Hacer deporte y dormir bien reduce el riesgo de demencia mientras el sedentarismo lo dispara

Publicado el: 10 de abril de 2026 a las 10:52
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Hacer deporte y dormir bien reduce el riesgo de demencia

Hacer deporte y dormir bien reduce el riesgo de demencia, según un nuevo metaanálisis internacional que analiza casi 70 estudios con millones de participantes.

La investigación confirma que hábitos cotidianos como la actividad física, el tiempo que pasamos sentados o las horas de sueño influyen directamente en la salud cerebral a largo plazo.



En un contexto donde la demencia afecta ya a millones de personas en el mundo, los expertos destacan que la prevención basada en el estilo de vida es una de las herramientas más eficaces disponibles.

Hacer deporte y dormir bien reduce el riesgo de demencia y marca la diferencia en la salud cerebral

Un estudio con millones de personas apunta a tres hábitos clave que pueden marcar la diferencia en la salud cerebral

Un análisis internacional encabezado por la Universidad de York señala qué tres hábitos cotidianos influyen de forma decisiva en la salud mental futura: moverse, descansar bien y evitar la inactividad prolongada.



El trabajo de la Universidad consistió en hacer investigaciones con millones de adultos. Se detectó que hacer ejercicio con regularidad reduce una cuarta parte el riesgo de padecer demencia con el paso del tiempo.

Un problema global en crecimiento

La demencia se ha convertido en uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 57 millones de personas viven con esta enfermedad en todo el mundo.

En España, la cifra ronda los 800.000 casos, y las previsiones apuntan a que podría duplicarse en las próximas décadas. Este crecimiento está ligado al envejecimiento de la población.

Además, los tratamientos actuales tienen una eficacia limitada, lo que obliga a centrar los esfuerzos en la prevención antes de que aparezcan los síntomas.

En este contexto, cobra especial relevancia identificar qué hábitos pueden reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Tres hábitos clave que marcan la diferencia

El metaanálisis, liderado por la Universidad de York, ha identificado tres factores determinantes: la actividad física, el sedentarismo y el sueño.

Los investigadores analizaron datos de 69 estudios con millones de adultos, observando cómo estos hábitos influyen en el desarrollo de la demencia a lo largo del tiempo.

Los resultados muestran que realizar ejercicio físico de forma regular se asocia con una reducción del riesgo de alrededor del 25 %.

Además, dormir entre siete y ocho horas diarias también se vincula con una menor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo.

El sedentarismo dispara el riesgo

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el impacto del tiempo que pasamos sentados. Permanecer más de ocho horas al día en reposo aumenta significativamente el riesgo.

En concreto, los participantes más sedentarios presentaron un 27 % más de probabilidades de desarrollar demencia, un dato que preocupa a los expertos.

Este comportamiento es especialmente relevante porque no siempre está ligado a la falta de ejercicio, sino a estilos de vida cada vez más estáticos.

Los investigadores advierten que reducir el tiempo sentado puede ser tan importante como practicar actividad física.

Dormir mal también afecta al cerebro

El estudio también revela que no solo importa cuánto se duerme, sino cómo. Tanto dormir poco como dormir en exceso se asocia con un mayor riesgo.

Las personas que duermen menos de siete horas o más de ocho presentan entre un 18 % y un 28 % más de probabilidades de desarrollar demencia.

Este dato refuerza la idea de que el sueño es un factor clave en la salud cerebral y en los procesos de reparación del organismo.

Mantener un patrón de sueño estable y adecuado se convierte así en un pilar fundamental de la prevención.

Hábitos accesibles con gran impacto

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que estos factores son modificables y accesibles para la mayoría de la población.

Realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, reducir el sedentarismo y cuidar el descanso son medidas al alcance de cualquier persona.

Aunque los autores advierten que el estudio no demuestra una relación causal directa, la consistencia de los datos refuerza su importancia. En conjunto, estos hábitos pueden contribuir a reducir el riesgo de demencia a nivel poblacional.

La prevención como estrategia clave

Ante la falta de tratamientos eficaces, la prevención se posiciona como la mejor herramienta para frenar el avance de la demencia.

Los expertos insisten en que pequeños cambios en el estilo de vida pueden tener un impacto significativo a largo plazo.

Además, estos hábitos no solo benefician al cerebro, sino también a la salud cardiovascular y metabólica.

Hacer deporte y dormir bien reduce el riesgo de demencia, consolidándose como una de las estrategias más prometedoras para combatir esta enfermedad.

El punto clave es el sedentarismo: pasar horas sentado ya sea trabajando o en actividades recreativas eleva el peligro, incluso en personas activas, mientras que dormir fuera del rango de siete a ocho horas empeora los indicadores cognitivos.

Los cambios están al alcance de todos. Moverse, levantarse con frecuencia y mantener horarios de sueño estables ayuda a disminuir el riesgo potencial de padecer demencia en la población general. Y son hábitos que se pueden adoptar de manera sencilla.

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