Material planetario contamina las enanas blancas calientes

Para llegar a esta conclusión, científicos de la Universidad de Leicester y la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, investigaron jóvenes y calientes enanas blancas, restos de estrellas super densas como el Sol que se quedaron sin combustible y se desplomaron con un tamaño cercano al de la Tierra.

Un misterio espacial de décadas de antigüedad ha sido resuelto por un equipo internacional de astrónomos dirigido por el profesor Martin Barstow, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, y presidente electo de la ‘Royal Astronomical Society’, según publica ‘Monthly Notices of the Royal Astronomical Society’. Estos expertos han descubierto que las enanas blancas calientes están contaminadas por material planetario.

   Para llegar a esta conclusión, científicos de la Universidad de Leicester y la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, investigaron jóvenes y calientes enanas blancas, restos de estrellas super densas como el Sol que se quedaron sin combustible y se desplomaron con un tamaño cercano al de la Tierra.

   Se sabe que muchas blancas calientes empequeñecen atmósferas, esencialmente porque elementos como el carbono, el silicio y el hierro contaminan el hidrógeno puro o helio puro pero se desconoce el origen de estos elementos, conocidos en términos astronómicos como metales.

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   «Ha sido un misterio el origen exacto de los metales y no se podían explicar las diferencias extremas en su abundancia entre las estrellas», recuerda el profesor Barstow, vicerrector de la Universidad de Leicester cuya investigación fue asistida por su hija Jo, coautora del trabajo, durante un periodo de prácticas en Leicester y que ahora es astrónoma experta en planetas extrasolares en Oxford.

   «Se creía que este material era ‘levitado’ por la intensa radiación de las capas más profundas de la estrella», explica el profesor Barstow. Ahora, estos investigadores han descubierto que muchas de las estrellas muestran signos de contaminación por material rocoso sobrante de un sistema planetario.

   Estos científicos analizaron 89 enanas blancas, utilizando el ‘Far Ultraviolet Spectroscopic Explorer’, para obtener sus espectros (la dispersión de la luz por el color) en los que se pueden ver las «huellas digitales» de carbono, silicio, fósforo y azufre cuando estos elementos están presentes en la atmósfera. «Hemos encontrado que en las estrellas con atmósferas contaminadas la proporción de silicio-carbono corresponde a la observada en material rocoso, muy superior a la que se encuentra en las estrellas o el gas interestelar», argumenta.

   El nuevo trabajo indica que en torno a un tercio de todas las enanas blancas calientes están contaminadas de esta manera, probablemente con restos con la misma forma que los rocosos de planetas menores. «Esto implica que una proporción similar de estrellas como nuestro Sol, así como las estrellas que son un poco más masivas que Vega y Fomalhaut, forman sistemas que contienen planetas terrestres. Este trabajo es como de arqueología celestial, en el que estamos estudiando las ‘ruinas’ de los planetas rocosos y/o sus componentes básicos, a raíz de la desaparición de la estrella principal», destaca Barstow.

   Según este experto, es «emocionante» darse cuenta de que estas estrellas están engullendo las sobras de sistemas planetarios, tal vez como la Tierra, resolviendo un misterio sobre la composición de estas enanas blancas que se ha tratado de resolver desde hace más de 20 años. El estudio también señala el destino final de los miles de millones de años de la Tierra a partir de ahora, terminando como una contaminación dentro del Sol.

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