Los transgénicos no son la solución

El problema de la contaminación por transgénicos ha llegado hasta las mismas puertas de la Comisión Europea (CE). Un grupo de agricultores, provenientes de varios países, entre ellos España, se han reunido con la Comisaria de Salud de la CE, Androulla Vassiliou, para entregarle una petición firmada por 180.000 personas contra la autorización del arroz transgénico de Bayer en la Unión Europea.

Los agricultores de España, Suecia y Tailandia, junto a Greenpeace, han ofrecido testimonios directamente llegados “desde el campo” sobre los efectos de la contaminación por Organismos Modificados Genéticamente (OMG), contrastándolos con los buenos resultados de su modelo agrícola sostenible. Los agricultores han traído productos ecológicos para ofrecer una comida natural a los asistentes al acto: maíz, patatas y arroz, tres cultivos que tienen alguna variedad transgénica esperando a ser autorizada por la Comisión Europea.

“Con la firma de la petición para frenar la autorización del arroz transgénico, los ciudadanos dejan claro que no quieren alimentos frankenstein en sus platos”, ha declarado Juan Felipe Carrasco. “Hemos podido comprobar cómo el maíz transgénico amenaza al medio ambiente y a la supervivencia de los agricultores. Si la CE autoriza la importación del arroz de Bayer y de otros cultivos transgénicos se pondrá en peligro el alimento mas importante para la humanidad”.

El informe La coexistencia sigue siendo imposible. Testimonios de la contaminación (1) presentado a la CE muestra los peligros de la contaminación genética y los efectos de la presencia de OMG en los campos sobre los agricultores y las comunidades locales.

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“El maíz ecológico está a punto de desaparecer a causa del maíz modificado genéticamente. La contaminación por polen puede viajar a distancias mucho mayores de lo que afirma el Gobierno. En mi caso, el maíz más cercano está a 500 metros de mi parcela y no es transgénico. Y sin embargo, he sufrido contaminaciones en 2007 que me supusieron un importante agravio económico y en términos de credibilidad ante el sector”, ha afirmado Eduardo Campayo, agricultor ecológico en el término municipal de Albacete.

“Los agricultores están cansados de estar a merced de unas agresivas multinacionales agroquímicas cuyo objetivo es dinamitar la soberanía alimentaria global”; ha afirmado Marco Contiero, asesor político de Greenpeace en la UE.

La agricultura sostenible (como la que realizan Eduardo Campayo o la agricultora tailandesa Samnieng Huadlim cerca de Bangkok) protege el suelo, el agua, los ecosistemas naturales, produce alimentos sanos y reduce las emisiones de GEI. Además, la combinación de diferentes cultivos y variedades en las explotaciones agrarias es la forma más efectiva de adaptar la agricultura al cambio climático. Este modelo incrementa la resistencia a las enfermedades y por lo tanto disminuye o reduce el empleo de pesticidas.

Greenpeace y los agricultores piden a la CE que proteja la agricultura, la ganadería y  la alimentación, rechazando la autorización del arroz MG de Bayer, de la patata MG de BASF y la renovación de la autorización del maíz MON 810 de Monsanto, cuyo cultivo a gran escala solamente es autorizado por el Gobierno español y que ha sido prohibido en nueve países de la UE.

 

Greenpeace

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