El dato es de esos que obligan a levantar la ceja. Según el informe hidrometeorológico del Convenio de Albufeira, el Tajo ya había transferido a Portugal 3.054 hm³ hasta el 1 de febrero del año hidrológico 2025-2026, es decir, el 113% del mínimo anual comprometido de 2.700 hm³. En pocas palabras, el «contador» anual se completó cuando todavía quedaban muchos meses por delante.
Con este contexto, la discusión sobre el trasvase Tajo-Segura se ha reactivado con fuerza. En Castilla-La Mancha se insiste en que el río necesita más caudal para recuperar su salud y cumplir con los caudales ecológicos, mientras que en el sureste se mira al cielo y al calendario para planificar riegos y abastecimientos. ¿Significa esta abundancia puntual que el problema del agua está resuelto? No exactamente.
El número clave está en Cedillo
El Convenio de Albufeira es el acuerdo que marca los mínimos de agua que España debe garantizar hacia Portugal en varios ríos compartidos, y en el caso del Tajo la estación de control está en el salto de Cedillo, en la frontera. El seguimiento se basa en aportaciones integrales anuales y controles por periodos, con informes de seguimiento públicos.
Por eso el dato de 3.054 hm³ tiene tanto peso. Para comparar escalas, el mínimo anual del Tajo hacia Portugal es de 2.700 hm³, más de cuatro veces el máximo general que la ley permite trasvasar al Segura en un año, que es de 600 hm³.
Lluvias, reservas y un aviso para el verano
El propio seguimiento del Convenio de Albufeira deja una pista de por qué ha ocurrido. A 1 de febrero de 2026, la precipitación de referencia acumulada en el entorno de Cedillo estaba por encima de la media histórica, y esa lluvia termina traduciéndose en más aportaciones al río.
A escala nacional, la fotografía también es llamativa. El 14 de abril de 2026, el Ministerio para la Transición Ecológica informó de una reserva hídrica del 83,7% y 46.915 hm³ embalsados, con la demarcación del Tajo al 80,6% y la del Segura al 56,6%. Son cifras altas para esta época, pero la experiencia reciente recuerda que un año húmedo puede ir seguido de meses muy secos, sobre todo con olas de calor que disparan la evaporación y el consumo.
Cómo se decide el agua que puede ir al Segura
El trasvase Tajo-Segura funciona con una regla de explotación que clasifica la situación en niveles según lo que hay almacenado en Entrepeñas y Buendía. En nivel 1, si las existencias conjuntas son iguales o superiores a 1.300 hm³, la autorización mensual puede llegar a 60 hm³, mientras que en nivel 2 baja a 27 hm³, y en nivel 3 el tope es de hasta 20 hm³ al mes, con nivel 4 en cero.
En enero de 2026, la Comisión Central de Explotación describió una «normalidad hidrológica» de nivel 2, con un volumen efectivo de 1.014,1 hm³ en cabecera, y autorizó 81 hm³ para enero, febrero y marzo. En marzo, con 1.503,6 hm³ efectivos y el sistema en nivel 1, se autorizó un paquete de 180 hm³ para marzo, abril y mayo, a razón de 60 hm³ por mes.
El nudo ecológico del Tajo y el paso por los tribunales
Aquí entra la parte que no se ve cuando solo miramos el porcentaje de los embalses. Los caudales ecológicos son, en la práctica, el «mínimo vital» del río para que haya vida, vegetación de ribera y capacidad de diluir contaminantes, especialmente en tramos urbanos donde el agua se nota más cuando falta. No es poca cosa.
El 31 de marzo de 2026, el Gobierno de Castilla-La Mancha anunció acciones judiciales para forzar el cambio de las reglas de explotación del trasvase y el cumplimiento de sentencias relacionadas con esos caudales. La consejera Mercedes Gómez calificó la situación de «insostenible ambiental y jurídicamente», y Emiliano García-Page afirmó que la gestión «roza» lo que podría considerarse un «delito ecológico», según declaraciones recogidas en medios.
El otro lado del mapa, regadíos, ciudades y alternativas
En la cuenca receptora, el trasvase no se percibe como una cifra, sino como una garantía de planificación. Hay abastecimientos urbanos y regadíos que dependen de decisiones que se toman con meses de antelación, y eso influye en precios, cosechas y también en la tranquilidad de abrir el grifo en pleno agosto.
La normativa fija un máximo general de 600 hm³ al año para el trasvase, destinados a abastecimiento y regadío, además de volúmenes adicionales hacia el Guadiana en casos concretos. Pero incluso cuando hay trasvases, el sureste no puede apoyarse en una sola tubería para siempre. Desalación, reutilización, modernización de riegos y reducción de fugas son el «plan B» que ya es casi plan A en muchos municipios, aunque implique más energía y una factura más sensible si sube el coste eléctrico.
Qué debería vigilar el ciudadano desde ya
Si vives en la cuenca del Tajo, la pregunta no es solo cuánto agua sale, sino cómo evoluciona el río en su tramo medio cuando llegan los meses secos. Si vives en el Levante, la clave es entender en qué nivel está la cabecera y qué autorizaciones se aprueban, porque de ahí depende parte del calendario agrícola y de suministro. Son dos realidades distintas que comparten el mismo recurso.
Y hay un detalle más. Que Portugal ya haya superado el mínimo anual no significa que sobre agua para todo, significa que la gestión de crecidas y de sequías va a tener que convivir en la misma agenda. El reloj climático corre más deprisa que nuestras costumbres.
El informe hidrometeorológico de seguimiento del Convenio de Albufeira correspondiente a enero de 2026 ha sido publicado en la web oficial de la Comisión para la Aplicación y el Desarrollo del Convenio de Albufeira.












