A partir del 1 de enero de 2027, los ayuntamientos, los organismos públicos locales y regionales y el Departamento de Servicios Generales de California no podrán regar con agua potable el césped que solo cumple una función decorativa, como las franjas de hierba de los aparcamientos, salvo en las comunidades desfavorecidas, que tienen más margen. La prohibición regirá también en los años sin sequía y después se irá ampliando a empresas y urbanizaciones.
La medida procede de la ley AB 1572, que el gobernador Gavin Newsom firmó el 13 de octubre de 2023. La redactó la entonces asambleísta demócrata por Burbank Laura Friedman, y la impulsaron el Distrito Metropolitano de Agua del Sur de California, el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) y la organización Heal the Bay.
«Echar cada vez más agua sobre césped no funcional y ornamental es una batalla perdida que desperdicia agua potable y dinero», dijo Friedman en junio de 2023, cuando el distrito metropolitano anunció su apoyo. Según la legisladora, la ley ayudaría a las comunidades a ahorrar agua y a pasar a alternativas sostenibles «que mantengan bonitos los paisajes».
Los jardines de las viviendas unifamiliares quedan fuera de la prohibición, al igual que el césped que se usa para hacer deporte, jugar o celebrar reuniones.
El césped afectado es el que solo decora
La Junta Estatal de Control de los Recursos Hídricos de California define el césped no funcional como la hierba segada que no está en una zona recreativa ni en un espacio comunitario. Entre sus ejemplos están el césped de los márgenes de las calles, el que está cercado para que nadie entre y el que rodea carteles o edificios.
El césped funcional es el que se usa para reuniones comunitarias, partidos o juego informal. La ley incluye entre las zonas recreativas los campos deportivos y de golf, los parques infantiles y las zonas de pícnic.
La norma limita el riego con agua apta para el consumo humano y no obliga a arrancar la hierba, de modo que el césped se puede seguir regando con agua reciclada o con agua de lluvia recogida.
Un calendario por fases entre 2027 y 2031
El 1 de enero de 2027 empiezan las propiedades del Departamento de Servicios Generales, que gestiona los inmuebles del Gobierno estatal, y las de administraciones locales, agencias públicas y sistemas públicos de agua. Ese mismo día, los suministradores de agua deben haber incorporado la prohibición a sus normas y habérsela comunicado a sus clientes.
El 1 de enero de 2028 se suman todas las propiedades comerciales e industriales y el resto de las institucionales, una categoría en la que la ley incluye, entre otros, hospitales, iglesias y centros de enseñanza superior. El 1 de enero de 2029 llega el turno de las zonas comunes de las asociaciones de propietarios y de otras urbanizaciones de interés común.
Las propiedades de administraciones y organismos locales y de sistemas públicos de agua situadas en comunidades desfavorecidas, que la ley define como aquellas cuya renta mediana por hogar no llega al 80 % de la mediana estatal, tienen hasta el 1 de enero de 2031. Si para entonces el Estado no ha habilitado fondos para transformar esos jardines, el plazo se retrasa hasta que lo haga.
La mitad del agua urbana se gasta en exteriores
En la exposición de motivos, el Parlamento californiano declaró que regar césped no funcional con agua potable es un uso «derrochador e incompatible con la política estatal en materia de cambio climático, conservación del agua y menor dependencia del ecosistema del delta del Sacramento y el San Joaquín».
En el análisis que preparó la comisión de Agua, Parques y Fauna de la Asamblea en abril de 2023, Friedman sostenía que «en un año sin restricciones por sequía, aproximadamente la mitad de toda el agua de suministro público se usa en exteriores, sobre todo para regar jardines». Recordaba también que un estudio de 2005 estimó que California tenía unos 1,1 millones de hectáreas de césped, casi todas regadas con agua potable tratada.
Según la junta estatal, dejar de regar esta hierba reserva agua para otros usos y ahorra la energía que haría falta para potabilizarla. La junta lo presenta como uno de los cambios estructurales con los que California se adapta a un clima más seco y caluroso, más allá de las restricciones de emergencia que se activan con la sequía.
«Tras tres graves sequías en todo el estado en solo 15 años, los dirigentes estatales se han dado cuenta de que regar césped puramente ornamental en espacios públicos es poco sensato», escribieron Ed Osann y Linda Escalante, entonces en el NRDC, cuando se aprobó la ley. Según el NRDC, se espera que la norma ahorre hasta 300.000 acres-pie al año (unos 370 millones de metros cúbicos) solo en los seis condados del distrito metropolitano, lo que equivale al consumo anual de unos 900.000 hogares.
Árboles, cementerios y agua reciclada quedan fuera
La ley permite usar el agua potable necesaria para mantener sanos los árboles, que dan sombra y reducen el calor, y otras plantas perennes que no sean césped, como los arbustos. También la permite cuando haga falta para atender una necesidad inmediata de salud o seguridad.
Los cementerios están excluidos, y la restricción no afecta al riego con agua reciclada o regenerada para riego.
Ayudas para cambiar la hierba por plantas de bajo consumo
Un mes después de la firma, el 14 de noviembre de 2023, el Departamento de Recursos Hídricos de California entregó 38 millones de dólares al distrito metropolitano para, entre otras cosas, subir en 2024 de 2 a 3 dólares por pie cuadrado (unos 32 dólares por metro cuadrado) la ayuda a empresas e instituciones que sustituyan su césped.
«Tuvimos un invierno muy lluvioso, pero ahora es el momento de adaptarnos al futuro más seco de California. Es el momento perfecto para transformar nuestros jardines y pasar de céspedes sedientos a jardines resistentes a la sequía», dijo en el comunicado del Departamento de Recursos Hídricos su directora en aquel momento, Karla Nemeth. «La financiación de hoy garantiza que las comunidades, sea cual sea su nivel de renta, puedan resistir futuras sequías», añadió.
«A medida que empresas e instituciones cumplan con este nuevo mandato, esperamos que sustituyan su césped no funcional por paisajes sostenibles», dijo Adel Hagekhalil, director general del distrito metropolitano en aquel momento.
Más al norte, Valley Water, la agencia del agua del condado de Santa Clara, recomienda localizar las superficies afectadas, diseñar un jardín de bajo consumo que proteja los árboles existentes, pedir las ayudas y mejorar el riego antes de que lleguen los plazos. La agencia recuerda que, como mínimo, basta con dejar de regar la hierba afectada para cumplir.

Valley Water ofrece ayudas de hasta 100.000 dólares para proyectos comerciales, institucionales y residenciales colectivos, y en Palo Alto el tope llega a 135.000 dólares. Su consejo a las comunidades de propietarios es planificar pronto el cambio para aprovechar las ayudas y evitar multas futuras.
Algunos ayuntamientos ya han empezado. Pleasanton localizó césped no funcional en diez propiedades municipales y su pleno aprobó en julio de 2026 un contrato para sustituirlo por vegetación de bajo consumo, mientras que el césped recreativo se queda. Según el consistorio, estaba previsto que las obras empezaran en septiembre de 2026 y que estuvieran terminadas antes de que acabe el año.
Multas de hasta 1000 dólares al día y certificados obligatorios
Quien incumpla la ley se expone a las sanciones del artículo 1846 del Código de Aguas de California, que fija un máximo de 1000 dólares por cada día de infracción, o a las que imponga su suministrador de agua con sus propias ordenanzas. En un mes de 30 días, la multa estatal podría sumar hasta 30.000 dólares.
A partir del 30 de junio de 2030, los propietarios de inmuebles comerciales, industriales e institucionales con más de 5000 pies cuadrados de superficie regada (unos 465 metros cuadrados) tendrán que certificar ante la junta estatal que cumplen, y repetirlo cada tres años hasta 2039. Las comunidades de propietarios empezarán el 30 de junio de 2031.
La junta puede aplazar cualquiera de los plazos hasta tres años si hay una causa justificada, como dificultades económicas, una necesidad crítica del negocio o riesgos para la salud o la seguridad de las personas.
Lo que la ley todavía no aclara
La página oficial de la junta estatal no da una cifra de cuánta agua se ahorrará en todo California, y la estimación del NRDC se limita al área del distrito metropolitano. El plazo de 2031 para las comunidades desfavorecidas depende además de que haya dinero público para transformar sus jardines.
En un parque o en un campus, la línea entre césped funcional y decorativo no siempre es evidente, y por eso Valley Water y el NRDC recomiendan consultar cada caso con el proveedor local de agua.
La información oficial sobre la medida, actualizada el 10 de agosto de 2026, está publicada en la Junta Estatal de Control de los Recursos Hídricos de California.
Imagen: Junta Estatal de Control de los Recursos Hídricos de California














