La NASA pone a prueba un hábitat versátil para misiones de larga duración

Este hábitat parcialmente inflable podría adaptarse para su uso en la Luna o Marte, así como en el espacio profundo. A pesar de los recientes recortes en su programa espacial tripulado, la NASA continúa investigando formas en que los astronautas puedan vivir con seguridad en el espacio durante misiones prolongadas.

La agencia concluyó recientemente las pruebas de un prototipo de habitación astronauta en el escarpado, estéril y casi marciano paisaje del desierto de Arizona, en EE.UU.. El hábitat podría ser probado en el espacio dentro de una década, y algún día podría servir como hogar para los astronautas en la Luna o Marte.

Una casa en el espacio: La NASA prueba un nuevo hábitat para astronautas en el desierto de Arizona.
Fuente: NASA

Las pruebas, que se completaron el mes pasado, incluyeron el envío de equipos para pasar allí la noche, y simulaciones de trabajos que se llevarían a cabo en un solo día.

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El prototipo de unidad de vivienda actual tiene un cuerpo cilíndrico duro, contiene cuatro habitaciones, dos elementos exteriores adicionales para la mitigación del polvo y la higiene, y un componente inflable que añade un segundo nivel para dormir y relajarse.

El diseño del loft inflable fue parte de una competición universitaria llamada XHab. Los investigadores explican que los diseños finales tenían que ser completamente inflables, o poseer una pequeña concha dura dentro de un exterior inflado. Los caparazones duros, aunque son más pesados de transportar, son mejores para bloquear la radiación peligrosa en el espacio.

Los hábitats espaciales inflables llevan siendo una idea muy popular desde la década de los 70, aunque el nuevo proyecto es el más avanzado hasta la fecha. Las unidades inflables son una opción típica puesto que ofrecen mucho volumen en relación al coste de los materiales, por lo que el precio de conseguir una vivienda en el espacio acaba siendo menor.

El equipo también probó un prototipo de robot que podría explorar la superficie de Marte y ser controlado por un astronauta desde el interior de la habitación.

«Las cosas cambian si se puede usar el robot estando cerca de él, en vez de intentar hacerlo funcionar desde la Tierra con un retardo de 50 segundos», aseguró Kriss Kennedy, director de proyecto de la Unidad de Demostración de Hábitat. Los resultados fueron presentados esta semana en la conferencia Espacio 2011 del Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica (AIAA, por sus siglas en inglés), celebrada en Long Beach, California.

El sistema de vivienda utiliza sensores integrados para reducir la necesidad de revisiones por la tripulación y el control de tierra. «Estamos integrando más tecnologías para que la tripulación no tenga que reparar la unidad si hubiera un problema. Dentro de la unidad, los componentes electrónicos pueden ser controlados por iPads y iPhones, permitiendo a la tripulación ajustar las luces y la temperatura.

Las misiones en el espacio profundo son inherentemente arriesgadas. La radiación de los rayos cósmicos galácticos, que puede causar cáncer, y de las llamaradas solares, que pueden causar la muerte rápida, son un problema grave para la habitabilidad del espacio a largo plazo. Las bolsas de carga, utilizadas para transportar dichas cargas al espacio, podrían utilizarse para transformar la orina en agua a través de una técnica de purificación llamada ósmosis directa, y ayudar a rellenar las paredes con agua para proteger a la tripulación en el interior.

La unidad podría ser adaptada para misiones a la Luna, Marte, un asteroide, o simplemente como hábitat de vuelo libre en el espacio. «Las distintas misiones requieren diferentes tamaños de habitación», afirma Tracy Gill desde la División de Utilización de la Estación Espacial en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, debido a los diferentes elementos necesarios a bordo. Dentro de 10 años, el equipo planea poseer una unidad de demostración que o bien esté colocada en el espacio o conectada a la Estación Espacial Internacional.

Este tipo de hábitats deben ser fáciles de reparar, indica Jeffrey Hoffman, antiguo astronauta y profesor de aeronáutica y astronáutica del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts, EE.UU.). «A diferencia de la Estación Espacial Internacional, no será posible enviar piezas de recambio, por lo que los materiales locales serán de importancia clave», explica.

Daniel Lester, astrónomo de la Universidad de Texas en Austin, afirma que una habitación como la que la NASA está poniendo a prueba podría ser un lugar útil para albergar telescopios espaciales que den servicio a las tripulaciones, o para el ensamblaje de naves espaciales con las que viajar a lugares más lejanos como Marte

 

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