En Coquimbo, Chile, unos pingüinos en recuperación llevan trajes rojos con partículas de cobre y zinc. Las prendas buscan proteger las heridas después de una operación y evitar que las aves se arranquen los puntos con el pico. Detrás está una colaboración entre Conservación Humboldt, la Universidad Católica del Norte y la empresa textil Kimba Vet.
La experiencia difundida por Reuters incluye cinco pingüinos de Magallanes, cuatro de ellos con lesiones aparentemente relacionadas con redes de pesca. La propuesta combina una barrera física con una tecnología que aspira a favorecer la cicatrización, aunque su eficacia en estas aves sigue en evaluación. El reto es conseguir que puedan regresar al mar en buenas condiciones.
El problema después de operar
Cerrar una herida es solo una parte del trabajo. Tomás Pino Damke, veterinario y presidente de Conservación Humboldt, explica que estos animales tienen un cuello muy flexible y pueden alcanzar con el pico las zonas intervenidas. Así, una sutura recién hecha puede acabar abierta de nuevo.
Algunos ejemplares llegan con lesiones graves que necesitan limpieza y cirugía. Después hay que mantener la zona protegida durante la recuperación, cuando el propio comportamiento del animal puede dificultar las curas. Ese problema cotidiano fue el punto de partida del traje.
Un diseño para dos patas
La idea procede de prendas utilizadas en perros y gatos durante los cuidados posoperatorios. Sin embargo, el cambio de anatomía obligó a modificar el diseño, porque la postura de un pingüino plantea un problema de sujeción diferente.
Pino explicó a Cooperativa Ciencia que, en los animales de cuatro patas, el traje se sostiene con mayor facilidad. En los pingüinos tendía a deslizarse hacia abajo, por lo que había que ajustar el patrón para mantener cubierta la zona que necesitaba protección.
El equipo trabajó con fotografías y referencias de tamaño para medir el cuello, las aletas y la cola. Buin Zoo colaboró en las primeras pruebas de ajuste, antes de su utilización en el centro de rescate. Una prenda útil tenía que adaptarse al paciente.
Qué aportan los metales
Aunque se habla de trajes de cobre, las prendas tienen aspecto de tejido y son de color rojo. Las partículas microscópicas de cobre y zinc están incorporadas en las fibras, dentro del hilo, en lugar de formar un recubrimiento superficial.
Estefanía Guidotti, responsable de marketing de Kimba, atribuye a esta tecnología propiedades que ayudan a controlar bacterias, hongos y ácaros. También explica que el zinc favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos, un proceso relacionado con la reparación del tejido dañado.
Estas explicaciones describen los beneficios que la empresa espera aprovechar durante la rehabilitación. La propia Guidotti señaló a Reuters que su aplicación en pingüinos parte de una hipótesis que están probando, tras la experiencia previa con mamíferos.
Cinco pacientes iniciales
La técnica veterinaria Yubisa Torres precisó a Reuters que los cinco animales de esta experiencia eran pingüinos de Magallanes. Cuatro habían ingresado con heridas atribuidas aparentemente a la acción humana, probablemente por enredos en redes de pesca.
El centro también atiende pingüinos de Humboldt, pero son especies diferentes. Identificar a los pacientes permite entender a qué animales se refieren las primeras observaciones y hasta dónde puede llevarse, por ahora, lo aprendido.
Lo que falta por comprobar
Conservación Humboldt lo expresa con claridad en su web oficial. “El proyecto se encuentra en etapa de desarrollo y evaluación”, señala la organización, que reconoce que quedan pruebas para determinar su alcance real en la rehabilitación.
La información pública del proyecto no ofrece una comparación que permita calcular cuántos días de recuperación se ahorrarían gracias al traje. Por eso, todavía no permite cuantificar una mejora frente a los cuidados habituales.
Para valorar ese posible beneficio sería necesario distinguir el efecto de la prenda del resto del tratamiento veterinario. También habría que tener en cuenta la gravedad de cada lesión y cómo evoluciona cada paciente. Son cuestiones que las próximas evaluaciones deberán aclarar.
Recuperarse para volver al mar
Otra ventaja práctica que destaca Pino es facilitar las curas y acortar la manipulación de los animales. Según explicó a Cooperativa Ciencia, retirar el traje, atender la herida y volver a colocarlo simplifica un trabajo que antes exigía vendajes complejos.
El centro también atiende pingüinos de Humboldt, una especie especialmente amenazada en Chile. Su clasificación nacional como “En Peligro” quedó oficializada mediante el decreto publicado el 5 de marzo de 2026.
“El objetivo final es liberarlos”, explicó Pino a Reuters. La información oficial sobre el desarrollo y la evaluación de estos trajes está publicada en la web de Conservación Humboldt.










