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La falta de vitamina D siempre avanza en silencio y se confunde con estrés, por eso los expertos instan a conocer los primeros síntomas antes de un daño neurológico

La falta de vitamina B12 puede pasar desapercibida durante años hasta causar daño neurológico si no se detecta a tiempo.

La falta de vitamina D siempre avanza en silencio y se confunde con estrés, por eso los expertos instan a conocer los primeros síntomas antes de un daño neurológico

Un cansancio que no mejora, hormigueo en las manos y los pies o una lengua roja y dolorida pueden parecer molestias sin relación. Sin embargo, cuando se mantienen en el tiempo, también pueden ser las primeras señales de una deficiencia de vitamina B12.

La clave es que el problema no siempre llega acompañado de anemia. La guía clínica de NICE advierte que la ausencia de anemia o de glóbulos rojos anormalmente grandes no basta para descartar el déficit, por lo que reconocer el patrón y consultar pronto puede evitar que los síntomas neurológicos sigan avanzando.

Por qué tarda en dar la cara

El organismo guarda reservas importantes de vitamina B12 y puede funcionar con ellas durante bastante tiempo. Por eso, los síntomas de una carencia pueden tardar varios años en aparecer, incluso cuando la absorción intestinal ya está fallando o la dieta aporta muy poca cantidad.

Ese retraso convierte el déficit en un problema fácil de confundir con el ritmo diario, la falta de sueño o el envejecimiento. El cansancio se normaliza, los despistes se atribuyen al estrés y ese cosquilleo en los pies se deja para otro día. Y ahí está el riesgo.

Las primeras señales

Entre las manifestaciones más habituales aparecen la fatiga sin explicación clara, la dificultad para concentrarse, los fallos de memoria a corto plazo y la inflamación de la lengua. También pueden surgir palidez, falta de aire, pérdida de apetito o palpitaciones, sobre todo cuando ya existe anemia.

Las señales que más apuntan al sistema nervioso son el hormigueo, el entumecimiento, la debilidad muscular y los problemas de equilibrio o al caminar. Algunas personas presentan cambios de ánimo, ansiedad o síntomas depresivos, aunque estas molestias también aparecen en muchas otras enfermedades y no permiten hacer un diagnóstico por sí solas.

¿Qué significa esto en la práctica? No todo cansancio ni todo hormigueo se debe a la vitamina B12, pero la combinación de varios síntomas persistentes merece una analítica, especialmente cuando existe algún factor de riesgo.

Puede ocurrir sin anemia

Un estudio clásico publicado en la revista Medicine revisó 153 episodios de deficiencia de cobalamina con afectación neurológica en 143 pacientes. Las parestesias y la ataxia figuraron entre las primeras quejas más comunes, y el tiempo mediano entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico fue de cuatro meses.

El dato más revelador estaba en la sangre. El hematocrito era normal en el 27,4 % de los episodios y el volumen corpuscular medio era normal en el 23 %, lo que no equivale a una analítica completamente normal, pero sí demuestra que el daño neurológico puede aparecer sin las alteraciones clásicas que muchos esperan encontrar.

Quién tiene más riesgo

La vitamina B12 está presente de forma natural principalmente en alimentos de origen animal, aunque también se añade a productos fortificados. Las personas veganas o quienes consumen muy pocos alimentos de este tipo necesitan asegurar una fuente fiable, pero la dieta no es la única explicación y no debería darse por hecha sin estudiar otras causas.

También tienen más riesgo las personas mayores, quienes padecen gastritis autoinmune o enfermedad celíaca y quienes han pasado por una gastrectomía, una resección del íleon o determinadas cirugías bariátricas. En estos casos, el problema puede estar en la absorción intestinal y no en lo que llega al plato.

Algunos medicamentos también entran en escena. La metformina puede reducir los niveles de vitamina B12, con un riesgo mayor cuanto más alta es la dosis y más largo el tratamiento, mientras que los inhibidores de la bomba de protones también se consideran un factor de riesgo. Eso no significa que deban suspenderse por cuenta propia.

Cómo se confirma

La evaluación suele comenzar con una analítica que mida la vitamina B12 total o la fracción activa, junto con un hemograma y la valoración de los síntomas. Cuando el resultado queda en una zona dudosa, el médico puede solicitar ácido metilmalónico y, en algunas situaciones, homocisteína para aclarar si existe una carencia funcional.

Hay un detalle práctico que conviene contar en consulta. Los suplementos, las inyecciones e incluso algunos productos de venta libre pueden elevar la cifra medida sin resolver por completo la causa, por lo que NICE recomienda informar de qué se está tomando y obtener la muestra antes de iniciar el tratamiento siempre que la situación clínica lo permita.

El tratamiento depende de la causa

No existe una única pauta válida para todo el mundo. La vitamina B12 puede administrarse por vía oral o mediante inyecciones, y la elección depende de la intensidad de los síntomas, la causa del déficit, la capacidad de absorción y el criterio médico.

Cuando la falta se debe a una dieta insuficiente, puede ser necesario mejorar la alimentación y utilizar suplementos. Si existe gastritis autoinmune, una gastrectomía total o una resección completa del íleon terminal, NICE recomienda reposición intramuscular de por vida, mientras que otras formas de malabsorción requieren un plan individualizado.

La mejoría puede comenzar en unas dos semanas, aunque en algunas personas tarda hasta tres meses y la recuperación completa puede necesitar más tiempo. Los problemas neurológicos prolongados no siempre desaparecen del todo. No es poca cosa.

Cuándo consultar

Conviene pedir cita médica cuando el cansancio, la falta de concentración, la lengua dolorida o el hormigueo persisten, se repiten o aparecen juntos. La consulta es aún más importante si la persona sigue una dieta con pocas fuentes de B12, toma metformina o inhibidores de la bomba de protones durante mucho tiempo, tiene una enfermedad digestiva o se ha sometido a cirugía gastrointestinal.

Los problemas de equilibrio, las caídas, la debilidad progresiva, las alteraciones visuales o una pérdida clara de sensibilidad requieren una valoración rápida. Este contenido es informativo y no sustituye una exploración médica, porque síntomas parecidos pueden tener causas muy diferentes.

 La guía oficial fue publicada por NICE en marzo de 2024, mientras que el estudio que documentó manifestaciones neurológicas con parámetros hematológicos normales apareció en la revista Medicine y puede consultarse en PubMed.

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