Una terapia basada en luz para destruir células cancerígenas

Durante más de dos décadas, diversos investigadores han tratado de desarrollar un tratamiento contra el cáncer activado por luz que pudiera sustituir a la quimioterapia estándar, que resulta eficaz pero provoca graves efectos secundarios negativos. A pesar de esos esfuerzos, han tenido dificultades para llegar a un método activado por luz que solo ataque a las células cancerígenas.

En la actualidad, científicos del Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU.) han desarrollado una posible solución que consiste en el emparejamiento de anticuerpos específicos para el cáncer con un agente de contraste fluorescente sensible al calor. El agente no es tóxico por sí mismo, pero cuando entra en contacto con luz de infrarrojo cercano, se calienta y, esencialmente, quema un pequeño agujero en la membrana de la célula a la que se haya adosado, matándola.

Para dirigirse a las células tumorales, los investigadores utilizaron anticuerpos que se unen a las proteínas que se sobreexpresan en las células cancerígenas. «Las células normales pueden tener un centenar de ejemplares de estos anticuerpos, pero las células cancerígenas tienen millones. Esa es la gran diferencia», afirma Hisataka Kobayashi, investigador de imagen molecular en el Instituto Nacional del Cáncer y autor principal del nuevo estudio, publicado esta semana en la revista Nature Medicine. El resultado es que solo las células cancerígenas son vulnerables a la cascada activada por luz.

Los investigadores probaron el nuevo tratamiento en ratones y encontraron que disminuyó el crecimiento del tumor y prolongó la supervivencia.

Sin embargo, hay que resolver algunos problemas antes de que el sistema pueda ser adaptado para los seres humanos. Por ejemplo, los investigadores no pudieron probar el efecto del tratamiento en tumores de gran tamaño, ya que matar demasiadas células a la vez causaba problemas cardiovasculares en los ratones. Encontrar los marcadores de células cancerígenas correctos que emparejar con el agente también puede ser difícil. Por ejemplo, HER-2, una de las proteínas específicas en el estudio, solo se expresa en un 40 por ciento de las células de cáncer de mama en humanos.

Aún así, la falta de toxicidad asociada con el tratamiento es una gran ventaja, indica Karen Brewer, química de la Universidad Virginia Tech (EE.UU.) que también trabaja en terapias contra el cáncer activadas por luz. «Lo interesante de este estudio es que están aplicando un método tradicional con el que atacar a células cancerígenas a un tratamiento activado por luz», explica. «Ahí es hacia donde se dirige realmente este campo».

El agente de contraste utilizado en el estudio ofrece otra ventaja, ya que se ilumina y permite a los médicos seguir el progreso del tratamiento con imágenes de fluorescencia. En los ratones, la fluorescencia se redujo visiblemente en las células tumorales un día después de la administración de la luz de infrarrojo cercano. Kobayashi sospecha que el enfoque también podría ser de utilidad como terapia secundaria para ayudar a los cirujanos a etiquetar células cancerígenas que pudieran sobrevivir después de que un tumor haya sido extirpado. «Podría ayudar a limpiar las células tumorales a las que los cirujanos logran acceder con más dificultad», concluye.

 

Erica Westly – Francisco reyes – www.technologyreview.eswww.centrodeinnovacionbbva.com

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