Una nueva red de proteínas interviene en la fase inicial del cáncer de hígado

Estos resultados, que se publican en el último número de la revista Nature Cell Biology, pueden ser claves en la detección precoz de este tipo de cáncer

Una investigación liderada por Erwin Wagner, vicedirector de Investigación Básica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha demostrado como un regulador génico inducido por estrés, AP-1, controla la supervivencia de las células tumorales en las fases iniciales del cáncer de hígado.

Estos resultados, que se publican en el último número de la revista Nature Cell Biology, pueden ser claves en la detección precoz de este tipo de cáncer, así como en el desarrollo de nuevas moléculas que combatan los estadíos tempranos del mismo.

Mediante la utilización de modelos genéticos de ratón, los investigadores descubrieron como el regulador génico AP-1 modula la muerte de las células tumorales en estadíos iniciales del proceso canceroso.

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Estudiando su mecanismo, demostraron que controla la expresión del modulador epigenético SIRT6, que a su vez controla la expresión de Survivin, una proteína que evita la muerte celular programada o apoptosis.

Además, cuando los científicos alteraron transitoriamente estas proteínas en ratones con estadíos iniciales de la enfermedad, observaron una importante disminución en el desarrollo de este tipo de tumores.

Aplicación en humanos

Para estudiar la relevancia de estos hallazgos en humanos, los autores del estudio tomaron muestras de más de 150 pacientes procedentes de Asia y Europa, donde observaron una correlación entre los niveles de estas proteínas y la iniciación del cáncer de hígado, pero no en aquellas muestras de pacientes con HCC avanzado.

Según el estudio, estos resultados conectan el inicio del proceso canceroso en el hígado con la epigenética y la muerte celular, y dan nuevas pistas que pueden explicar por qué algunas enfermedades metabólicas, donde se sabe que SIRT6 es importante, aumentan el riesgo de contraer cáncer de hígado.

“El estudio molecular en ratones en combinación con análisis de muestras humanas apropiadas puede ser clave para el desarrollo de terapias preventivas en grupos de alto riesgo, como aquellos con cirrosis hepática o pacientes a los que se les ha sometido a resección quirúrgica”, afirma Latifa Bakiri, investigadora del CNIO participante en el estudio.

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