Airware creará un sistema operativo para los drones del futuro

El objetivo es acelerar el desarrollo de hardware de drones y servicios que dependen del uso de drones, puesto que evitaría que los fabricantes o sus clientes tuvieran que desarrollar sus propios pilotos automáticos o software de planificación de vuelo.

El sistema operativo Windows de Microsoft desempeñó un papel fundamental en la transformación de la informática personal en una tecnología omnipresente. Jonathan Downey espera que su empresa, Airware, juegue un papel similar en el desarrollo de drones comerciales.

La start-up lanzó ayer un sistema de control que los fabricantes de drones pueden incluir en sus aparatos. El objetivo es acelerar el desarrollo de hardware de drones y servicios que dependen del uso de drones, puesto que evitaría que los fabricantes o sus clientes tuvieran que desarrollar sus propios pilotos automáticos o software de planificación de vuelo. Otras empresas podrán desarrollar software adicional para el sistema de Airware, añadiendo características como opciones de recolección de datos para un sector en particular.

«Para que los drones puedan usarse en todos los casos posibles, es necesario que exista una plataforma común», afirma Downey. «Este es el sistema operativo para los drones». El dispositivo ya se está usando de forma limitada en sectores como la agricultura, la minería y los rodajes de películas, y se está probando para ideas más salvajes como entregar paquetes o distribuir vacunas. Sin embargo los drones comerciales siguen estando muy lejos de ser un sector plenamente establecido.

El producto de Airware, la Plataforma de Información Aérea, tiene tres componentes principales. El primero es una caja del tamaño de un puño que contiene los componentes electrónicos y el software de piloto automático que se instalan en un dron para dirigirlo. El segundo es un paquete de software para PC o tabletas utilizado para planificar misiones. Por ejemplo, el propietario de un dron podría hacer clic en una ruta en un mapa usando este software. El tercer componente es un servicio en línea para ayudar a las empresas a gestionar sus operaciones con drones, permitiendo almacenar planes de vuelo pasados ​​y futuros, registros de vuelo y los datos recogidos por drones como por ejemplo fotos. Una suscripción anual al sistema del Airware cuesta 2.500 dólares (2.300 euros) por vehículo (los drones comerciales a veces cuestan varias decenas de miles de dólares).

Durante una demostración en una granja lechera en el condado de Sonoma, California (EEUU) este martes, el software de Airware se utilizó para manejar drones tipo helicóptero con cuatro y ocho rotores, así como uno diseñado con un ala fija al estilo de un avión. (Sin embargo, la primera versión del producto no gestionará aparatos de ala fija).

Foto: La caja de Núcleo de Vuelo de Airware se conecta a los sensores y a los controles físicos del dron para que el aparato pueda ejecutar comandos desde tierra y enviar de vuelta los datos recogidos.

El fabricante de drones francés Delta Drone ya está utilizando el sistema de Airware en aeronaves utilizadas para inspeccionar líneas eléctricas e inspeccionar operaciones mineras. Delta ya había desarrollado anteriormente sus propios pilotos automáticos y software de control, pero ahora no necesitará hacerlo, afirma el director general de Delta Drone, Christian Viguié. «No quiero seguir invirtiendo en esa tecnología», señala. «Queremos desarrollar una sólida experiencia sobre cómo ayudar a la gente a utilizar drones en sus distintos sectores».

Entre los clientes de Delta están la compañía minera multinacional Imerys, que usa drones para, por ejemplo, inspeccionar emplazamientos en Francia y Sudáfrica y medir el volumen de roca que ha sido extraído.

GE, que invirtió en Airware a finales del año pasado, también está utilizando la tecnología de Airware para desarrollar un servicio que permitirá a las compañías eléctricas utilizar drones para inspeccionar las estructuras que soportan las líneas eléctricas, según afirma el director general de GE Ventures, Alex Tepper. Añade que probablemente lo próximo que se ofrezca sea la inspección de oleoductos usando drones.

Sin embargo, las ambiciones de GE y muchos otros clientes potenciales de AirWare en EEUU se ven limitadas por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), que sigue trabajando en las normas que regirán los vuelos comerciales con drones. Un borrador de las normas de la FAA, publicado en febrero para solicitar feedback del sector, incluía la restricción de que los drones comerciales deban permanecer dentro de la línea de visión de su operador humano. Esa norma, que no existe en Francia ni en muchos otros países, haría que la inspección de tuberías largas o granjas de gran tamaño fuera difícil y quizá poco rentable.

El director de desarrollo de negocios y asuntos regulatorios de Airware, Jesse Kalman, asegura que su respuesta al proyecto de regulación de la FAA sostendrá que los drones pueden utilizarse sin peligro más allá de la línea de visión. Como prueba de ello, hará referencia a un sistema de evasión de obstáculos desarrollado por Airware y soportado por el sistema operativo lanzado ayer. Permite que un dron con una cámara de visión delantera cambie automáticamente de rumbo si ve algo en su camino.

 

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