Lleva 400 millones de años en la Tierra pero científicos acaban de extraer agua de esta planta y descubren que podría venir del espacio

Publicado el: 21 de mayo de 2026 a las 09:43
Síguenos
Planta cola de caballo de 400 millones de años utilizada en un estudio científico sobre agua y señales químicas extremas.

La cola de caballo no suele ocupar titulares. Es una planta discreta, de tallos huecos y aspecto primitivo, pero una investigación dirigida por la Universidad de Nuevo México ha encontrado en ella una señal química tan extraña que, a primera vista, parecía propia de un meteorito. No es que la planta fabrique agua extraterrestre, sino que cambia la huella del agua de una forma que no se había medido antes en ningún material terrestre.

El hallazgo importa porque los científicos usan esas huellas para entender de dónde viene el agua, cómo se evapora y qué clima había en el pasado. Si una planta viva puede alterar tanto esa señal dentro de su propio tallo, algunos fósiles vegetales podrían estar contando una historia más complicada de lo que parecía. Y eso cambia bastante las reglas del juego.



Un tallo lleno de pistas

El estudio se centró en la cola de caballo lisa (Equisetum laevigatum), una planta de tallo hueco que crece junto al río Grande, en Nuevo México. El equipo tomó muestras desde la base hasta la punta y midió cómo cambiaban los isótopos de oxígeno en el agua que circulaba por el interior de la planta.

La sorpresa llegó al comparar los datos. En la base, el agua tenía valores dentro de lo esperable. Pero a medida que subía por el tallo, la señal se volvía cada vez más extrema, hasta alcanzar niveles que antes se habrían considerado fuera del rango normal de la Tierra.



Sharp lo resumió con una frase muy clara durante una conferencia científica. «Si encontrara esta muestra, diría que proviene de un meteorito», afirmó el investigador. La frase impacta, pero también exige cuidado. El agua no viene del espacio. La planta la transforma químicamente mientras se evapora.

Qué pasó con el oxígeno

Para entenderlo, hay que mirar al oxígeno como si fuera una pista diminuta. El oxígeno tiene isótopos, que son versiones del mismo elemento con distinto peso. Cuando el agua se evapora, las moléculas más ligeras suelen escapar antes y las más pesadas quedan atrás.

En esta cola de caballo, ese proceso se repite a lo largo del tallo. Cada tramo superior empieza con agua ya enriquecida y luego pierde más humedad hacia el aire. Poco a poco, el tallo actúa como una especie de torre natural de destilación.

Los datos del artículo son muy llamativos. El valor de δ18O pasó de −8,3 ‰ en la base a 82,6 ‰ en la punta, mientras que Δ′17O descendió hasta −1.797 per meg. Según el resumen científico, estos valores son los más extremos medidos en materiales terrestres y amplían por cinco el rango conocido para este tipo de fraccionamiento en la Tierra.

Por qué parece un meteorito

La comparación con un meteorito no significa que haya una conexión espacial. Significa que la huella química se parece a señales que los expertos esperarían encontrar fuera de los procesos habituales de la superficie terrestre. Es justo ahí donde el descubrimiento gana fuerza.

Sharp describió la planta como «un cilindro de un metro de alto con un millón de agujeros, todos igualmente espaciados». También la llamó «una maravilla de la ingeniería» y añadió que no se podría crear algo así en un laboratorio. Suena exagerado, pero en este caso la imagen ayuda mucho.

En la práctica, el tallo permite ver la evaporación casi paso a paso. No hace falta imaginar un lago secándose durante meses ni un desierto extremo. Basta con seguir el recorrido del agua dentro de una planta viva.

Una advertencia para los fósiles

La cola de caballo no es una recién llegada. Las plantas del género Equisetum tienen un linaje que se remonta a más de 400 millones de años, lo que las convierte en una ventana muy antigua a la historia de la Tierra. Por eso el hallazgo interesa tanto a los paleoclimatólogos.

Dentro de sus tejidos se forman fitolitos, pequeñas estructuras de sílice que pueden conservarse mucho después de que la planta muera. En teoría, esas piezas diminutas podrían ayudar a reconstruir la humedad de ambientes antiguos, incluso de épocas en las que vivían los dinosaurios.

Pero aquí aparece la cautela. El equipo observó que la señal del oxígeno en los fitolitos no siempre coincidía con la del agua del tallo. Esto puede llevar a interpretaciones erróneas si se usa esa señal fósil sin tener en cuenta cómo creció la planta y cómo se evaporó el agua en su interior. No es poca cosa.

El clima seco entra en juego

El descubrimiento también ayuda a explicar datos extraños vistos antes en plantas y animales del desierto. En lugares secos, con viento y calor, la evaporación puede empujar al agua hacia composiciones muy raras. Ese calor pegajoso que todos conocemos en verano no solo incomoda, también deja huella química.

Los investigadores ajustaron modelos de evaporación para explicar mejor lo que ocurre cuando el agua se mueve por el sistema suelo, planta y atmósfera. En el fondo, lo que buscan es afinar una herramienta que sirve para leer climas antiguos y actuales con menos margen de error.

Esto es importante en un planeta donde la sequía ya no es una palabra lejana. Entender cómo las plantas registran la humedad puede ayudar a interpretar mejor los cambios ambientales, sobre todo en zonas áridas o semiáridas.

Lo que falta por comprobar

El estudio abre una puerta, pero no cierra todas las preguntas. Habrá que comprobar si otras plantas generan señales parecidas y en qué condiciones. También será necesario ver cómo cambian estos datos con distintas temperaturas, humedades y tipos de suelo.

Aun así, el resultado ya deja una idea potente. Una planta pequeña, antigua y bastante común puede guardar en su tallo una de las señales químicas más extremas medidas en la Tierra. A veces, la historia del clima no está solo en los glaciares o en los fondos marinos. También puede estar en una planta que crece junto al agua.

El estudio oficial ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Imagen autor

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario