Investigadores estadounidenses crean un nuevo fármaco contra la malaria

Este compuesto paraliza una proteína crítica que el parásito de la malaria necesita para sobrevivir en diferentes etapas de su ciclo de vida

Un equipo internacional de científicos –liderado por expertos de la Universidad de Washington, Estados Unidos, y otras dos instituciones– ha anunciado que un nuevo compuesto para combatir la malaria está listo para los ensayos en humanos.

En un artículo publicado este miércoles en ‘Science Translational Medicine’, estos investigadores muestran que este compuesto paraliza una proteína crítica que el parásito de la malaria necesita para sobrevivir en diferentes etapas de su ciclo de vida y es adecuado para los ensayos clínicos en humanos.

Si los ensayos en humanos en curso tienen éxito, el compuesto –conocido como DSM265– podría aportar a los médicos una nueva herramienta para prevenir y tratar la infección por los parásitos microscópicos que causan la malaria, una enfermedad transmitida por mosquitos que mata a más de 500.000 personas al año.

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Los esfuerzos del equipo se derivan de los nuevos procesos simplificados para identificar y optimizar compuestos químicos que parecen ser prometedores contra los parásitos de la malaria. Los autores de esta colaboración internacional –que incluye 20 instituciones de tres continentes– combinaron su experiencia colectiva para acelerar el ritmo de descubrimiento y validarlo. Este fármaco contra la malaria es su primer gran logro para usar en humanos.

«Éste es el primero de una nueva clase de moléculas que se están metiendo en los humanos», destaca el profesor de Química de la Universidad de Washington Pradipsinh Rathod, uno de los fundadores y líderes de este esfuerzo. «Hasta ahora, todo lo demás en los seres humanos han sido variaciones de medicamentos que se han desarrollado en el pasado distante», recuerda.

DSM265 se dirige a una proteína celular fabricada por el parásito de la malaria. Los parásitos de la malaria dependen de esta proteína –conocida por sus siglas DHODH– para expresar sus genes y copiar esos genes cuando llega el momento de la división. Como DHODH ofrece una función crítica, este fármaco podría poner en peligro el parásito en varias etapas de su ciclo de vida, incluyendo una etapa difícil de alcanzar: cuando se esconde en el hígado del huésped humano.

Como DHODH desempeña un papel crítico en las células de la malaria, los científicos habían buscado durante mucho tiempo medicamentos que la inactivaran. Los investigadores de Texas estudiaron la proteína DHODH de la malaria, trabajando para identificar un compuesto químico que la paralizara y cuando encontraron una sustancia química que se mostró prometedora, el laboratorio de Rathod realizó la validación, modificación y puesta a punto. Con orientación adicional y la colaboración de asesores en la ‘Medicines for Malaria Venture’, el equipo de Rathod alteró el compuesto químico para aumentar su potencia contra DHODH.

También tenían que asegurarse de que el compuesto no se dirigiría a la versión humana de la proteína DHODH, que realiza un papel importante en nuestras células. En total, los investigadores diseñaron más de 500 versiones del compuesto inicial y probaron cómo inhibía los parásitos de la malaria en el laboratorio. La versión 265a -el llamado DSM265– mostró la mayor promesa. DSM significa Dallas, Seattle, Melbourne, tres ciudades en las que trabajan los principales equipos de este estudio.

APOYADA POR LA FUNDACIÓN BILL Y MELINDA GATES

Rathod y su equipo pasaron DSM265 y compuestos relacionados a sus colaboradores en la Universidad de Monash, en Melbourne, Australia, que probaron cómo las células humanas pueden modificar o metabolizar el compuesto. Estos experimentos aseguraron de que un fármaco basado en DSM265 duraría mucho tiempo en el cuerpo humano–una característica idónea para un tratamiento de dosis única contra la malaria– y no produciría subproductos tóxicos y determinaron qué dosis podría ser la más eficaz en seres humanos.

El laboratorio de Rathod también diseñó y realizó experimentos para poner a prueba cómo podría evolucionar el parásito de la malaria para convertirse en resistente a DSM265. «Hemos desarrollado métodos para ver los parásitos de la malaria mutar y tratar de generar soluciones contra DSM265 en tiempo real –detalla Rathod–. Y con la secuenciación del genoma, pudimos ver cómo se desarrollaba toda la escena frente a nosotros».

Si los médicos conocen las condiciones que permiten al parásito de la malaria desarrollar resistencia a DSM265, pueden adaptar el uso del medicamento a un entorno clínico para reducir ese riesgo. Rathod espera que la línea de desarrollo y descubrimiento de DSM265 allanará el camino para un proceso más rápido y más colaborativo de creación de medicamentos en lo que él llama «la larga guerra contra la malaria.»

Los investigadores transfirieron sus derechos de patente para DSM265 a ‘Medicines for Malaria Venture’, una asociación público-privada sin fines de lucro apoyada por la Fundación Bill y Melinda Gates, que está llevando a algunos de los ensayos clínicos y de campo, con la esperanza de acelerar el desarrollo clínico del fármaco.

 

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