingenieros de la Universidad de Utah ha hecho que la generación termoeléctrica sea una realidad más tangible, gracias a su descubrimiento de un nuevo material, que podría revolucionar el mundo.

Grandes esperanzas

Teóricamente el denominado efecto termoeléctrico implica la generación de electricidad a partir de un diferencial de temperatura. La energía calorífica fluye de una sustancia más fría a otra más cálida y ese flujo de energía puede ser aprovechado de varias maneras.

Ashutosh Tiwari, profesor de ciencias de los materiales de la Universidad de Utah, encabezó el equipo que combinó tres materiales: calcio, cobalto y terbio. La mezcla resultante “necesita menos de un grado de diferencia de temperatura para producir un voltaje detectable”, según las conclusiones a las que llegaron los técnicos.

 

Aunque se sabe que otros materiales tienen propiedades termoeléctricas similares, su coste de producción ha resultado prohibitivo, para poder adoptarlo de forma generalizada. Además, todos los desarrollos termoeléctricos anteriores se han basado en materiales altamente tóxicos.

El compuesto desarrollado por Tiwari, utiliza “elementos básicos abundantes en la naturaleza”. Como resultado, su producto termoeléctrico es considerablemente menos costoso, que los materiales similares que se encuentran en el mercado actualmente.

 

Además, su nuevo material no es tóxico, resulta altamente respetuoso con el Medio Ambiente y según explica Tiwari: “el proceso de fabricación es mucho más sencillo, que el de otros materiales termoeléctricos”.

 

Un futuro promisorio

Una de las aplicaciones inmediatamente anticipadas para el material de Tiwari, es la de las joyas que generen electricidad. Y puesto que un anillo o un collar producirán solamente una pequeña cantidad de vatios, resultarán tan prácticos como seguros.

El hecho es que esa pequeña cantidad de energía puede ser suficiente para alimentar, por ejemplo, un marcapasos o una bomba de insulina. El aprovechamiento del calor corporal, sin embargo, es sólo el comienzo, según afirman sus creadores. Tiwari confía en que el nuevo material será empleado en “aviones, barcos, plantas de energía y otras aplicaciones a gran escala”.

 

Un avión de pasajeros que vuela a miles de kilómetros sobre la superficie de la tierra, por ejemplo, tiene un diferencial de temperatura significativo entre el interior y el exterior, por lo que, Tiwari se pregunta si: ¿es demasiado inverosímil imaginar un futuro, en el que los aviones de pasajeros necesitarán solo el combustible suficiente para elevarse y a partir de entonces, se alimentarán sí mismos mediante la generación termoeléctrica?

Aunque Tiwari y sus colegas no pueden revelar demasiado, por obvias razones de propiedad intelectual, están trabajando en la comercialización de su descubrimiento. Tiwari explica que su equipo ha estado inmerso en esta investigación durante unos 10 años.

 

El director del equipo explico que después de probar numerosos “elementos y sus combinaciones” en algo que calificó de “verdadera maratón de investigación”, finalmente tienen algo que esperan ofrecer al mercado, en uno o dos años.

Otra de las ideas del grupo se basa en emplear su nuevo material para la fabricación de electrodomésticos de alta eficiencia energética. Confían en que su descubrimiento tenga un sinfín de aplicaciones, que esperan que resuelva muchos problemas de la vida cotidiana.

REDACCION/ECOTICIAS.COM

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