Cocinar y comer en compañía mejora el bienestar emocional y reduce el estrés

Publicado el: 4 de marzo de 2026 a las 08:26
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Personas cocinando juntas que demuestran que cocinar y comer en compañía mejora el bienestar emocional

Cocinar y comer en compañía mejora el bienestar emocional, según un estudio desarrollado por la Universidad Rey Juan Carlos, la Sociedad Española de Neurología y CIBEROBN.

La investigación concluye que compartir la mesa triplica la alegría en el cerebro, reduce el estrés y mejora incluso la forma en que absorbemos los nutrientes, mientras que el uso del móvil durante las comidas aplana las emociones positivas.



Cuando las personas cocinan juntas, se crea un ambiente de cooperación y comunicación. Preparar una receta implica organizar tareas, intercambiar ideas y colaborar para lograr un resultado común. Este proceso fomenta la empatía y el sentido de pertenencia, elementos fundamentales para la salud emocional.

Además, cocinar puede ser una actividad creativa y relajante, ya que permite concentrarse en el momento presente, algo similar a una práctica de atención plena.



Cocinar y comer en compañía mejora el bienestar emocional más que cualquier estímulo digital

Una investigación de la URJC y la Sociedad Española de Neurología revela que compartir mesa triplica la alegría y mejora la salud mental.

Un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), la Sociedad Española de Neurología y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) del Instituto de Salud Carlos III, ha revelado que cocinar y comer en compañía contribuye a estar más alegres.

El estudio, impulsado por la multinacional sueca IKEA, es fruto de dos investigaciones complementarias que se han realizado de manera simultánea entre agosto y diciembre de 2025, que se han centrado en identificar emociones a la hora de cocinar y comer, según ha señalado la universidad en una nota.

Bajo el nombre de ‘Identificando las emociones en los hábitos culinarios con IA y equipos biométricos’, la investigación ha concluido que «la calidad emocional de nuestra alimentación depende menos de los alimentos y mucho más de con quién compartimos la comida, de la desconexión digital y de vivir el momento presente«.

El móvil reduce la emoción positiva en la mesa

En este sentido, las conclusiones del estudio insisten en que «la compañía humana es el principal impulsor de bienestar durante la preparación y consumo de alimentos, superando ampliamente a cualquier interacción digital«.

Así, cocinar acompañado triplica la emoción de alegría en nuestro cerebro, que aumenta en un 232% con respecto a hacerlo solo, lo que confirma que la presencia de otras personas es una experiencia emocionalmente positiva, reforzando la idea de que la socialización alrededor de la comida sigue siendo un pilar de bienestar.

Por otra parte, según esta investigación, comer acompañado reduce el sentimiento de rechazo en un 23,5%, ya que la compañía rompe la neutralidad funcional de la tarea, que deja de verse como un «trámite» y la convierte en una experiencia positiva.

El estudio también ha demostrado que «la compañía humana no puede ser sustituida por estímulos digitales o dispositivos electrónicos», ya que estar acompañado «mejora la absorción de nutrientes (se come más despacio) y reduce el riesgo de obesidad al facilitar la saciedad consciente».

La digitalización como nueva forma de soledad

Comer acompañado reduce el sentimiento de rechazo en un 23,5%, ya que la compañía rompe la neutralidad funcional de la tarea, que deja de verse como un «trámite» y la convierte en una experiencia positiva.

En contraste, según el mismo estudio, el uso del teléfono móvil y otros dispositivos electrónicos durante las comidas ejerce un efecto negativo: no provoca tristeza de manera directa, pero aplana las emociones positivas, hasta reducir la alegría en un 32%.

Además, su presencia incrementa el estrés y genera una experiencia emocional peor que comer solo, ya que, según apunta este estudio, los contenidos digitales, al activar un estado de alerta y fragmentar la atención, dificultan la degustación consciente y deterioran la percepción sensorial de los alimentos.

En definitiva, esta investigación sostiene que «el bienestar psicológico depende cada vez más de cómo comemos y con quién desarrollamos esta actividad».

Y en este contexto, la digitalización «no es un espacio de conexión, más bien al contrario, es un escenario de soledad que tiene consecuencias directas en la salud mental y en los hábitos alimentarios».

En definitiva, cocinar y comer en compañía no solo nutre el cuerpo, sino también la mente y el corazón, convirtiéndose en una herramienta sencilla y poderosa para mejorar la calidad de vida. Seguir leyendo en VIDA SALUDABLE.

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