Conoce el Museo de Historia de la Automoción

Publicado el: 27 de febrero de 2014 a las 07:13
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Esta colaboración se remonta al año 2011 cuando el museo salmantino cedió al MUNCYT un Citroën 5CV Torpedo Cabriolet, que pasó a formar parte de su exposición permanente y que desde entonces puede contemplarse en el museo coruñés.

El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca ha incorporado hoy a su colección permanente un vehículo que perteneció al Rey Juan Carlos, un Mercedes-Benz 560 SEL. El automóvil pertenecía hasta ahora al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) de La Coruña y cambia de ubicación gracias a la colaboración del museo salmantino con la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT), que se encarga de la gestión del MUNCYT.



 

Esta colaboración se remonta al año 2011 cuando el museo salmantino cedió al MUNCYT un Citroën 5CV Torpedo Cabriolet, que pasó a formar parte de su exposición permanente y que desde entonces puede contemplarse en el museo coruñés.



 

José Ignacio Fernández Vera, director general de FECYT, ha participado en la presentación y ha asegurado que el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) “abre una ventana en Salamanca” con la presencia de este coche en el museo y ha recordado, en declaraciones recogidas por DiCYT, que el objetivo de FECYT es hacer que “la ciencia y la tecnología sean permeables a todas las manifestaciones culturales”. En este sentido, destacó que, dentro del trabajo en pro de la comunicación de la ciencia, el Museo de Historia de la Automoción “es un referente de la historia y también de la ciencia y la tecnología en España”.

 

Entre las curiosidades que ha contado el director general de FECYT está que al Rey Juan Carlos no le gustaba este coche debido a su gran peso, que le ofrecía robustez pero tenía la contrapartida de hacerlo muy lento para acelerar y también para frenar. Esta limusina, que siempre iba conducida por un chófer, sólo se utilizaba en visitas oficiales.

El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha asegurado que la historia de la automoción corre en paralelo a la historia del país y por eso cabe destacar la importancia del museo salmantino, que en el último año se ha abierto a la sociedad consolidándose en la oferta museística de la ciudad gracias a los cerca de 44.000 visitantes que registró el pasado año, un 33% más que el año anterior.

Actualmente la oferta expositiva del Museo de Historia de la Automoción de Salamanca está compuesta por un centenar de piezas y otros muchos objetos vinculados al mundo de la automoción. El alcalde de Salamanca agradeció a José Ignacio Fernández Vera la cesión de esta nueva pieza y le animó a colaboraciones futuras en beneficio de ambos centros museísticos.

 

DiCYT

El modelo 

 

El Mercedes-Benz 560 SEL que puede visitarse en la planta baja del museo salmantino se corresponde con la serie interna W126, que se mantuvo en fabricación hasta 1992. Se trata del modelo de más alta gama de esta prestigiosa marca de automóviles alemana, destinado a personalidades y dirigentes políticos. La denominación SEL se corresponde con el chasis largo. Su cilindrada es de 5547 cc, cuenta con una potencia de 220kW (300 cv), pudiendo alcanzar en origen una velocidad de 240 km/h. El peso total es de 3.480 kg.

Ideado por Bruno Sacco, jefe de diseño de Mercedes-Benz, se identifica claramente con la época en que fue fabricado, los años 80, momento en el cual las grandes firmas apostaron por una apariencia más discreta y elegante que la de sus predecesores, así como por un menor consumo de combustible.

Fue fabricado en la planta de Mercedes en Sindelfingen (Stuttgart, Alemania) en 1988 y posteriormente blindado en España por Tecnitrade, siendo necesario realizar una serie de modificaciones en la suspensión, en las bisagras de las puertas, o en el refuerzo del habitáculo, para poder soportar los 1.200 kg de acero y vidrio, según la información proporcionada por el Ayuntamiento de Salamanca.

Se trata de un coche especial donde el chasis fue alargado para dotarlo de mayor comodidad y cuyo diseño interior fue encargado a la firma belga Carat Duchatelet, especializada en dotar a vehículos de representación de accesorios de lujo compatibles con la más alta seguridad.

El tapizado y decorado interior está realizado en cuero blanco; entre otros accesorios cuenta con televisor, vídeo, CD con cargador, cortinillas eléctricas, asientos calefactables y retrovisores eléctricos, entre otros extras. El blindaje del vehículo es completo (bajos, laterales, cristales —4 cm de grosor— y techo) y las ruedas son antibala (blindadas) y pueden rodar sin aire. El vehículo, además, cuenta con una serie de dispositivos de seguridad como el sistema de extinción de incendios, elementos electrónicos, teléfono móvil y sirena, entre otros.

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