Un sistema basado en sensores ayuda a prevenir riesgos en edificios y bienes históricos

La Fundación Santa María la Real ha diseñado y puesto en marcha el sistema MHS en restauraciones del Plan Románico Norte y Románico Atlántico

El patrimonio histórico es uno de los grandes tesoros de Castilla y León. En este sentido, la conservación y la prevención de posibles riesgos en edificios y bienes muebles es clave para su supervivencia y para garantizar una explotación turística sostenible. En la actualidad, las nuevas tecnologías permiten llevar a cabo esta tarea de una forma efectiva y precisa. En la comunidad, la Fundación Santa María la Real, con sede en el monasterio del mismo nombre ubicado en Aguilar de Campoo (Palencia), es un referente en la aplicación de las nuevas tecnologías el estudio, conservación y difusión del patrimonio.

Uno de los proyectos que lleva a cabo es el Monitoring Heritage System (MHS) o Sistema de Monitorización del Patrimonio, una herramienta basada en sensores adaptada específicamente el patrimonio cultural. El sistema posibilita el registro, evaluación y control de todos los parámetros que influyen en la conservación del edificio, en su seguridad y en otros aspectos novedosos como los consumos energéticos.

Según explica uno de los técnicos que participa en el proyecto, Víctor Álvarez, el sistema “consiste en la instalación de una red de sensores que transmiten de manera inalámbrica y remota a un centro de control, con el objetivo de tener totalmente controlada la gestión del edificio histórico”. La herramienta está formada por una parte física o hardware que incluye el equipamiento tecnológico necesario para la medición, recepción, transmisión y almacenamiento de datos; y por un software que sirve de interfaz con el usuario.

El hardware, apunta el investigador, se compone principalmente de los diferentes sensores que requiere cada edificio. “Estos sensores emiten una serie de datos cada cierto tiempo, lo que se puede regular, y la información se envía a través de internet o, en zonas rurales donde no hay acceso a la red, con un simple mensaje de texto SMS a un teléfono móvil. El servidor recibe esos mensajes, los interpreta y los introduce en una base de datos”, detalla.

En cuanto a la red de sensores, puede medir parámetros ambientales en distintos puntos del interior y del exterior del edificio (temperatura, humedad, flujos de aire, presión atmosférica, etc), controlar la humedad que afecta a bienes muebles como pinturas o esculturas y estimar la radiación solar e infrarroja para estudiar posibles alteraciones de capas pictóricas, tanto en murales como en cuadros. Asimismo, el sistema MHS incluye la realización de análisis químicos y físicos para determinar la composición de los agentes potencialmente perjudiciales para la integridad de los bienes patrimoniales, como la acidez, el dióxido de carbono o los sulfuros.

A nivel estructural, la herramienta cuenta con acelerómetros para determinar el desplazamiento de los edificios en base a vibraciones estructurales, fisurómetros para el seguimiento de las grietas detectadas e inclinómetros para determinar la evolución de la estabilidad estructural del edificio.

Por otro lado, en materia de eficiencia energética, el dispositivo elabora comparativas sobre el uso de luminarias tradicionales frente a luminarias de tipo LED y, finalmente, en el ámbito de la seguridad, distintos sensores vigilan el inmueble alertando en caso de intrusión, fuego, actuaciones vandálicas o robo de objetos.

Predicción de problemas

La Fundación Santa María la Real lleva trabajando en el sistema MHS desde 2005. Tras el desarrollo del hardware y el software, los investigadores se han centrado en la interpretación de los datos. Como destaca Víctor Álvarez, se trata de un aspecto vital. “Dentro del proyecto incluimos toda la interpretación y gestión de los datos y hemos desarrollado, por ejemplo, un algoritmo que nos ayuda a predecir cuándo se va a producir un problema de humedad en un edificio. El sistema recoge los datos de temperatura y humedad y, como llevamos varios años investigando iglesias románicas, el algoritmo puede predecir cuándo va a existir una condensación en el edificio. Esto es fundamental si hay un retablo o bienes muebles, ya que te avisa antes de que suceda un daño que luego va a ser mucho más complicado y costoso de reparar”, subraya.
En este sentido, el sistema permite operar de forma remota y en tiempo real. Así, si se detecta un exceso de humedad en el edificio monitorizado, el servidor cuenta con una serie de aplicaciones que posibilitan enviar una orden automática para abrir una ventana o encender un calefactor, por ejemplo.

Otro apartado importante dentro del proyecto radica en la parte estética. Al tratarse de edificios habitualmente catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC), es necesario reducir al máximo el impacto visual. Según destaca Víctor Álvarez, a diferencia de un edificio de nueva construcción, en patrimonio “la estética es muy importante y hay que procurar que los dispositivos no estén a la vista y que sean mínimanente invasivos para el bien cultural”.

De este modo, previo a la colocación del sensor, se realiza un estudio tomando datos sobre el terreno. Asimismo, en la decisión final intervienen el arquitecto, el paisajista y el especialista en monitorización, quienes definen finalmente el lugar adecuado para la ubicación de los dispositivos. Por este motivo, se ha optado por utilizar sensores inalámbricos que evitan el cableado y reducen el coste de la instalación.


Estudios previos

Por otra parte, en los estudios previos se analiza el estado y los problemas de conservación concretos de cada edificio. En virtud de esta investigación inicial, los técnicos deciden qué parámetros se van a medir y qué equipos se van a instalar. “Es una de las ventajas del sistema, la posibilidad de adaptación a cada caso”, resalta el técnico de la Fundación Santa María la Real, quien añade además la “comodidad” en el control. El hardware envía los datos al servidor central ubicado en el Centro de Control de la Fundación y el usuario final, que puede ser el propietario del edificio, los técnicos de patrimonio de la Administración e incluso el sacerdote, pueden acceder a ellos en tiempo real a través de la aplicación que han creado, a la que se puede acceder online en www.mohst.es. Pasado aproximadamente un año desde la puesta en marcha del sistema, “para tener datos de todo el ciclo estacional”, los expertos tienen información suficiente para conocer bien el edificio y realizar una conservación preventiva.

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