Todo lo tecnológico es viable

La tecnología resulta realmente fascinante, tanto que ha hecho realidad cosas que hasta hace muy poco eran de ciencia ficción; pero en realidad todo lo tecnológico es viable

La viabilidad no solo depende de que algo sea capaz de funcionar de la manera que se espera y tenga una multitud de opciones o aplicaciones, sino que requiere que sea accesible económicamente y que su uso resulte práctico y funcional.

De entre todas las opciones que se vislumbran en el futuro tecnológico cercano (que son realmente innumerables), hemos elegido cinco elementos representativos, de las nuevas herramientas que se supone estarán a disposición de las personas.

Coches autónomos

El precio sigue siendo el principal factor determinante en este tipo de tecnologías, que realmente parece muy atractiva a primera vista. ¿Quién no querría que el coche se conduzca solo, aparque sin inconvenientes y no cometa errores?

Pero justamente por la imposibilidad económica de que en la actualidad el uso de este tipo de vehículos se masifique, por más que el coche sepa exactamente qué debe hacer, siempre le será imposible prever las acciones ajenas por lo que es factible que se accidente, así que tampoco es tan seguro como lo pintan.

Y en la hipotética situación de que tu coche se encuentre en la disyuntiva de tener que elegir entre tú seguridad y la de una multitud de personas, ¿por quién se decantará? Sin dudas que la idea de un vehículo autónomo es a la vez excitante e inquietante.

Control por ondas cerebrales

Manejar las cosas con el pensamiento resulta sin dudas una idea sacada de una película de ciencia ficción o de terror, pero lo cierto es que en la actualidad en medicina ya existen dispositivos que se manejan mediante ondas cerebrales.

El planteo va más allá de las fronteras de lo médico: ¿será posible en algún momento poder hacer una llamada telefónica con la sola orden de nuestro cerebro al móvil? ¿Podremos conducir nuestro coche con el pensamiento? ¿Nuestra comida se auto preparará con solo desearlo y ordenarlo?

Los sensores son capaces de transmitir órdenes directas desde nuestro cerebro a los receptores acordes para ello, el problema que se plantea es que por ahora para lograr una buena coordinación y que los efectos sean exactamente los deseados, se necesita un entrenamiento exhaustivo.

Las dudas lógicas son: si para alcanzar el control de esos sensores es necesario una práctica y un adiestramiento especial, sin contar con los altos costos que por ahora tienen, ¿será posible que estos sistemas lleguen a las masas o se quedarán en algo exclusivo para quienes puedan pagarlos y estén dispuestos a entrenar duro para poder usarlos? Y la privacidad y la seguridad ¿estarán garantizadas?

Internet de las cosas

Desde que Google Glass demostró ser nada más que un boom caro, excéntrico y con unas opciones que si bien son fascinantes, no tienen aplicaciones prácticas en la vida diaria, el futuro de Internet de las Cosas está en la nebulosa.

Lo de tener nuestro hogar conectado al móvil y controlar si el gato arañó los muebles o la temperatura de la cerveza es la correcta, para poder disfrutarla cuando lleguemos de trabajar, puede sonar muy bonito, pero no es en absoluto práctico.

Y si encima, la tecnología necesaria para que el despertador nos diga la temperatura que hay afuera, el frigo nos avise que nos quedamos sin leche o el televisor busque lo que nos gusta y se prenda en cuanto entremos, nos va a salir un ojo de la cara, además de poco funcional, puede parecer un disparate.

Y eso sin contar que hay muchos tecnófilos en el mundo, pero también hay otro porcentaje de tecnófobos que no van a poner de su parte para aprender a usar todas las posibilidades que puede ofrecer esta tecnología.

Realidad virtual

En una primera instancia realidad virtual a la mayoría de las personas le suena a juegos, pero aparentemente la idea es ampliar el espectro de esta tecnología y usarla para una serie mucho más amplia de aplicaciones.

Desde nuevos sistemas de educación (una de las propuestas de Microsoft), pasando por la creación a todo nivel (música, diseño y un sinfín de posibilidades) se espera que la realidad virtual llegue a ser una herramienta versátil y utilitaria.

Por ahora hay varias “contras”: la sensación de mareo que le produce el uso del casco a algunos usuarios, el peso del mismo y que se logre una ampliación real de los campos visuales. Hablamos de conseguir que esta tecnología tenga ingredientes básicos como la comodidad, la funcionalidad y la practicidad, para ser viable, además de que los costos sean accesibles.

Robots

La gente de a pie no les tiene mucha simpatía, esa es la realidad. Espoleados por la imaginación y por cientos de películas que siempre los han puesto como la peor creación del hombre (desde María Metrópolis de 1927 pasando por Terminator y cien más), los seres humanos tienen un complicado y dual concepto de estos aparatos y si son “humanizados”, peor es.

Un brazo robótico que realiza una determinada labor, vaya y pase, aunque siempre está latente aquello de que quitan puestos de trabajo, pero depender de un robot con forma humana para que les prepare la comida, no le da ninguna tranquilidad a la mayoría de las personas.

A todo esto se suma que los costos son realmente muy elevados e inalcanzables (por ahora al menos) para la gran mayoría de las personas y que ya se han levantado voces que cuestionan el aspecto ético de tener un ejercito de robots “esclavos”, que a muchos les parecerá absurdo pero ya está planteado, aun antes de que existan.

Una reflexión final

No hay ninguna duda que las tecnologías son cada día más importantes en la vida de los seres humanos, pero hay algunas que nos hace alucinar al tiempo que nos turban la imaginación y que nos hacen plantearnos qué tan compatibles serán con nuestra forma de vida, si estamos dispuestos a vivir en función de ellas y si podremos pagarlas.

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