Científicos logran seguir el rastro de un fármaco dentro del cuerpo y comprobar en qué células actúa

Publicado el: 1 de enero de 2026 a las 10:57
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Ilustración científica de la división celular durante la mitosis con dos células separándose

La farmacología moderna ha avanzado a gran velocidad en diseñar moléculas capaces de bloquear dianas concretas. El problema llega después, cuando ese fármaco entra en el organismo y empieza su recorrido real por tejidos, vasos y órganos. Ahí, durante décadas, la ciencia ha trabajado con una información incompleta (muestras finas de tejido, mediciones indirectas o marcadores que no siempre reflejan dónde se produce la unión efectiva del medicamento). Un estudio publicado en Cell describe ahora una metodología que pretende cerrar esa brecha y convertir la distribución de ciertos fármacos en un mapa legible, célula a célula, en todo el cuerpo de un animal.

El método, bautizado como vCATCH, se ha probado en ratones con dos inhibidores covalentes usados en oncología (ibrutinib y afatinib). Son fármacos que actúan formando enlaces químicos estables con su objetivo molecular, un rasgo que, en este caso, se convierte en ventaja para poder “marcar” dónde han actuado con precisión. Según explicó uno de los autores, el profesor Li Ye (Scripps Research), la interacción real de un fármaco con su diana en el organismo ha sido, hasta ahora, una especie de “caja negra”.



Cómo se ve un fármaco por dentro de un organismo

La clave de vCATCH está en combinar química y microscopía avanzada para lograr algo difícil (que el marcador llegue a capas profundas y no se quede en la periferia del tejido). El artículo detalla que el equipo logra un etiquetado volumétrico homogéneo en todo el cuerpo del ratón mediante un procedimiento basado en cobre (PRCS) y rondas repetidas de reacciones de “química de clic” (RIR), tras volver transparentes los tejidos para facilitar el acceso del marcaje. Con ese paso resuelto, el animal puede analizarse con microscopía de hoja de luz, que permite reconstrucciones tridimensionales.

A partir de ahí aparece el segundo cuello de botella, el de los datos. Un solo experimento produce volúmenes de imagen que exigen herramientas computacionales para identificar células marcadas y cuantificar patrones. La propia difusión del trabajo subraya que se han desarrollado algoritmos para localizar esas señales a gran escala y convertirlas en recuentos y mapas comparables entre órganos.



Ibrutinib y el corazón como señal de alerta

En los ratones tratados con ibrutinib, el equipo observó señal en tejidos esperables por su uso en cánceres hematológicos, pero también una presencia destacada en corazón y vasos sanguíneos. El interés de ese hallazgo no está en el detalle anatómico, sino en su lectura farmacológica (si un fármaco se une de forma relevante en tejidos no previstos, la probabilidad de efectos colaterales aumenta). El propio trabajo relaciona esa acumulación con los riesgos cardiovasculares descritos en la práctica clínica.

Esa conexión tiene un respaldo documental en la información regulatoria. La ficha de la FDA para ibrutinib recoge, entre otras advertencias, la aparición de arritmias como fibrilación auricular y aleteo auricular en pacientes tratados, especialmente en personas con factores de riesgo cardiaco.

Afatinib y su distribución más esperable en pulmón y riñón

En el caso de afatinib, el mapa mostró una distribución extensa en tejido pulmonar, en línea con su indicación en cáncer de pulmón de células no pequeñas. Además, el artículo describe diferencias intrarrenales (señal más marcada en glomérulos frente a otros patrones del segundo fármaco), un tipo de resolución que suele perderse cuando se trabaja con cortes y no con volumen completo.

También aquí la documentación oficial ayuda a contextualizar el tipo de interacción. La información de la Agencia Europea de Medicamentos explica que afatinib se une covalentemente y bloquea de forma irreversible vías de señalización de la familia ErbB (incluido EGFR y HER2), lo que encaja con la lógica del método (aprovechar la unión estable para visualizar el “enganche” real en el organismo).

Qué cambia y qué queda por demostrar

La promesa de vCATCH no es solo estética (imágenes más vistosas), sino operativa. Si un laboratorio puede observar en una fase preclínica dónde se une un candidato a fármaco, con resolución celular y en todo el organismo, puede detectar dianas fuera de objetivo, comparar perfiles entre moléculas y afinar dosis y diseño químico antes de ensayos costosos. Esa lógica encaja con una presión creciente en la industria y en reguladores (más seguridad temprana, menos sorpresas tardías).

Al mismo tiempo, el propio trabajo reconoce límites claros. Se trata de pruebas en ratones sanos y con una clase concreta de medicamentos (los covalentes), por lo que habrá que evaluar cómo cambian los patrones en modelos de enfermedad y qué parte del enfoque se puede trasladar a otras familias farmacológicas. Además, el despliegue técnico no es menor (clarificación de tejidos, microscopía especializada y análisis computacional avanzado).

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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