Crece la preocupación entre los hidrólogos: el embalse de San Diego lleva 15 años con filtraciones sin reparar y bloquea el trasvase que abastece a más de 20 municipios

Publicado el: 7 de junio de 2026 a las 18:39
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Embalse de San Diego en Villena con filtraciones que impiden regular el trasvase Júcar-Vinalopó.

El sureste español vuelve a tropezar con un problema muy conocido. Falta agua, pero además falla una de las piezas que debería ayudar a guardarla. Las filtraciones del embalse de San Diego, en el entorno de Villena, complican la regulación del trasvase Júcar-Vinalopó y frenan la posibilidad de enviar hasta 15 hectómetros cúbicos anuales hacia la cuenca del Segura.

La clave no está solo en una obra hidráulica averiada. Está en lo que ocurre después. Si el agua llega pero no puede almacenarse con seguridad, los regantes pierden margen, los acuíferos vuelven a soportar presión y la planificación hídrica queda cogida con pinzas. Y eso, en una zona acostumbrada a mirar al cielo y al recibo eléctrico de los pozos, no es poca cosa.



Una balsa que no guarda

El embalse de San Diego debía funcionar como una gran reserva para ordenar los caudales procedentes del Júcar hacia el Vinalopó. El Ayuntamiento de Villena recuerda que esta balsa tiene capacidad para 20 hectómetros cúbicos y que su puesta en marcha permitiría aprovechar mejor los excedentes del río, además de proteger los acuíferos locales.

El problema es que la infraestructura sigue marcada por filtraciones. Según la documentación recopilada por la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, el reservorio no funciona con normalidad por deficiencias en su solera, lo que impide usarlo como embalse regulador. Dicho de otra forma, el sistema tiene tubería, bombeos y demanda, pero le falta una despensa fiable.



Por qué llega ahora

El asunto ha ganado peso porque el nuevo ciclo de planificación hidrológica 2028-2033 está en consulta pública. El Ministerio para la Transición Ecológica abrió este proceso para que administraciones, usuarios y entidades puedan presentar observaciones a los Esquemas provisionales de Temas Importantes. Ese trámite es la antesala del futuro plan de cuenca.

En el caso del Segura, la Confederación Hidrográfica del Segura ha puesto a disposición el documento oficial de ese ciclo. Ahí entra la discusión sobre posibles soluciones para territorios con recursos subterráneos muy tensionados. Entre las opciones aparece la idea de mirar hacia el Júcar-Vinalopó, pero los usuarios del Vinalopó avisan de que no se puede repartir agua sin resolver antes el cuello de botella de San Diego.

Ángel Urbina, presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, lo resumió de forma directa. Sin la reparación efectiva de la balsa y sin garantía de llegada de los caudales disponibles, la iniciativa de llevar agua del Júcar-Vinalopó al Segura es «muy difícil». No es una frase menor, porque señala el punto exacto donde choca la política del agua con la realidad física de la obra.

Acuíferos al límite

La conducción Júcar-Vinalopó nació con un objetivo ambiental claro. Acuamed explica que la actuación pretende trasvasar agua desde el río Júcar al Vinalopó para contribuir a la recuperación de los acuíferos y sus ecosistemas asociados. En la práctica, esto significa sustituir bombeos subterráneos por aportes superficiales cuando haya recursos disponibles.

La Confederación Hidrográfica del Júcar ya ha autorizado en ejercicios recientes volúmenes por esta conducción, siempre ligados a la sustitución de recursos subterráneos en masas de agua en mal estado cuantitativo. En 2024, por ejemplo, autorizó un máximo de 15,66 millones de metros cúbicos para usuarios agrícolas del Vinalopó-Alacantí y Consorcio de la Marina Baja.

¿Dónde está entonces el atasco? En que cerrar pozos requiere regularidad. Si el agua del Júcar llega de forma intermitente y no puede guardarse bien, el agricultor acaba mirando otra vez al pozo. Eso supone más gasto, más presión sobre el subsuelo y menos margen para recuperar niveles.

El campo no espera

Para el regadío, el agua no es una cifra en un informe. Es saber si una campaña sale adelante o se complica. En comarcas como el Alto y Medio Vinalopó, donde muchas explotaciones dependen de una mezcla de recursos superficiales y subterráneos, no poder almacenar excedentes reduce la capacidad de reacción.

La propia CHJ recuerda que la conducción Júcar-Vinalopó tiene unos 95 kilómetros, cuatro estaciones de bombeo y una potencia instalada de 45 MW. Es una infraestructura grande y cara, con un presupuesto que superó los 335 millones de euros. Por eso resulta tan llamativo que una pieza de almacenamiento siga condicionando el rendimiento del conjunto.

Además, el problema no afecta solo a quien riega. Cuando se bombea menos agua subterránea, los acuíferos pueden estabilizarse o mejorar. Cuando se vuelve a bombear más, el avance se frena. Es una rueda conocida en muchas zonas agrícolas españolas.

Los municipios afectados

El mapa de afectados se extiende por buena parte del Vinalopó. En la documentación de la Junta Central aparecen usuarios desde Villena hasta Albatera, pasando por Caudete, Sax, Elda, Novelda, Agost, Monforte, Aspe, Crevillent o el noroeste de Elche. No hablamos, por tanto, de una discusión aislada entre técnicos.

También hay una lectura urbana. Más de una veintena de municipios se abastecen de acuíferos relacionados con este sistema, según la información difundida por los usuarios del Vinalopó. Si baja la presión sobre esas masas de agua, mejora la seguridad hídrica. Si vuelve a subir, el problema regresa por la puerta de atrás.

El BOE ha aprobado además el catálogo de acuíferos compartidos entre demarcaciones hidrográficas. En él figuran sistemas relevantes para esta zona, como Jumilla-Villena, Serral-Salinas, Quibas y Sierra de Crevillente, compartidos entre el Segura y el Júcar. Esa catalogación obliga a pensar el agua con más coordinación y menos fronteras administrativas.

Qué se decide ahora

La solución más evidente pasa por reparar San Diego y acabar las infraestructuras pendientes del postrasvase. Villena ya ha reclamado que se complete el sistema, con la reparación del embalse, el desdoblamiento de la conducción general y las obras de la margen izquierda. En el fondo, lo que pide es que el trasvase funcione como fue diseñado.

El calendario aprieta. El periodo oficial de consulta de los Esquemas provisionales de Temas Importantes se fijó hasta el 28 de mayo de 2026, y las alegaciones que entren en esta fase pueden influir en el futuro plan. Ahí se juega parte del equilibrio entre el Vinalopó, el Segura, el regadío, los acuíferos y los municipios que dependen de ellos.

El documento oficial del proceso de planificación hidrológica 2028-2033 ha sido publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

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Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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