Descubren cómo la cirugía de pérdida de peso reduce los antojos de azúcar

La cirugía para adelgazar frena a los más golosos al actuar sobre el sistema de recompensa del cerebro, según revela un nuevo estudio.

Sus autores encontraron que la cirugía de bypass gastrointestinal, que se emplea para tratar la obesidad mórbida y la diabetes, reduce la conducta de búsqueda de azúcar en ratones al disminuir la liberación de una sustancia química de recompensa en el cerebro llamada dopamina.

Los hallazgos, que se detallan en una artículo publicado este jueves en la revista ‘Cell Metabolism’, sugieren que los resultados positivos son más probables si los alimentos azucarados parecen menos gratificantes después de la intervención quirúrgica.

«El problema de cómo y por qué funciona la cirugía bariátrica ha sido desconcertante para los científicos durante años», dice el autor principal de la investigación, Ivan de Araujo, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

«Para aportar luz sobre cómo las cirugías bariátricas afectan a la función cerebral, nuestro estudio podría allanar el camino para el desarrollo de nuevas intervenciones menos invasivas, como medicamentos que reduzcan los antojos de azúcar mediante la prevención de la absorción de azúcar o su metabolismo al llegar al tracto gastrointestinal», añade.

Los pacientes, anecdóticamente, han informado de un cambio en el tipo de alimentos que preferían después de la cirugía para bajar de peso. Aunque las cuatro operaciones diferentes comúnmente ofrecidas en Estados Unidos son eficaces para revertir la obesidad y la diabetes, no está del todo claro cómo funcionan estas cirugías, con probablemente un número de diferentes mecanismos en juego.

Las cirugías bariátricas son más propensas a obtener buenos resultados cuando los pacientes reducen además sustancialmente su consumo de calorías y disminuir el consumo de alimentos azucarados es una parte importante de estos cambios de comportamiento.

Sobre la base de estudios anteriores que mostraban que el sistema cerebral de recompensa dopamina regula la ingesta de calorías, así como los resultados de su equipo de que la detección de nutrientes en el tracto gastrointestinal estimula la liberación de dopamina en el estriado dorsal, Araujo se dispuso a comprobar si la cirugía bariátrica se basa en los mismos circuitos del cerebro para frenar la preferencia por alimentos azucarados.

Los investigadores realizaron la cirugía en ratones para eliminar la primera parte del intestino delgado, que conecta directamente el estómago a una sección inferior del tracto gastrointestinal. El mismo procedimiento se lleva a cabo en los seres humanos e imita el componente de derivación de la intervención Roux-en-Y comúnmente utilizada, pero no se construyó una bolsa gástrica para limitar la ingesta de alimentos.

El procedimiento de cambio de ruta gastrointestinal realizado en los ratones suprimió su gusto por lo dulce mediante la reducción de la liberación de dopamina inducida pro el azúcar en el cuerpo estriado dorsal, esencialmente disminuyendo los efectos gratificantes del azúcar. Debido a las propiedades adictivas de los dulces, infusiones de azúcar en el estómago normalmente harían que los ratones chuparan persistentemente un caño que liberó un líquido azucarado, a pesar de la sensación de saciedad, pero la cirugía de bypass inhibió el impulso de búsqueda de dulce, casi como si se impidiera que la adicción al azúcar se arraigara.

Por otra parte, con el uso de la optogenética, una técnica de neurociencia avanzada, para activar directamente el circuito neuronal de dopamina en los animales de vida libre, los investigadores vieron un incremento notable en el consumo de azúcar, anulando los efectos de la cirugía de bypass. Los ratones que se sometieron a este procedimiento no consumían prácticamente ningún edulcorante tras infusiones de azúcar en el estómago, pero la estimulación óptica del cuerpo estriado dorsal hizo que los roedores fueran directos frente al tubo de azúcar.

«Nuestros resultados proporcionan la primera evidencia de una relación causal entre la señalización estriatal de la dopamina y los resultados de las intervenciones bariátricas –resalta Araujo–. Sin embargo, ciertamente no queremos dar la impresión de que tenemos una respuesta sobre cómo y por qué funciona la cirugía bariátrica. Se necesita mucha más investigación en este campo».

Por su parte, de Araujo planea comparar directamente el impacto en las células de dopamina del cerebro producidas por diferentes tipos de cirugías bariátricas. «Esperamos que nuestro trabajo proporcione nuevos conocimientos sobre cómo las diferentes intervenciones bariátricas pueden dar lugar a un repertorio diverso de modificaciones de comportamiento -subraya–. Sin embargo, en última instancia, nos gustaría ayudar a los pacientes a perder peso y revertir su diabetes sin tener que pasar por el quirófano».

 

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