Júpiter y Saturno surgieron del disco gaseoso del Sol primigenio

Las observaciones  realizadas sobre estrellas jóvenes, que aún tienen estos discos de gas, demuestran que estrellas como el Sol se han sometido a periódicos estallidos

Científicos del Carnegie Institution of Science han elaborado un nuevo modelo teórico que proporciona pistas sobre cómo se han formado y como han evolucionado Júpiter y Saturno, los planetas gigantes gaseosos del Sistema Solar. El trabajo, publicado en ‘The Astrophysical Journal’, determina que estos cuerpos se formaron a partir del disco gaseoso que rodea a las estrellas nuevas, durante las primeras etapas de su vida.

   Las observaciones  realizadas sobre estrellas jóvenes, que aún tienen estos discos de gas, demuestran que estrellas como el Sol se han sometido a periódicos estallidos, con una duración de unos 100 años, que provocan una transferencia de masa desde el disco al cuerpo de la estrella, aumentando su luminosidad. Se cree que estas ráfagas cortas de acreción de masa son impulsadas por la inestabilidad marginal gravitacional en el disco de gas.

   Pero, aunque no se duda de la participación del disco de gas que rodea las estrellas participa en la formación de estos planetas, existen dos teorías sobre cómo se produce. Una de ellas propone que los planetas se formaron a partir de hielo de crecimiento lento y núcleos de rocas, seguido de rápida acreción de gas desde el disco circundante.

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   La otra teoría propone que un gas denso que se forma en los brazos espirales, van aumentando en masa y la densidad, de manera que el planeta de forma en un solo paso.

   El autor principal del trabajo, Alan Boss ha explicado que se han desarrollado modelos tridimensionales muy detallados que demuestran que, independientemente de cómo se forman los planetas gigantes de gas, deben han sido capaces de sobrevivir a estallidos periódicos de transferencia de masa del disco de gas a la joven estrella.

   En uno de los modelos, similar a al Sistema Solar señala que este fue estable durante más de 1.000 millones de años, mientras que el otro modelo, que contiene planetas similares a Júpiter y Saturno fue estable durante más de 3.800 millones de años.

   Así, los modelos mostraron que estos planetas fueron capaces de evitar la migrar hacia el interior para ser tragados por las explosiones de la estrella y también de ser lanzados completamente fuera del sistema planetario por encuentros cercanos entre sí. «Una vez formados los planetas gaseosos gigantes pueden ser difíciles de destruir, incluso durante los estallidos energéticos que experimentan las estrellas jóvenes», ha apuntado Boss.

   En este sentido, el científico ha recordado que en la mayoría de búsquedas de planetas gigantes extrasolares, el 20 por ciento están alrededor de estrellas similares al Sol. «Esta cifra sugiere que estamos en el buen camino en la teoría de la formación de estos gigantes», ha apuntado.

innovaticias.com – ep

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